Arequipa ocupa el octavo puesto a nivel mundial en congestión vehicular
La congestión vehicular se ha convertido en uno de los principales problemas urbanos a nivel mundial, debido al crecimiento acelerado del parque automotor y a la falta de infraestructura vial suficiente para adaptarse a la creciente demanda de transporte.
CRECIMIENTO ACELERADO DEL PARQUE AUTOMOTOR
Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), durante el año 2025 se vendieron 30 637 vehículos automotores en la región Arequipa, del cual una parte significativa estaría destinada al uso urbano; es por esto que el aumento del número de vehículos circulando en las calles de la ciudad eleva la demanda sobre la infraestructura vial existente, la cual no ha crecido al mismo ritmo, dado que según SIRTOD (INEI) en 2024 la red vial departamental solo el 57.6% se encuentra pavimentada y la red vial vecinal solo el 8.2% está pavimentada. Esto genera una presión constante sobre las principales avenidas y redes viales, provocando embotellamientos, reducción en la velocidad promedio y mayor tiempo de desplazamiento. Esto evidencia una problemática con claridad, pues se ha registrado un aumento significativo del tiempo perdido en el tráfico, lo cual no solo afecta la calidad de vida de la población, sino que también genera impactos económicos relevantes tanto a nivel familiar como empresarial.
De acuerdo con el reporte internacional TomTom Traffic Index, en 2025 Arequipa ocupó el octavo puesto dentro del ranking mundial de congestión vehicular, presentando una congestión media (cuánto más demora un viaje en comparación con cuando las calles están libres) de 69.5%, cifra que evidencia el alto nivel de saturación en las vías principales. Esta situación resulta preocupante, ya que la congestión en Arequipa supera incluso a otras ciudades importantes de la región y Lima se encuentra muy cerca, que presenta una congestión media de 69.3%. Asimismo, Arequipa ha incrementado su nivel de congestión en 1.9 puntos porcentuales respecto al 2024, reflejando que la situación no solo se mantiene, sino que tiende a agravarse con el tiempo.
Dentro del comportamiento de tráfico a nivel mundial, se observa que dentro de los diez primeros lugares del ranking global en relación al tiempo perdido al año se encuentran cuatro ciudades latinoamericanas, lo cual evidencia que este fenómeno es común en la región. En primer lugar, se ubica Lima con 195 horas perdidas en el tráfico, seguida en tercer lugar por la Ciudad de México con 184 horas, en quinto lugar, Arequipa con 154 horas lo cual equivale a más de seis días completos de tiempo improductivo por persona, y en sexto lugar Bogotá con 153 horas. Este panorama refleja que estas ciudades enfrentan desafíos similares relacionados con el crecimiento poblacional y la limitada inversión en infraestructura vial, generando consecuencias económicas.
Como primer punto se produce un incremento del gasto en combustible, debido a que los vehículos permanecen más tiempo encendidos mientras se encuentran detenidos o avanzando lentamente. Este consumo adicional representa un costo extra para las familias arequipeñas, especialmente en un contexto donde los precios de los combustibles han presentado fluctuaciones, además, el tráfico intenso incrementa el desgaste de los vehículos, aumentando la frecuencia de mantenimiento, reparaciones y consumo de repuestos, lo cual implica un gasto adicional para los propietarios.
En segundo punto, el tiempo perdido en el tráfico representa una reducción en la productividad laboral. Las personas que deben trasladarse diariamente a sus centros de trabajo enfrentan retrasos constantes, lo cual puede traducirse en menor eficiencia en el desempeño de sus actividades o incluso en pérdida de oportunidades laborales. Para las empresas, esto implica también un costo, ya que los trabajadores llegan tarde, se genera menor puntualidad en reuniones, retrasos en la entrega de productos y menor competitividad en sectores que dependen de la rapidez logística, como el comercio, la industria y los servicios.
Por su parte, durante el año 2025 la ciudad de Arequipa mostró un incremento en los niveles de congestión vehicular en comparación con el 2024. En el mes de febrero se registró un aumento de congestión, donde el viernes 14 de febrero de 2025 se determinó como el peor día para viajar, en esta fecha, a las 7 de la noche, la congestión media alcanzó el 104%, lo que implicó que el tiempo de viaje se duplicara respecto a una situación de tránsito fluido y la distancia recorrida en un intervalo de 15 minutos fue de apenas 2.9 kilómetros, reflejando una circulación vehicular lenta y limitada en esta fecha.
Asimismo, se muestra que en el 2025 la distancia media recorrida en 15 minutos fue de 4,5 kilómetros, siendo 0,2 km menos que el 2024. Esta reducción, evidencia que el tráfico limita el desplazamiento de los vehículos incluso en periodos cortos de tiempo, generando una circulación más lenta y un uso menos eficiente de las vías. De manera similar, el tiempo promedio de viaje para recorrer 10 kilómetros fue de 33 minutos y 20 segundos, lo cual representa un incremento de 1 minuto y 35 segundos respecto con el 2024. También se evidenció que la velocidad promedio en hora punta fue de apenas 15 kilómetros por hora, reflejando un tránsito significativamente lento. El aumento de la congestión vehicular en Arequipa durante el 2025 no solo refleja una mayor presión sobre el sistema de transporte urbano, sino también una problemática que puede intensificarse si no se implementan medidas adecuadas.
