Tres de cada diez colegios en riesgo de colapso y con El Niño todo empeorará
Por Jorge Turpo R.
Existe un deterioro en los aprendizajes, con menos de la mitad de los escolares alcanzando niveles satisfactorios en lectura y matemáticas. El IPE advierte que el mayor presupuesto no se ha traducido en mejores servicios y plantea priorizar el cierre de brechas.
PRIORIDADES PARA LAS SIGUIENTES GESTIONES
Mientras algunos candidatos a la alcaldía provincial y al Gobierno Regional de Arequipa concentran sus propuestas en megaobras como autopistas, trenes de cercanías, metro o teleféricos, las principales brechas de la región siguen estando en servicios esenciales como educación y salud.
Un reciente informe del Instituto Peruano de Economía (IPE) revela que tres de cada diez locales educativos necesitan ser demolidos y reconstruidos debido a un riesgo de colapso alto o muy alto.
La cifra forma parte de un conjunto de indicadores que deberían marcar la agenda de las próximas autoridades regionales y municipales. Para María Alejandra Ormeño, gerenta de Políticas Públicas del IPE, el problema no es solamente identificar las carencias, sino definir cómo serán atendidas. “No hay que olvidarnos realmente cuáles son los proyectos que van a cerrar las brechas”, sostiene.
En educación, el panorama es especialmente preocupante. De los 1 441 locales educativos evaluados, el 28,2% carece de algún servicio básico. Además, Ormeño precisa que existen más de 360 colegios que necesitan ser reconstruidos por completo y otros 400 que requieren la sustitución de alguna parte de su infraestructura. “Ya ahí tienes casi 1 000 colegios que necesitan algún tipo de intervención para mejorar su infraestructura”, señala.
El problema no termina en las paredes, techos o servicios básicos. Los resultados de aprendizaje también muestran un retroceso. En 2025, apenas 41,1% de los estudiantes de cuarto de primaria alcanzó un nivel satisfactorio en lectura, mientras que en matemáticas lo consiguió el 38,5%. Ambas cifras son menores a las registradas en 2024.
“Menos de la mitad de los alumnos realmente está logrando aprendizajes esperados en esas materias”, advierte Ormeño. Por ello, considera que la próxima gestión no debe limitarse a construir o reconstruir colegios.
“Sí, obvio, la construcción y recuperación de los colegios, pero también debe estar acompañado con acciones para mejorar lo que están aprendiendo los niños”, afirma.
A esta situación se suma el factor climático. Una infraestructura ya deteriorada enfrenta mayores riesgos durante temporadas de lluvias intensas y eventuales fenómenos climáticos como El Niño.
Para la representante del IPE, la planificación resulta fundamental. “El tema de planificación es muy importante y la infraestructura educativa en Arequipa también está bastante rezagada”, sostiene.
Pero las brechas no se concentran únicamente en educación. En salud, el 91,7% de los hospitales de segundo y tercer nivel operaba en 2024 con capacidad instalada inadecuada. A ello se suma que en 2025 solo el 60% de los menores de tres años tenía sus vacunas básicas completas, frente al 65,8% registrado a nivel nacional.
El acceso a servicios básicos también muestra un retroceso. La cobertura de agua pasó de 89,5% de la población en 2017 a 85,8% en 2025, dejando a aproximadamente 148 mil arequipeños sin acceso a este servicio. La situación tiene además implicancias sanitarias, pues la falta de agua segura incrementa el riesgo de enfermedades.
La seguridad constituye otra preocupación. En 2025, Arequipa registró una tasa de victimización de 33,5%, la más alta del país y superior al promedio nacional de 27,1%. “Estas son brechas que definitivamente deberían estar en el centro de la campaña”, plantea Ormeño.
La discusión, entonces, no sería únicamente cuánto dinero tienen las autoridades, sino cómo lo utilizan. En los últimos años, el presupuesto de los gobiernos regionales para inversión aumentó alrededor de 200%, mientras que el de los gobiernos locales creció aproximadamente 88%. Sin embargo, ese incremento no se tradujo en una mejora equivalente de los servicios.
“Ya no podemos echarle la culpa al presupuesto”, sostiene Ormeño. A su juicio, también debe analizarse la capacidad de ejecución: “Se puede asignar presupuesto, pero eso es un primer paso. Luego está en los pasos de ejecutar el presupuesto y de hacerlo efectivamente en obras que sí van a cerrar las brechas”.
Con las elecciones subnacionales de octubre en el horizonte, el desafío para los candidatos será demostrar que sus propuestas pueden responder a estas carencias concretas. Las megaobras pueden resultar más atractivas en campaña, pero la verdadera medida de una gestión estará en si logra que un niño estudie en un colegio seguro, que un paciente sea atendido en un hospital adecuado y que una familia tenga acceso a servicios básicos.
