Feriado deja más 90 toneladas de residuos en puntos críticos
CIUDADANOS USAN CALLES COMO BOTADEROS
La Ciudad Blanca enfrenta un desafío recurrente que empaña su atractivo turístico y calidad de vida. Durante los feriados largos y celebraciones masivas, Arequipa registra un incremento alarmante en la generación de residuos sólidos, alcanzando picos de hasta 90 toneladas acumuladas en periodos específicos, como se evidenció recientemente durante la Semana Santa de 2026.
Esta cifra, que pone a prueba la capacidad operativa de las municipalidades, refleja una falta de conciencia ambiental en medio de la efervescencia festiva. Los reportes indican que la mayor concentración de desechos no solo ocurre en zonas comerciales, sino que se extiende peligrosamente hacia espacios de recreación y patrimonio histórico.
Entre los puntos más críticos identificados por las autoridades y vecinos se encuentran las áreas verdes y parques de alta concurrencia. El parque Selva Alegre, uno de los pulmones más importantes de la ciudad, suele quedar abarrotado de restos plásticos, envases de comida y otros desperdicios tras el paso de los visitantes.
El Centro Histórico de Arequipa, reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad, tampoco es ajeno a esta situación. Las calles aledañas a la Plaza de Armas y los templos religiosos sufren el impacto de la masiva afluencia de fieles y turistas que, en muchos casos, no utilizan adecuadamente los depósitos de basura.
Hacia el sur de la ciudad, en el distrito de José Luis Bustamante y Rivero, los comerciantes arrojan basura en forma irreversible. La plataforma comercial Andrés Avelino Cáceres se convierte en el epicentro de la acumulación de basura, generan montañas de residuos en las bermas centrales y esquinas. La Municipalidad Distrital de José Luis Bustamante y Rivero realiza la limpieza respectiva.
Una situación similar se reporta en el distrito de Cerro Colorado, específicamente en las inmediaciones del mercado Río Seco. Este importante centro de abastos se ve desbordado durante los feriados, dificultando el tránsito vehicular y peatonal debido a la presencia de desperdicios orgánicos e inorgánicos esparcidos por la vía pública.
Ante este panorama, las municipalidades distritales han implementado planes de contingencia para fechas clave como el Día del Trabajo. El personal de limpieza pública se ve obligado a ajustar sus horarios, redoblando esfuerzos para cubrir la demanda excepcional que generan estas celebraciones masivas.
Las labores intensivas se realizan principalmente durante la noche y la madrugada con el objetivo de limpiar la ciudad antes del amanecer. Sin embargo, a pesar del despliegue de cuadrillas y camiones compactadores, la velocidad de recolección muchas veces no es suficiente para contrarrestar la rapidez con la que se generan los desechos.
Autoridades locales han señalado la urgente necesidad de implementar un mayor control y fiscalización, especialmente tras la desmedida afluencia en feriados religiosos. La falta de sanciones efectivas para quienes arrojan basura en lugares prohibidos es vista como una de las causas que perpetúan esta conducta ciudadana.
Además de la labor municipal, se requiere una inversión en educación ambiental y una mejor infraestructura de segregación. La caracterización de los residuos en zonas como el Avelino Cáceres muestra un alto porcentaje de materia orgánica que, de ser gestionada correctamente, podría reducir significativamente el volumen de basura que llega a los botaderos.
El éxito de estos operativos depende no solo de la eficiencia del barrido, sino de la colaboración directa de la población y los comerciantes. Sin un compromiso real para mantener la limpieza, los feriados en Arequipa seguirán dejando tras de sí una huella ambiental difícil de borrar en el corto plazo.
