Preocupa aumento de contaminación en la bahía del Lago Titicaca
PUNO
El director del Programa Especial de la Bahía del Lago Titicaca de la Municipalidad Provincial de Puno, Edson Dante Pizarro Rojas, advirtió un incremento alarmante de los puntos de contaminación en la bahía interior del lago, que pasaron de 11 a 17 en los últimos meses. Este aumento, explicó, refleja un deterioro acelerado del ecosistema, afectado por el vertimiento de aguas servidas y desechos sin tratamiento.
Según el funcionario, el crecimiento descontrolado de los canales fluviales contaminados está poniendo en riesgo no solo la salud ambiental, sino también la de las comunidades que dependen directamente del lago. Pizarro informó que ha alertado a Emsapuno y a la Fiscalía de Medio Ambiente, pero hasta el momento no ha recibido respuesta ni acciones concretas.
Uno de los factores más preocupantes, señaló, es la instalación clandestina de tuberías que descargan aguas residuales directamente a la bahía, agravando la contaminación y afectando la fauna y flora acuática. Las zonas más impactadas se ubican desde las plataformas deportivas multiusos hasta el malecón turístico y el pasaje Los Uros, en inmediaciones de la Universidad Nacional del Altiplano, áreas clave tanto para el turismo como para la biodiversidad local.
Pizarro advirtió que la falta de acción de las autoridades podría volver irreversible el daño ambiental. “El lago Titicaca no puede esperar más. Si no hacemos algo ahora, perderemos un patrimonio natural único”, enfatizó.
El especialista recordó que el lago es una fuente vital de agua, alimento y sustento para miles de familias puneñas. Además, señaló que la contaminación no solo daña el paisaje, sino que también representa un riesgo para la salud pública, pues las aguas servidas pueden transmitir enfermedades.
Finalmente, instó a la ciudadanía a denunciar las conexiones ilegales y participar en campañas de limpieza, aunque recalcó que la solución definitiva depende de una acción decidida del Estado y de la construcción urgente de plantas de tratamiento de aguas residuales, cuya ejecución —advirtió— avanza con una lentitud incompatible con la gravedad de la crisis ambiental.
