Confirman sequía por presencia de El Niño en Arequipa y en el sur
Por Jorge Turpo R.
Se presentaría disminución de lluvias en las zonas altoandinas, donde se recargan las principales fuentes de agua, mientras la costa y los valles interandinos podrían enfrentar lluvias intensas. Especialistas advierten que Arequipa podría enfrentar ambos extremos de manera simultánea.
SEGÚN ÚLTIMO REPORTE DEL CENEPRED
Arequipa y las regiones del sur enfrentan un escenario climático que puede resultar paradójico y peligroso: mientras las lluvias podrían escasear en las zonas altoandinas, donde se encuentran las principales fuentes de almacenamiento de agua, la costa y los valles interandinos podrían soportar episodios de lluvias intensas capaces de provocar inundaciones y daños.
El nuevo escenario de sequías asociado al Fenómeno El Niño coloca al sur del país bajo alerta y pone en riesgo la campaña agrícola 2026-2027.
El último reporte elaborado por el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED), denominado Estudio de escenario de riesgo por sequías asociadas al Fenómeno El Niño 2026-2027, identifica 76 distritos con un nivel de riesgo muy alto frente a una eventual sequía en Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Moquegua, Puno y Tacna.
El documento estima que este escenario podría comprometer más de 200 mil hectáreas de superficie agrícola, además de 3.6 millones de hectáreas de pastizales. También estarían en riesgo 415 mil vacunos y más de un millón de alpacas. A ello se suman unas 672 mil hectáreas de áreas naturales reconocidas por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR).
Pero el riesgo no se limita a esos 76 distritos. El CENEPRED identifica otros 614 distritos con nivel de riesgo alto en Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, Lima, Moquegua, Pasco, Puno y Tacna. En conjunto, el escenario proyectado pone en peligro alrededor de 1.4 millones de hectáreas de cultivos y hasta 12 millones de cabezas de ganado, entre vacunos, ovinos y alpacas.
Para José Luis Ticona, especialista en meteorología del SENAMHI Arequipa, el comportamiento del clima puede presentar dos escenarios distintos y ambos deben ser observados con atención.
El primero está relacionado con El Niño Global. Ticona explica que este fenómeno podría generar ausencia o disminución de lluvias principalmente en las zonas andinas ubicadas por encima de los 4 000 metros de altura. Allí está uno de los principales problemas para Arequipa: si no llueve en las partes altas, no se puede recuperar el agua que alimenta el sistema de represas.
La consecuencia sería una disminución progresiva de las reservas y, eventualmente, una situación de sequía.
Pero existe un segundo escenario. El Niño Costero, presente desde marzo último, podría provocar durante el verano de 2027 episodios de lluvias intensas en la costa y en los valles interandinos. Arequipa se encuentra precisamente en uno de esos valles.

Por ello, Ticona advierte que podría registrarse, de manera muy puntual, un episodio de lluvias intensas similar al ocurrido a inicios de este año, cuando las precipitaciones provocaron el ingreso de la torrentera El Chullo y ocasionaron daños en distintos sectores de la ciudad.
La paradoja es que esas lluvias no necesariamente resolverían el problema de la falta de agua.
En los valles interandinos y en la costa no existen grandes sistemas de represas capaces de almacenar esas precipitaciones. Por ello, el agua que llegue de manera intensa podría terminar generando inundaciones, huaicos y otros daños, mientras las zonas altoandinas continúan sin recibir las lluvias necesarias para recuperar las reservas.
Agua que sobra abajo y falta arriba. Ese podría ser el escenario más complicado para Arequipa.
La ciudad, sin embargo, tiene un margen de seguridad. El sistema de represas de la cuenca regulada del río Chili permite garantizar el abastecimiento de agua por más de un año. Por eso, una eventual sequía no provocaría una crisis inmediata en el suministro para la población. El problema se volvería serio si, hacia finales de 2027 e inicios de 2028, las lluvias tampoco permiten recuperar las reservas.
Donde el impacto sí podría sentirse mucho antes es en las provincias altas de Arequipa. Miles de familias dependen de la crianza de ganado y de los pastos naturales para alimentarlo. Si las lluvias desaparecen, también disminuye el alimento disponible para los animales y se pone en riesgo directamente la economía de esas familias.
Mientras tanto, las instituciones vinculadas al manejo del sistema regulado de represas ya sostienen reuniones para evaluar medidas frente al comportamiento previsto del Fenómeno El Niño durante los próximos meses.
La información científica todavía habla de escenarios y probabilidades, pero el mensaje es claro: la prevención no puede esperar a que llegue la sequía. Arequipa podría enfrentar al mismo tiempo un déficit de lluvias donde necesita agua y precipitaciones excesivas donde no puede almacenarla. El desafío es anticiparse a ambos extremos antes de que el clima vuelva a pasar la factura.
