Muchas “encuestas” solo buscaron manipular el voto del elector
Por: Danna Felipe B.
Jurado Nacional de Elecciones está en la obligación de fiscalizar la difusión de estos datos.
En estas Elecciones Regionales y Municipales hubo encuestas electorales para todos los gustos, “encuestadoras” en las que aparecían candidatos con irreales porcentajes de aceptación, otras que solo tenían la intención de orillar o manipular nuestro voto. Estos preocupantes métodos se han evidenciado más que nunca en el 2026.
Según el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), una encuesta electoral es una actividad que mide la intención del voto con respecto a una elección popular, en base a una investigación social que permite conocer las opiniones de una colectividad por medio de un “Cuestionario” que se aplica a un determinado número de personas (muestra).
Muy diferente a un sondeo de opinión. De acuerdo con el mismo organismo, un sondeo de opinión es un procedimiento de recopilación de datos que carecen de SUSTENTO CIENTÍFICO.
Es así que, en Perú, únicamente las encuestadoras inscritas en el Registro Electoral de Encuestadoras (REE) del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) están facultadas para elaborar y difundir encuestas electorales. Sin embargo, esto en la práctica no ha sucedido.
En redes sociales, han abundado “encuestas” sin ficha técnica, la cual debe contener el nombre de la encuestadora, número de partida asignado por el JNE, financiación del estudio, objetivos del estudio, tamaño de la población objeto del estudio, tamaño de la muestra, margen de error, nivel de confianza, nivel de representatividad de la muestra, tipo de muestreo aplicado, puntos de muestreo y fecha de realización del trabajo de campo.
Como salta ahora a la vista, no cualquiera puede publicar una encuesta electoral. Si la empresa no está inscrita en el REE, lo más seguro es que su intención haya sido manipularte.
Al respecto, la doctora en comunicaciones, Carmen Chirinos García, presidenta del Tribunal de Honor Universitario de la UNSA y decana nacional del Colegio Profesional de Relacionistas Públicos del Perú y, afirma: “Es evidente que existe manipulación, porque, en vez de tener criterios verdaderos y una evaluación de los hechos reales, lo que se hace es propagar, de forma arbitraria e irresponsable, datos o resultados que no tienen la debida validación. Está confirmado que no se guarda el debido respeto por este tema”.
En redes sociales todo es posible y eso es un gran riesgo para la democracia.
En Facebook, Instagram y TikTok se ha publicado: “Candidato ‘A’ tiene 35% de intención de voto y candidato ‘B’, 20%”. Para saber si estos resultados tienen SUSTENTO CIENTÍFICO, debía haber una ficha técnica, mediante la cual el lector pueda saber quién hizo la encuesta, a quiénes preguntó, cuántas personas participaron, dónde y cuándo se realizó y cuál es su margen de error. Si la publicación solo dice “Candidato ‘A’ tiene 35% de intención de voto y así sucesivamente”, no hay espacio para la confianza, solo para la duda y la inseguridad.
En ese sentido, el doctor Nilton Garay Zubia, comunicador social y docente en diversas universidades de Arequipa, asegura: “Evidentemente, ha habido encuestas electorales para todos los gustos, de todos los tamaños y de todos los colores. Eso nos deshumaniza, porque la población ya no sabe qué creer. Si la sociedad pierde la confianza, estamos deshumanizando. La confianza es uno de los valores fundamentales de los seres humanos”.
Cómo creer en las buenas intenciones de ese candidato, si desde su campaña me está engañando.
Por eso, ambos doctores cuestionan cómo se regulan las redes sociales o, por lo menos, en el contexto electoral, el accionar del JNE. “Desgraciadamente, las redes sociales son como una puerta abierta para ese tipo de irregularidades porque no hay posibilidad real de enjuiciamiento”, sostiene Chirinos García. Por su parte, Garay Zubia asevera: “Parece que el JNE estuviera en la época de las cavernas, todavía están pensando en el siglo pasado. La actual coyuntura nos obliga a estar ya en otro momento, en otra realidad. No podemos estar de espaldas al avance tecnológico”.
Aunado a todo esto, está la comunicación política de los candidatos, empezando porque la competencia para un cargo de elección popular es cada vez más alta en nuestro país. Para el cargo de gobernador regional de Arequipa, hubo 15 partidos y movimientos inscritos. Ninguno de ellos logró conseguir el 30% de los votos válidos, por lo que en diciembre volveremos a las urnas.
La proliferación de candidatos en los tres niveles de gobierno es uno de los motivos por los cuales muchos candidatos han apostado por las encuestas fraudulentas, la denominada “guerra sucia” durante las campañas políticas y la notoriedad en redes sociales, en lugar de construir confianza a través de propuestas bien explicadas a la población electoral.
“Desgraciadamente, seguimos con el problema del voto fragmentado. Desgraciadamente, hemos sido testigos de otras elecciones en las que hay un número elevado de candidatos y eso, en las democracias a nivel mundial, sabemos que no es beneficioso. En las grandes democracias no puede haber demasiados candidatos. Acá, si hay 20, parece que mejor de verdad”, critica Chirinos.
Finalmente, Garay resalta que el elector ha evolucionado, ahora quiere saber cómo se van a cumplir las promesas de los candidatos y ese es un aspecto que muchos postulantes no llegan a concientizar en sí mismos. “El ciudadano de hoy en día no solamente pregunta qué va a hacer, también cómo lo va a hacer, con qué presupuesto, en cuánto tiempo, quién lo ejecutará y cómo voy a comprobar que se cumplió”.
Entonces, si bien antes las propagandas millonarias tenían alta influencia en el voto, hoy en día a través de las redes sociales y la campaña en campo se puede lograr acercamiento, empatía y sobre todo confianza de acción, aspectos que sí necesita la población en general.
