Unidad de quemados del Honorio Delgado colapsa por sobredemanda

El Hospital Honorio Delgado enfrenta una presión crítica en su unidad de quemados: tiene capacidad para 10 camas, pero atiende al menos a 17 pacientes, cifra que incluso podría llegar a 18. La mayoría llega de otras regiones del sur, mientras el personal ya evalúa medidas de contingencia para evitar un mayor deterioro en la atención.

Según Jorge Armendáriz, jefe de la Unidad de Quemados, la presión asistencial ya superó el margen de respuesta de este servicio especializado.

El problema, a criterio del personal médico, ya no responde a una temporada específica ni a eventos aislados. Desde inicios de este año, la tendencia se mantiene al alza y el flujo de pacientes quemados continúa creciendo, lo que obliga al hospital a replantear su capacidad de atención y sus protocolos de contingencia.

Uno de los factores que agrava la situación es que la mayoría de pacientes no proviene de Arequipa. El hospital recibe casos principalmente de Puno, Moquegua y otras regiones del sur, debido a que el Honorio Delgado es el único establecimiento especializado en quemaduras en esta parte del país.

Entre los casos atendidos figuran quemaduras por fuego directo, descarga eléctrica y líquidos calientes, incluidos menores de edad. El servicio reporta, por ejemplo, cuatro pacientes con lesiones por descarga eléctrica y dos niños quemados, una combinación que incrementa la complejidad del tratamiento y exige personal altamente capacitado.

La sobredemanda ya tiene consecuencias directas sobre la atención. El personal reconoce que se ha visto obligado a acortar tiempos de hospitalización y a dar altas más rápidas de lo recomendado, incluso cuando algunos pacientes todavía no completan del todo su proceso de recuperación, debido a la necesidad urgente de liberar camas.

El hospital también enfrenta límites estructurales para trasladar pacientes a otras áreas. Los médicos advierten que un paciente quemado con heridas abiertas no puede ser derivado a ambientes comunes, porque existe riesgo de contaminación e infección, lo que restringe aún más las posibilidades de descongestionar la unidad especializada.

A ello se suma el drama social de los pacientes más vulnerables. El servicio reportó el caso de una paciente procedente de Tacna que permanece hospitalizada por más de un mes sin poder avanzar en su tratamiento, debido a la falta de sangre y al abandono de la mayor parte de sus familiares.

Frente a esta presión, el equipo médico ya planteó una medida de contingencia: habilitar un ambiente adicional, cercano a la unidad de quemados, con capacidad para seis camas. La propuesta busca trasladar allí a pacientes en fase de recuperación, sin exponerlos a contaminación ni afectar la operatividad del servicio principal.

El problema, sin embargo, no se limita al espacio físico. El hospital también advierte un déficit de personal médico, de enfermería y técnico, en una especialidad donde cada curación demanda tiempo, limpieza del ambiente y manejo especializado del dolor. El crecimiento de pacientes no ha venido acompañado de un refuerzo proporcional en recursos humanos.

La tendencia actual refleja una presión regional cada vez mayor sobre el Honorio Delgado. Antes, el hospital recibía alrededor de un 30% de pacientes de otras regiones; hoy, esa proporción se habría invertido, con una mayoría de casos foráneos, especialmente por descarga eléctrica y explosiones de gas. En ese escenario, la unidad de quemados ya no enfrenta una emergencia temporal, sino una crisis estructural de cobertura y capacidad.

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