Ollas comunes vuelven a cocinar con leña ante alza y escasez de gas

Por Jorge Turpo R.

La fundadora de la olla común La Cuarentena, Elena Cruz, indica que la leña también subió de precio porque los proveedores pagan más por el combustible. A pesar de la crisis siguen repartiendo 160 raciones diarias.

CRISIS ENERGÉTICA GOLPEA A LOS MÁS VULNERABLES

Las ollas comunes de Arequipa han tenido que retroceder varios años en el tiempo para seguir funcionando. Ante el incremento del precio del gas doméstico y la escasez del producto en los mercados, muchas de estas organizaciones vecinales han comenzado a cocinar nuevamente con leña.

Es una decisión obligada, pero también un reflejo de cómo la crisis energética y el aumento de los combustibles terminan golpeando a los sectores más vulnerables.

En la asociación José Luis Bustamante y Rivero, en el distrito de Cerro Colorado, la olla común La Cuarentena ha tenido que cambiar su forma de cocinar.

Elena Cruz, fundadora de esta iniciativa solidaria, explica que el gas se volvió inaccesible para quienes preparan diariamente alimentos para decenas de personas.

“El balón de gas llegó a costar más de 60 soles. Para nosotros es imposible pagar ese precio todos los días”, cuenta la dirigente mientras supervisa la preparación del almuerzo en una cocina improvisada donde ahora arde la leña.

El problema es que ni siquiera la leña se ha mantenido barata. Cruz señala que este insumo también ha registrado un incremento en las últimas semanas.

“Antes de esta emergencia pagábamos 200 soles por un pequeño camioncito cargado de leña. Ahora nos han subido a 250 soles”, explica.

El aumento complica aún más el presupuesto de la olla común, que funciona con recursos mínimos y con el esfuerzo de sus propias integrantes.

En La Cuarentena se reparten todos los días alrededor de 160 raciones de comida destinadas a personas de escasos recursos, especialmente adultos mayores y familias que no tienen ingresos estables. La mayoría de beneficiarios vive en la zona y depende de este apoyo para poder alimentarse.

Los alimentos se preparan gracias a un programa de apoyo del Gobierno Nacional, que entrega algunos insumos básicos como aceite, arroz, conservas de atún y menestras. Además, se otorga un subsidio de 0.25 soles por cada ración, dinero que sirve para comprar verduras y, en algunos casos, algo de carne.

“Es un apoyo que nos ayuda bastante porque nosotros no cobramos ni un sol a los beneficiarios. Les damos sus raciones de manera gratuita”, explica Cruz.

Aun así, el funcionamiento de la olla común depende también de la solidaridad de sus propios integrantes. Los socios y socias de la organización aportan cuando pueden con algunos alimentos.

“Hay quienes traen un poco de papa, otros algo de fideos o alguna verdura. Todo suma para poder preparar el almuerzo de cada día”, comenta la dirigente.

La olla común La Cuarentena nació en los momentos más difíciles de la pandemia de la COVID-19, cuando muchas familias se quedaron sin empleo ni ingresos. Desde entonces ha continuado funcionando para ayudar a las personas más vulnerables de esta zona de Cerro Colorado.

Pero las dificultades no han desaparecido. A la crisis económica se sumaron en febrero las torrenciales lluvias que afectaron varias zonas de Arequipa y golpearon también a los barrios donde viven los beneficiarios de esta iniciativa solidaria.

Ahora la emergencia tiene otro rostro: el aumento del precio de los combustibles y los problemas de abastecimiento de gas.

Cruz espera que la situación pueda normalizarse pronto. Según indicó, confían en que durante el fin de semana se resuelva el problema del desabastecimiento de gas, tal como lo anunció el presidente de la República, José Balcázar.

“Esperamos que vuelva el gas para dejar de cocinar con leña”, dice.

La leña no solo implica más trabajo, sino también más humo, más tiempo de preparación y mayores riesgos para la salud de quienes cocinan.

Detrás del incremento de precios hay una cadena de factores que termina afectando a los sectores más pobres. El proveedor de leña de la olla común explicó que el costo del transporte también ha subido debido al aumento del diésel y la gasolina, que en algunos momentos han superado los 20 soles por galón.

“Todo es una cadena”, resume Cruz.

La crisis energética comenzó tras la avería de una tubería del gas de Camisea, que provocó problemas en el suministro de gas natural y gas licuado de petróleo en el país. A ello se suma el impacto del conflicto en Medio Oriente, que ha provocado un incremento sostenido en el precio internacional del petróleo.

Los socios de la olla común aportan además de su trabajo, alimentos para poder llevar un plato de comida a la mesa.

Ese efecto dominó termina llegando hasta los barrios más humildes de Arequipa, donde las ollas comunes siguen siendo una red de apoyo fundamental para cientos de familias.

Mientras el gas escasea y los precios continúan subiendo, el humo de la leña vuelve a levantarse en los patios y cocinas improvisadas de estas organizaciones. Es la señal de que, pese a todas las dificultades, las ollas comunes siguen encendiendo el fuego de la solidaridad para que nadie se quede sin un plato de comida.

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