Cienciano cayó goleado en Uruguay y se despide de Sudamericana
El equipo imperial perdió 3 – 0 ante MC Torque. No pudo sostener la ventaja que había conseguido en Cusco.
Fue un gran sueño mientras duró. Cienciano del Cusco quedó eliminado de la Copa Sudamericana luego de caer goleado 3-0 ante Montevideo City Torque, en el Estadio Centenario de Montevideo.
El equipo imperial llegó con una ventaja de dos goles conseguida en casa, pero no pudo sostenerla y terminó viendo cómo el conjunto uruguayo daba vuelta a la serie con una remontada que se concretó en los minutos finales.
La noche había comenzado de manera tranquila para el conjunto dirigido por Horacio Melgarejo. Cienciano no estaba siendo superado y, por momentos, incluso parecía más cerca de encontrar el gol que su rival.
La ventaja de 2-0 conseguida en Cusco le permitía manejar el partido y jugar con la desesperación del cuadro local.
Pero el fútbol tiene esas trampas que pueden cambiar una historia en cuestión de minutos.
A los 38 minutos apareció Salomón Rodríguez para marcar el primero de Montevideo City Torque. El delantero uruguayo aprovechó una acción ofensiva para poner el 1-0 y devolverle la vida a su equipo.
El gol cambió el escenario. De pronto, aquella cómoda ventaja que Cienciano había llevado desde Cusco comenzó a sentirse mucho más pequeña.
El segundo golpe llegó a los 57 minutos. Nuevamente Rodríguez apareció en el área y marcó el 2-0. La serie estaba igualada 2-2 y el partido comenzaba a jugarse en otro terreno: el de los nervios, la presión y la obligación de no cometer errores.
Cienciano resistió como pudo, pero Montevideo City Torque entendió que tenía la clasificación al alcance de la mano.
El equipo peruano, que había construido una campaña notable en el torneo, terminó pagando caro las dificultades para sostener el ritmo y encontrar alternativas desde el banco en un partido que exigía respuestas.
Cuando parecía que la definición podía llevarse hasta una instancia todavía más dramática, llegó el golpe definitivo. En el tiempo añadido, a los 92 minutos, Nahuel da Silva apareció para marcar el 3-0 y desatar la celebración uruguaya.
El tanto significó la remontada completa: Montevideo City Torque ganó la serie 3-2 y consiguió su clasificación a las semifinales.
Así terminó el sueño internacional de Cienciano. El equipo cusqueño quería repetir aquella historia que lo convirtió en campeón de la Sudamericana en 2003, cuando levantó el único título de este torneo conseguido hasta ahora por un club peruano.
Veintitrés años después, estuvo nuevamente entre los protagonistas y llegó a mirar de cerca una semifinal que finalmente se le escapó en Montevideo.
Sin embargo, la eliminación no puede borrar la campaña realizada por el equipo imperial. Cienciano fue uno de los representantes peruanos que más lejos llegó en esta edición y protagonizó algunas de las noches más importantes del torneo.
Primero eliminó a Lanús, vigente campeón de la Sudamericana, luego de remontar una derrota 2-0 en Argentina con un contundente 4-0 en Cusco.
Después llegó una de sus actuaciones más memorables. En los octavos de final goleó 6-1 a Botafogo en el estadio Inca Garcilaso de la Vega, con un triplete de Matías Succar y dos goles de Neri Bandiera. En la vuelta, pese a perder 1-0 en Brasil, Cienciano protegió la ventaja y avanzó con un global de 6-2.
En cuartos de final volvió a hacer soñar a sus hinchas. Derrotó 2-0 a Montevideo City Torque en Cusco y viajó a Uruguay con una diferencia que parecía suficiente para acercarlo a las semifinales. Pero esta vez la historia no tuvo final feliz. El equipo uruguayo reaccionó, encontró tres goles y terminó escribiendo una de las remontadas más importantes de su historia.
Cienciano se despide de la Sudamericana, pero deja una campaña que devuelve al fútbol peruano a los primeros planos continentales. El sueño de volver a ser campeón terminó en el Centenario. Lo que queda ahora es regresar a casa, levantarse y concentrarse en el torneo local.
Algunas derrotas eliminan a un equipo de un torneo. Otras, en cambio, dejan una historia que merece ser contada.
.
