Torrenteras y quebradas de Cerro Colorado siguen siendo un riesgo para los vecinos

Por Jorge Turpo R.

Tuberías expuestas, quebradas sin descolmatar y puentes colapsados son algunos de los riesgos críticos detectados por la Contraloría. El ente de control advierte que la falta de prevención y respuesta municipal pone en peligro la vida y salud de cientos de familias del distrito.

EMERGENCIA POR LLUVIAS

Arequipa vuelve a enfrentarse a su geografía más implacable y, una vez más, la respuesta estatal parece ir a la zaga de la emergencia. Un reciente informe de la Contraloría General de la República ha puesto al descubierto las graves deficiencias en la ejecución del «Plan de Operaciones de Respuesta ante lluvias intensas» en el distrito de Cerro Colorado.

Lo que debería ser un despliegue de protección y prevención se ha convertido, según el ente de control, en una suma de omisiones que mantienen en vilo a miles de familias que conviven con el peligro de las torrenteras.

El documento advierte que la gestión del alcalde de Cerro Colorado, Manuel Vera Paredes, no está cumpliendo con las actividades críticas para mitigar el impacto de las precipitaciones, a pesar de contar con un presupuesto asignado que supera los 692 mil soles para esta etapa.

El Sector 4 de la Asociación José Luis Bustamante y Rivero se ha convertido en el epicentro de la precariedad.

Allí, la inspección física de la Contraloría confirmó lo que los vecinos denuncian a diario: los cauces de las quebradas que atraviesan la urbanización no han sido limpiados. La descolmatación, pieza fundamental para evitar desbordes, brilla por su ausencia.

La situación es dramática en la Manzana D, Lote 17. Las lluvias de este año ya provocaron la socavación de un dique de protección construido con piedra, dejando las viviendas a merced de la corriente.

El riesgo no es solo estructural, sino sanitario. La erosión ha dejado expuesta una tubería de desagüe de 6 pulgadas que, paradójicamente, fue inaugurada apenas en enero de 2026 y ni siquiera ha entrado en funcionamiento.

Pero quizás la imagen más cruda de la desidia es el colapso de un puente peatonal en la ampliación del mismo sector. Los vecinos, ante la falta de una vía segura, se ven obligados a cruzar el cauce saltando entre piedras inestables y escombros, exponiéndose a caídas y accidentes graves.

La respuesta municipal ante este desastre fue, a juicio de la Contraloría, insuficiente: apenas se colocaron unos cuantos sacos terreros que hoy yacen abandonados junto a las ruinas de la estructura.

El peligro no se limita a las viviendas. Los espacios de recreación, que deberían ser zonas seguras, se han transformado en focos de riesgo.

En el sector de Cerro Viejo, el Complejo Virgen del Rosario (calle Salaverry 305) permanece inundado de lodo y basura tras el paso de las lluvias.

Lo más alarmante es que, a pesar de su estado, el lugar no cuenta con ningún tipo de señalización de peligro ni restricción de acceso, permitiendo que niños y jóvenes ingresen a una zona inestable.

Una situación similar se vive en la Urbanización Los Álamos. El complejo deportivo de la zona presenta una socavación masiva de terreno debido al ingreso de la torrentera de El Chullo. Aunque se han colocado algunas cintas de seguridad, estas no impiden el paso de las personas. La distancia entre el cerco perimétrico del parque y el abismo formado por la erosión es de apenas cinco metros, un margen que desaparece con cada nueva lluvia.

UN PLAN EN EL PAPEL

La Contraloría es tajante al señalar que estas omisiones contravienen la Ley del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD).

El Plan de Operaciones de Respuesta de Cerro Colorado contempla específicamente la limpieza de cauces, la protección de márgenes con roca al volteo y la colocación de sacos terreros como acciones inmediatas.

Sin embargo, la verificación en campo demuestra que estas tareas no se están ejecutando con la oportunidad requerida.

«La falta de implementación de actividades de respuesta y prevención pone en riesgo la vida de los pobladores», señala el informe N° 007-2026-OCI.

La consecuencia de esta negligencia es clara: se está afectando directamente la salud y la integridad física de los vecinos de las zonas más vulnerables del distrito.

Mientras las autoridades se pierden en trámites administrativos, el peligro sigue amenazando a los de Cerro Colorado.

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