Madre pide sangre para su hijo que sobrevivió a incendio
Florentina Calcina Cano enfrenta la tragedia más desgarradora de su vida en absoluta soledad. Tras perder a su madre y a su bebé de tres años en un fatídico incendio en Sandia, Puno, hoy libra una batalla desesperada en Arequipa para salvar a Alexander, su niño de ocho años.
El menor, único sobreviviente de su familia, permanece internado desde hace casi un mes en el área de quemados del Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza. Su diagnóstico clínico es reservado, enfrentando dolores agudos que minan diariamente su frágil resistencia física y emocional.
Para continuar con las constantes intervenciones quirúrgicas, los médicos solicitaron con extrema urgencia diez unidades de sangre tipo O positivo. Este requerimiento es vital porque las complejas curaciones han provocado que los niveles de hemoglobina del pequeño caigan críticamente hasta alcanzar apenas siete puntos.
Los médicos explicaron a la madre, que Alexander presenta quemaduras de tercer grado. Aunque permanece con casi todo el cuerpo vendado, las lesiones más profundas y comprometidas se concentran de la cintura hacia abajo, requiriendo procedimientos médicos constantes e injertos de piel.
El sufrimiento físico del menor ha quebrado el corazón de Florentina. En medio de lágrimas, contó que su pequeño hijo le confesó que no soporta más el calvario. «Me dice: mami, me duele mucho, ya no quisiera vivir. Todo el cuerpito me duele», narró la mujer.
La pesadilla comenzó el quince de septiembre. Florentina, madre soltera que laboraba como cocinera, salió un momento de su vivienda. Al regresar, encontró su hogar envuelto en llamas, un siniestro originado presuntamente por un cortocircuito, según informaron las autoridades durante las investigaciones preliminares.
Durante la emergencia, Josué logró asomarse a una ventana del segundo piso. Desesperada, Florentina ingresó al inmueble en llamas y logró sacar a su anciana madre y a su bebé de tres años, pero ambos fallecieron asfixiados debido a la severa inhalación de humo tóxico.
Tras el siniestro, el personal médico de Sandia ordenó el traslado directo de Alexander hacia Arequipa. Desde entonces, Florentina pernocta prácticamente en los pasillos del nosocomio regional, afrontando esta dolorosa recuperación completamente sola, careciendo de recursos económicos y sin un techo seguro.
«Yo no tengo a nadie acá que me ayude. Quisiera salvarlo, es el único hijito que quiero», expresó la madre, evidenciando su extrema vulnerabilidad en una ciudad ajena. Su única esperanza recae hoy en la solidaridad de los ciudadanos arequipeños para conseguir los donantes requeridos.
Las personas dispuestas a donar sangre O positivo o brindar apoyo económico para los gastos hospitalarios pueden comunicarse con Florentina Calcina Cano al celular 914 801 982, habilitado también para la aplicación Yape. En tanto, el pequeño Alexander continúa luchando por su vida en el quinto piso del Hospital Honorio Delgado.
