La casita recupera protagonismo, ¿pero su fortaleza depende de Zegarra?

La elección regional y municipal del 4 de octubre deja una señal política que merece atención: Fuerza Arequipeña recuperó protagonismo en Arequipa al colocar a Alfredo Zegarra Tejada en la segunda vuelta por el Gobierno Regional y a Manuel Vera Paredes en la Municipalidad Provincial.

El resultado devuelve visibilidad a una organización vinculada con una etapa anterior de la política arequipeña, pero también revela que su principal fortaleza podría estar más asociada a sus figuras que a una estructura partidaria consolidada.

Zegarra obtuvo el 25,222 % de los votos válidos en la elección regional, mientras que Vera alcanzó el 19,286 % en la provincial, de acuerdo con los resultados reportados por la ONPE. En ambos casos, la agrupación logró ubicarse en primer lugar, aunque con respaldos distintos y sin alcanzar una mayoría absoluta. Zegarra deberá disputar la segunda vuelta con el candidato de Ahora Nación, Henry Huisa, cuya votación llegó al 14,459 %.

La coincidencia de ambos triunfos no parece un dato menor. Durante la campaña, los dos candidatos compartieron la identificación con el símbolo de la casita, aunque, según reportes periodísticos, no realizaron una campaña conjunta. La marca política común pudo contribuir a que una parte del electorado asociara las candidaturas regional y provincial y reprodujera su preferencia en ambas cédulas.

Esa es la hipótesis del arrastre electoral: el candidato con mayor reconocimiento o capacidad de convocatoria favorece a otros postulantes de su misma organización. En este caso, Zegarra podría haber aportado votos a Vera, especialmente entre electores que identifican al movimiento con la gestión del exalcalde provincial. No obstante, establecer cuánto influyó ese factor requiere examinar los resultados por mesas y distritos, además de las diferencias entre ambas votaciones.

EL REGRESO DE UNA FIGURA CONOCIDA

Alfredo Zegarra no es un actor nuevo en la política regional. Su paso por la Municipalidad Provincial de Arequipa durante dos periodos le permitió construir reconocimiento público y una red política que conserva presencia en el electorado. Su retorno a la disputa por el poder regional demuestra que los liderazgos con trayectoria pueden mantener vigencia, incluso cuando durante un tiempo parecen desplazados por nuevas figuras y organizaciones.

El primer lugar obtenido en las elecciones le abre ahora la posibilidad de trasladar ese respaldo a una segunda votación. Sin embargo, la segunda vuelta del 6 de diciembre plantea una competencia distinta: ya no bastará con conservar a sus electores, sino que deberá buscar apoyo entre ciudadanos que votaron por otras candidaturas o que no se identifican con Fuerza Arequipeña.

El 25,222 % alcanzado en la primera vuelta representa una ventaja frente a sus competidores, pero también significa que cerca de tres cuartas partes de los votos válidos fueron para otras opciones. El desafío consiste en ampliar su base electoral sin depender exclusivamente del recuerdo de sus anteriores gestiones.

La disputa regional será, por tanto, una prueba para medir si la recuperación de Fuerza Arequipeña responde a un liderazgo individual o si el movimiento tiene capacidad para construir una mayoría política más amplia.

VERA Y EL EFECTO DE ARRASTRE

La victoria de Manuel Vera Paredes tiene otra lectura. El candidato obtuvo el primer lugar en la elección provincial con el 19,286 % de los votos válidos, por delante de Alfredo Benavente, de Ahora Nación, quien alcanzó el 15,707 %. La diferencia fue de aproximadamente 3,6 puntos porcentuales. Se trata de un resultado suficiente para colocarlo como virtual alcalde, pero distante de expresar un respaldo mayoritario de la población electoral.

La pregunta es cuánto de esa votación responde a la candidatura de Vera y cuánto a la identificación con Zegarra y el símbolo de Fuerza Arequipeña. El movimiento consiguió el primer lugar en los dos niveles de elección, lo que refuerza la hipótesis de una transferencia parcial de votos. Sin embargo, no sería correcto atribuir todo el resultado provincial al candidato regional: Vera también cuenta con trayectoria propia como alcalde de Cerro Colorado y con un electorado que pudo respaldarlo por razones particulares.
Lo relevante es que ambos resultados se complementan políticamente.

Zegarra aporta reconocimiento regional y una candidatura competitiva para la segunda vuelta; Vera obtiene la posibilidad de administrar la municipalidad provincial, uno de los principales espacios de poder político y presupuestal de Arequipa.

La organización tendrá así dos escenarios diferentes. En el ámbito regional, deberá ampliar su respaldo electoral para ganar la segunda vuelta. En el municipal, tendrá que demostrar que la victoria puede convertirse en una gestión capaz de resolver problemas urbanos y responder a las expectativas ciudadanas.

UNA MAYORÍA EN EL CONCEJO Y MÁS RESPONSABILIDAD

La presencia de Fuerza Arequipeña no se limita al triunfo de Vera. Los resultados preliminares proyectan que el movimiento podría ocupar nueve de los quince escaños del Concejo Provincial de Arequipa. De confirmarse esa distribución, tendría una mayoría que facilitaría la aprobación de iniciativas municipales, pero también concentraría sobre sus representantes una responsabilidad importante de fiscalización.

Una mayoría de regidores no garantiza una buena administración. Puede facilitar acuerdos y reducir los obstáculos políticos para ejecutar un programa de gobierno, pero también exige controles internos, transparencia en las decisiones y vigilancia sobre los contratos y las inversiones públicas.

En ese escenario, el desempeño de Vera será decisivo para determinar si el resultado electoral fortalece al movimiento más allá de la campaña. Los electores no evaluarán únicamente las obras que se anuncien, sino la capacidad de atender problemas como el transporte, la seguridad ciudadana, el ordenamiento urbano y la calidad de los servicios municipales.

Además, la situación judicial de Vera Paredes constituye un factor que su gestión deberá afrontar con transparencia. La prensa ha informado que tiene pendiente un nuevo juicio oral por presunto enriquecimiento ilícito, después de que una instancia judicial anulara una sentencia anterior y ordenara realizar otro juicio. Se trata de un proceso pendiente, no de una condena firme que permita dar por establecida su responsabilidad.

La segunda vuelta permitirá comprobar si el respaldo a Zegarra puede extenderse a sectores que no votaron por él en la primera elección. Mientras tanto, la próxima gestión municipal pondrá a prueba a Vera y a la representación de la casita en el concejo provincial.

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