Conductores esperan cuatro horas para conseguir GLP
Griferos especulan con las tarifas de GLP, el galón cuesta ahora más de 8 soles.
Las filas se extendieron alrededor de las pocas estaciones que aún mantenían reservas. La Asociación de Grifos advirtió que el 90 % de establecimientos ya no contaba con el combustible.
Conseguir GLP se convirtió en una jornada de hasta cuatro horas para cientos de conductores en Arequipa. Las filas de unidades ocuparon varias cuadras alrededor de las pocas estaciones que conservaban el producto, mientras taxis, colectivos y vehículos particulares recorrían la ciudad en busca de abastecimiento.
La espera superó las dos horas en múltiples casos y alcanzó las cuatro horas en algunos establecimientos. Varios usuarios salieron durante la madrugada, visitaron distintos grifos sin éxito y terminaron incorporándose a la primera fila que encontraron, sin certeza de que las reservas alcanzaran para todos.
Manuel Lima permaneció más de cuatro horas en una de las colas después de comprobar que otros locales habían suspendido la atención. Además de perder parte de su jornada, cuestionó que el galón, vendido anteriormente alrededor de S/6, aumentara más de un S/ 1.50 en plena emergencia.
Jorge Bedregal esperó cerca de dos horas para conseguir combustible. Relató que el precio había pasado de S/6.69 a S/8.48 por galón, una diferencia que afectaba directamente su economía y que, según señaló, no podía trasladar con facilidad a sus pasajeros.
Tomás Bustamante salió de madrugada y encontró cerradas las estaciones que recorrió. La búsqueda alteró incluso sus actividades familiares, pues debía llevar a su hijo al colegio, pero tuvo que permanecer en la fila al hallar un establecimiento que todavía expendía GLP.
La magnitud del problema fue confirmada por el presidente de la Asociación de Grifos y Estaciones de Servicio de Arequipa, Magno Salas. El dirigente estimó que cerca del 90 % de los locales que vendían GLP había agotado sus reservas y apenas una décima parte continuaba atendiendo.
Salas explicó que los establecimientos con producto estaban vinculados principalmente a plantas de almacenamiento o redes propias de distribución. Aun así, calculó que sus existencias podían sostener la demanda durante uno o dos días, plazo insuficiente si continuaba interrumpido el ingreso de cisternas.
El desabastecimiento fue ocasionado por el cierre de la Panamericana Sur entre Ocoña y Atico. Los huaicos y derrumbes registrados en Quebrada Honda paralizaron el tránsito de las unidades que transportaban GLP desde Pisco, principal fuente de suministro para el mercado automotor de Arequipa.
La escasez también elevó el costo de trabajar. Los entrevistados señalaron que aumentar uno o dos soles las tarifas de sus carreras generaba el rechazo de los pasajeros; sin embargo, mantenerlas significaba asumir el mayor precio del combustible y las horas productivas pérdidas durante la búsqueda.
La normalización dependía de la reapertura de la Panamericana Sur y del ingreso progresivo de las cisternas retenidas. Mientras la vía continuara bloqueada, las estaciones con reservas afrontarían una demanda superior a su capacidad y miles de conductores seguirían expuestos a extensas esperas para conseguir GLP.
