Emergencia sin liderazgo
Por: Carlos Meneses
La lluvia pasará, como siempre, pero lo que quedará será la memoria de quiénes estuvieron realmente cuando Arequipa más los necesitó.
La tragedia y el desorden se repiten en Arequipa cada vez que las lluvias intensas azotan la región. Sin embargo, lo más preocupante no es solo la magnitud de los daños materiales o las pérdidas humanas, sino la falta de liderazgo visible y sostenido de las autoridades encargadas de enfrentar la emergencia.
Mientras cientos de familias del Cono Norte, Cayma, Yanahuara y otros distritos luchan contra el lodo y la pérdida de sus bienes, el gobernador regional Rohel Sánchez Sánchez decidió viajar a Camaná para encabezar una ceremonia protocolar. El acto —por más legítimo que sea el relanzamiento de las obras del hospital local— resulta inoportuno e insensible frente a la magnitud de la crisis que atraviesa la región. La población no necesita discursos ni cintas cortadas: exige presencia, decisión y gestión inmediata.
Las críticas del Consejo Regional no son un capricho político. En un contexto de emergencia, el gobernador debió mantenerse en el centro de operaciones, coordinando de manera permanente con alcaldes, el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), y los sectores técnicos para asegurar una respuesta articulada. Las lluvias no solo han dejado carreteras bloqueadas y viviendas destruidas, también han evidenciado la fragilidad institucional de un gobierno regional que aún no logra consolidar un sistema de gestión de riesgos eficiente.
Mientras tanto, en el Cono Norte, una nueva víctima fue reportada tras el colapso parcial del techo de la tienda Estilos en Plaza Norte. El incidente pudo haber terminado en tragedia y deja al descubierto otra falla estructural: la ausencia de una cultura de prevención y fiscalización en infraestructuras privadas de alto tránsito. Los locales comerciales no son ajenos a la responsabilidad de garantizar la seguridad de sus usuarios, y las municipalidades deben asumir un rol más activo en el control y mantenimiento de estas edificaciones.
Arequipa no puede seguir improvisando frente a los desastres naturales. Las emergencias deben gestionarse con planificación, transparencia y liderazgo, no con respuestas tardías ni actos simbólicos. El gobernador regional tiene la obligación de encabezar la reconstrucción con hechos y no con discursos. La población necesita sentir que sus autoridades están al frente del problema, no al margen de él.
