Montañista arequipeña coronó el volcán más alto del mundo

Se trata de Verinia Llallacachi Espinel, quien escaló el Ojos del Salado de Chile.

La montañista arequipeña Verinia Llallacachi Espinel (39) alcanzó, el pasado 28 de febrero, la cima del volcán Ojos del Salado de Chile, el más alto del mundo con 6873 msnm. Es el tercer objetivo de su proyecto: “Siete Cumbres, Siete Países”, que inició en el 2018 cuando llegó al punto más alto del Huascarán (6757 msnm).

Natural de Chivay (Caylloma), se inició en montañismo a los 30 años. Tiene dos hijos, Andrew (17) y Paúl (14). “Cuando me separé, me convertí en madre y padre para mis hijos, pero nunca renuncié a cumplir mis sueños”, cuenta.

Además del Huascarán (Perú) y Ojos del Salado (Chile), en el 2024 ascendió a la montaña más alta de América, el Aconcagua de Argentina (6921 msnm).

“Quiero incentivar a otras mujeres a cumplir sus sueños, motivarlas para que superen sus límites”, explica la fundadora del grupo femenino de andinismo denominado Warmis Con Corazón de Montaña que el domingo 8 de marzo ascendieron al volcán Ubinas para recordar el Día Internacional de la Mujer.

Sin apoyo del empresariado local, Verinia se las ha ingeniado para solventar sus expediciones. Es guía de turismo y aspirante a la Unión Internacional de líderes de Montaña AGMTB UIMLA.

Aunque su cuerpo está adaptado a la altura, que es uno de los principales obstáculos del montañismo, entrena cardio por su cuenta y hace máquinas en el gimnasio Scorpio.

“Me permiten tener ingreso libre, eso ya es una gran ayuda para mantener mi condición física”.

Sus próximos objetivos son el Sajama (6542 msnm) de Bolivia. La expedición está planificada para mayo. En diciembre planea hacer cumbre en el Chimborazo (6263 msnm) de Ecuador, y el próximo año quiere ascender al Pico Bolívar (4978 msnm) de Venezuela y al Pico Cristóbal Colón (5775 msnm) de Colombia.

“Por medio del montañismo quiero promover la igualdad de género y desafiar estereotipos y prejuicios que limitan la participación femenina”.

Verinia ha tocado muchas puertas solicitando apoyo; pocas se han abierto pese a lo transcendental de su proyecto; pero no se rinde. “Daré todo de mí para cumplir mi sueño”, sentenció.

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