Zegarra y Huisa mueven sus piezas para la segunda vuelta
Alfredo Zegarra Tejada, de Fuerza Arequipeña, y Jenry Huisa, de Ahora Nación, ya preparan sus estrategias para la segunda vuelta regional del 29 de noviembre, en una contienda que obligará a ambos candidatos a buscar votos fuera de sus núcleos electorales y construir nuevos acuerdos políticos.
El escenario será distinto al de la primera vuelta. Los dos candidatos deberán disputar ahora el respaldo de los electores que apoyaron a las otras 31 listas que participaron en la elección regional, además de quienes votaron en blanco o viciado y aquellos que no acudieron a las urnas.
Zegarra llega a esta etapa como el candidato con mayor votación de la primera vuelta. Su principal reto será convertir esa ventaja inicial en una mayoría regional y evitar que el voto de las organizaciones que quedaron fuera termine concentrándose en su adversario. Para ello, deberá intensificar su presencia en las ocho provincias y definir acercamientos con las autoridades municipales electas.
Huisa, en cambio, tendrá como prioridad ampliar su base electoral. Su campaña deberá apuntar especialmente hacia los sectores que no respaldaron su candidatura en la primera vuelta, con un mensaje que permita diferenciarlo de Zegarra y responder a las principales preocupaciones de la población.
Un dato que condicionará la segunda vuelta es la composición del próximo Consejo Regional. Seis fuerzas políticas se repartirán los 16 escaños del Consejo Regional de Arequipa para el periodo 2027-2030. Ninguna tendrá por sí sola mayoría, por lo que el próximo gobernador necesitará construir acuerdos para aprobar ordenanzas, fiscalizar la gestión y sacar adelante las principales iniciativas regionales.
Ese escenario convierte a los alcaldes electos y a las organizaciones políticas que quedaron fuera de la segunda vuelta en actores de interés para ambos comandos. Sin embargo, cualquier acercamiento deberá traducirse en respaldo electoral efectivo y no solamente en fotografías o declaraciones públicas.
La agenda regional también será parte de la disputa. El próximo gobierno recibirá una cartera de proyectos pendientes, problemas de ejecución presupuestal, deficiencias en infraestructura vial y sanitaria y una región expuesta a lluvias intensas y posibles efectos del fenómeno El Niño.
Otro desafío será explicar cómo financiarán sus propuestas y qué proyectos serán realmente prioritarios. La población tendrá que comparar no solo las promesas, sino también los equipos, alianzas y capacidad de gestión que cada candidato plantea para gobernar desde enero de 2027.
Con la primera vuelta concluida, Zegarra y Huisa parten nuevamente de cero en términos políticos: deberán convencer a un electorado que ya eligió, pero cuya decisión puede cambiar el 29 de noviembre.
