Más de 140 salidas diarias a Lima quedaron suspendidas

Arequipa se quedó incomunicada por huaico en Atico-Ocoña.

El cierre de la Panamericana Sur interrumpió durante seis días la principal conexión terrestre de Arequipa con la capital. Pasajeros y conductores permanecían atrapados entre Ático y Ocoña.

Más de 140 salidas diarias de buses interprovinciales hacia Lima quedaron suspendidas por los huaicos y derrumbes que bloquearon la Panamericana Sur. La paralización afectó a unos 1,200 pasajeros por jornada y redujo al mínimo las operaciones del Terminal Terrestre y el Terrapuerto de Arequipa.

Mario Lovón Zeballos, secretario regional del Consejo Nacional del Transporte Terrestre, explicó que las empresas detuvieron la venta de pasajes al no existir garantías para cruzar el tramo Ático–Ocoña. Los servicios hacia Camaná, Ocoña, Ático y Chala también fueron restringidos por la emergencia.

Alrededor de 40 empresas afrontaron la cancelación de sus itinerarios y la reprogramación o devolución de pasajes. El dirigente señaló que el perjuicio económico todavía no podía calcularse debido a que cada compañía operaba con tarifas, frecuencias y capacidades distintas, pero que las perdidas serían millonarias.

La crisis también inmovilizó al menos 30 buses en Quebrada Honda, aproximadamente 15 a cada lado de los derrumbes, además de numerosos vehículos de carga. Algunas unidades quedaron inoperativas y requerirían grúas para ser trasladadas hacia talleres, aunque el gremio no precisó la magnitud de los daños.

Los pasajeros quedaron aislados en sectores distantes de centros poblados y establecimientos comerciales. Según los reportes recibidos por las empresas, algunos caminaron entre 10 y 20 kilómetros para conseguir provisiones, mientras familias con niños y adultos mayores permanecieron dentro de los buses para resguardar sus pertenencias.

La escasez encareció los alimentos disponibles en los poblados próximos a la emergencia. Lovón sostuvo que un plato de arroz con huevo llegó a venderse a S/15 y el agua a S/5, montos difíciles de asumir para viajeros que solo llevaban dinero destinado al pasaje y al transporte hasta sus viviendas.

Provías Nacional reportó afectaciones a lo largo de aproximadamente 60 kilómetros entre Ático y Ocoña. El punto más complejo se concentró entre los kilómetros 720 y 735, donde lodo, rocas de más de una tonelada y nuevos desprendimientos retrasaron el ingreso de maquinaria y la recuperación de la calzada.

La emergencia cobró la vida de una pasajera adulta mayor que sufrió una descompensación después de intentar atravesar a pie uno de los sectores bloqueados. Ante la inestabilidad de los taludes, las autoridades pidieron evitar el desplazamiento por las zonas cubiertas de lodo y escombros.

El viernes 21 de agosto comenzó el puente aéreo dispuesto para las personas vulnerables. Las primeras 21 fueron evacuadas mediante helicópteros, mientras unos 350 pasajeros aguardaban su traslado y 150 soldados apoyaban las labores de limpieza junto con maquinaria de Provías y autoridades regionales y locales.

Lovón recordó que otro derrumbe mantuvo interrumpida la carretera durante 15 días en 2018 y reclamó un nuevo trazo que reduzca la exposición de la Panamericana Sur. Hasta el cierre de esta edición, la reapertura total seguía condicionada al avance de los trabajos y a la ausencia de nuevos deslizamientos.

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