Arequipa fortalece manejo de vicuñas y busca convertir fibra en más rentable
Arequipa tiene un papel importante en la estrategia nacional para conservar y aprovechar de manera sostenible la vicuña, especie emblemática de los ecosistemas altoandinos. A través de las áreas naturales protegidas y la participación de comunidades locales, se busca que la protección de estos camélidos también represente una oportunidad de desarrollo económico para las poblaciones rurales.
Una de las principales zonas involucradas es la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca, espacio natural que comprende territorios de Arequipa y Moquegua y donde se desarrolla el manejo sostenible de la vicuña mediante planes autorizados por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP).
Los resultados nacionales muestran el potencial de esta actividad. Entre 2024 y 2025, la fibra esquilada en las reservas nacionales Pampa Galeras Bárbara D’Achille y Salinas y Aguada Blanca pasó de 255,9 a 1 337,6 kilogramos, un incremento de 422,7 %. En el mismo periodo, el valor estimado de las ventas aumentó de US$ 80 425.50 a US$ 447 620.
En la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca, las acciones de manejo benefician a 819 familias y organizaciones locales. Estas participan en actividades relacionadas con la conservación, organización de los chaccus y esquila de vicuñas, procurando que el aprovechamiento de la fibra se realice bajo criterios técnicos y de protección de los animales.
El desafío para Arequipa es avanzar un paso más: no quedarse únicamente en la obtención y comercialización de la fibra, sino promover su transformación en productos con mayor valor agregado. El objetivo es que las comunidades puedan participar en etapas posteriores de la cadena productiva y obtener mayores beneficios económicos.
En esa línea, el Ministerio del Ambiente, mediante el concurso Emprendedores por Naturaleza, ha financiado iniciativas desarrolladas en comunidades de Arequipa destinadas a fortalecer el manejo sostenible de la vicuña y recuperar los pastos naturales. Estos ecosistemas son fundamentales para garantizar alimento a los camélidos silvestres y mantener las condiciones adecuadas para su conservación.
La recuperación de la población de vicuñas también constituye un indicador favorable. En 2025, las áreas naturales protegidas del país registraron 40 738 ejemplares, 41,2 % más que en 2024.
Para Arequipa, donde la vicuña forma parte del patrimonio natural de sus zonas altoandinas, el reto consiste en consolidar un modelo que combine conservación y desarrollo. La protección de la especie puede generar ingresos para las comunidades, pero requiere mantener controles, mejorar las técnicas de esquila, recuperar los pastizales y garantizar que el aprovechamiento de la fibra no afecte a las poblaciones de vicuñas.
Así, la conservación deja de ser únicamente una tarea ambiental y se convierte también en una posibilidad de fortalecer las economías de las familias que viven en los territorios altoandinos de la región.
