Ataque de sicarios dejó mujer herida en Cerro Colorado.
Dos sujetos en motocicleta dispararon hasta seis veces contra el local Cerro Burger, en el sector de Cerro Viejo. La Policía investigaba una presunta represalia relacionada con el cobro de cupos.
POR COBRO DE CUPOS
Una mujer de 61 años resultó herida durante un ataque a balazos contra el local de comida rápida Cerro Burger, ubicado en la calle Arequipa, sector de Cerro Viejo, distrito de Cerro Colorado. El atentado ocurrió alrededor de las 10:00 de la noche del lunes 13 de julio.
Las cámaras de videovigilancia registraron el momento en que dos sujetos pasaron frente al establecimiento a bordo de una motocicleta. Sin detener la unidad, uno de ellos efectuó hasta seis disparos contra el negocio y ambos escaparon con dirección al sector de Zamácola.
Uno de los proyectiles alcanzó a Jessica Álvarez, quien cenaba cerca de la puerta de ingreso y no tendría relación con los atacantes ni con el presunto objetivo. La adulta mayor fue auxiliada y trasladada a la clínica San Juan de Dios para recibir atención médica.
Según información policial preliminar, el ataque habría estado dirigido contra Anthony Quintero, ciudadano venezolano e hijo del propietario del local. El joven sería investigado por su presunta vinculación con la organización criminal “Los Orientales” y con actividades de cobro de cupos.
La principal hipótesis señalaba que Quintero se habría retirado con dinero procedente de presuntas extorsiones, lo que habría originado una represalia de otros integrantes de la organización, según información de la Policía Nacional.
Antes del atentado, sujetos presuntamente vinculados con la banda habrían acudido al establecimiento para amenazar al padre del joven y exigirle información sobre su paradero. Los investigadores buscaban determinar si ese episodio estuvo directamente relacionado con la posterior balacera.
La Policía revisaba las grabaciones del negocio y de otros inmuebles para identificar la motocicleta y a sus ocupantes. Mientras avanzaban las diligencias, el ataque evidenció nuevamente cómo la violencia asociada a la extorsión podía alcanzar a personas ajenas a las disputas criminales.
