Arequipa empezará el año escolar con déficit crítico de psicólogos
Por: Daniela Nickole Santander
Falta de profesionales retrasa tratamiento de casos de violencia y problemas emocionales.
Muchos niños y adolescentes no necesitan solo un aula y un cuaderno para empezar el año escolar; requieren también que alguien los escuche. Detrás de cada uniforme hay historias de duelo, violencia, ansiedad, presión académica o conflictos familiares que no siempre se cuentan en casa. Para algunos estudiantes, el colegio es el único espacio seguro donde pueden hablar de lo que les pasa.
Sin embargo, a pocos días del inicio del año escolar, miles de estudiantes en Arequipa volverán a las aulas sin el acompañamiento de profesionales en salud mental. La falta de psicólogos en instituciones educativas públicas vuelve a repetirse este 2026, generando preocupación entre especialistas y padres de familia, quienes advierten que el problema no solo persiste, sino que se agrava.
La decana del Colegio de Psicólogos de Arequipa, Ruth Natalia Gallegos Esquivias, alertó que la situación no ha cambiado en relación a los años anteriores y continúa siendo preocupante debido a que el presupuesto destinado sigue siendo insuficiente. En la región existen aproximadamente cuatro mil instituciones educativas, pero en el sistema público apenas se cuenta con 120 y 130 plazas temporales para psicólogos, una cifra que resulta mínima frente a la demanda real.

A ello se suma la modalidad de contratación. Bajo la RM 009-2024-MINEDU, los profesionales son contratados mediante régimen CAS por alrededor de ocho meses, generalmente de marzo a diciembre. Los gremios cuestionan que estos contratos no cubren el año escolar completo ni garantizan continuidad en los procesos de atención.
La decana explicó que el riesgo principal es no detectar a tiempo situaciones que vulneran la salud mental de niños y adolescentes. Casos de bullying, violencia familiar, abuso sexual, consumo de sustancias o síntomas asociados a trastornos psicológicos pueden pasar desapercibidos sin un profesional capacitado dentro del colegio. “Es en la infancia y la adolescencia donde se puede prevenir problemáticas mayores”, remarcó Gallegos.
Incluso en instituciones donde sí se asigna un psicólogo, un solo profesional resulta insuficiente cuando la población escolar supera los 500 estudiantes. El trabajo no solo implica detección y prevención, sino seguimiento constante a los casos derivados a servicios especializados. La interrupción de contratos también genera inestabilidad, procesos terapéuticos iniciados pueden quedar inconclusos cuando un profesional es reemplazado al año siguiente.
La decana enfatizó que no se trata solo de aumentar puestos temporales, sino de generar presupuesto anual suficiente para convertirlas en plazas orgánicas permanentes. Además, recordó que incluso en colegios rurales o con menor número de alumnos es fundamental detectar tempranamente problemas de aprendizaje o dificultades emocionales.
Desde la Asociación de Padres de Familia (Apafas), su presidente Rogelio Postigo expresó su profunda preocupación por la falta de atención a la salud mental en las instituciones educativas de la región, al señalar que siempre es fundamental contar con un profesional en el colegio que pueda orientar no solo a los estudiantes, sino también a los padres de familia ante problemas emocionales, académicos o situaciones complejas en el hogar.

En la región Arequipa, indicó, que se estima que este año escolar cerca del 90 % de instituciones no contará con un psicólogo. Postigo remarcó que esta situación afectará directamente el rendimiento y bienestar de los escolares, y adelantó que el tema será puesto en agenda ante las autoridades una vez iniciado el año escolar, aunque actualmente la prioridad también está centrada en infraestructura, seguridad y condiciones básicas para el retorno a clases.
Es importante precisar que los problemas de salud mental no pueden ser abordados por cualquier orientador o docente con buena voluntad. La evaluación, diagnóstico y tratamiento de dificultades emocionales, trastornos psicológicos, situaciones de violencia o riesgo requieren formación especializada y colegiatura profesional. Solo un psicólogo está capacitado para realizar intervenciones técnicas, seguimiento clínico y articulación con servicios de salud mental. Reemplazar esta labor con personal no especializado puede retrasar la detección o agravar situaciones que demandan atención profesional oportuna.
