Día mundial de la Antropología: Una profesión clave para comprender la diversidad peruana

Esta disciplina permite analizar problemáticas sociales, conflictos territoriales y dinámicas interculturales

Por: Daniela Nickole Santander

Cada tercer jueves de febrero se conmemora el Día Internacional del Antropólogo, una fecha que busca reconocer la labor de quienes estudian la diversidad cultural, las formas de organización social y los procesos históricos de las sociedades. La efeméride es impulsada por colectivos académicos y universidades de América Latina para visibilizar el aporte de esta disciplina tanto en la investigación como en la intervención social contemporánea. En el Perú, la antropología tiene una larga tradición académica vinculada al estudio de los Andes y la Amazonía, así como a los procesos de cambio social en contextos rurales y urbanos.

Para el antropólogo Dr. Lolo Mamani Daza, director de la Escuela Profesional de Antropología, la visión tradicional de la antropología (centrada en la búsqueda del “eslabón perdido” o en el estudio de los australopitecos) corresponde a una etapa inicial ligada a la paleoantropología. La humanidad se expandió desde África hasta distintas regiones, incluyendo el sur del Perú, donde también se desarrollaron sociedades complejas con sistemas agrícolas, religiosos y políticos propios.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la diversidad cultural es un patrimonio común de la humanidad y su respeto es clave para el desarrollo sostenible. En ese sentido, Mamani sostiene que la antropología actual no se limita al pasado, sino que estudia las dinámicas contemporáneas , por ejemplo la salud intercultural, justicia comunal, educación y prevención de conflictos socioculturales. En el Perú, donde el Estado reconoce la jurisdicción especial de comunidades campesinas y nativas, el rol del antropólogo resulta clave para explicar a jueces funcionarios o empresas las formas de vida y normas culturales de cada población.

El especialista también enfatiza que hoy la antropología participa en proyectos de infraestructura y desarrollo. Desde su experiencia en proyectos de desarrollo sociocultural, sostiene que anticiparse a los conflictos (por ejemplo, evitando que una carretera atraviese un sitio sagrado) puede ahorrar tensiones sociales y económicas al Estado y a las empresas.

Para concluir, Mamani reflexiona que la disciplina ha crecido junto con la sociedad. “La antropología ha cambiado desde las cavernas hasta la actualidad”, señala. Para él, el mayor desafío es que la población comprenda que el trabajo antropológico no pertenece solo al pasado, sino que está presente en decisiones cotidianas que influyen directamente en la convivencia y el desarrollo del país.

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