Ocaso del Buen Gobierno en Arequipa
Por: Daniela Nickole Santander

Pese a las proyecciones en elecciones nacionales, la agrupación no logró ningún triunfo en la región.

Las Elecciones Regionales y Municipales 2026 en Arequipa dejaron al descubierto el inesperado y estrepitoso desplome del Partido del Buen Gobierno. Meses antes de la contienda, la organización liderada a nivel nacional por el exministro Jorge Nieto Montesinos despertaba notables expectativas en los debates políticos y proyecciones en el sur, perfilándose como una alternativa renovadora en el mapa electoral.

Sin embargo, al contrastar aquel optimismo inicial con el conteo oficial de la ONPE, la realidad fue implacable. En el tramo regional, la agrupación no logró consolidar ni presentar una candidatura a la Gobernación Regional de Arequipa, argumentando la falta de un perfil que se alineara estrictamente con su ideario. En tanto, en la crucial disputa por la Alcaldía Provincial de Arequipa, su candidata Deyanira Salazar Rivera apenas cosechó 42 960 votos, equivalentes a un escueto 6,46%.

Al revisar el desempeño en el mapa de las provincias e interacciones distritales, los resultados muestran un comportamiento insuficiente para conseguir alcaldías, moviéndose entre contados segundos y terceros lugares.

El máximo desempeño provincial de la agrupación se registró en Caylloma, provincia donde cosechó su mayor volumen de votos con Dámaso Godofredo Condori, quien alcanzó 4 189 votos, representando un 7,746%.

En esta misma provincia destaca el caso distrital de Yanque, donde el candidato Benigno Delfín Jalisto Ninataype logró ubicarse en el segundo lugar con 512 votos, equivalentes al 36,808%.

En la provincia de Arequipa y sus distritos, la agrupación logró algunas ubicaciones de expectativa dentro de los concejos municipales. En Yanahuara, el candidato Alfonso Grados quedó en tercer puesto con 3 136 votos, correspondientes al 15,510%. Una posición similar obtuvo Jesús Alberto Anaya Alcahuaman en Sachaca, alcanzando el tercer puesto con 2 663 votos, representativos del 14,413%. Mientras que, en el distrito de Miraflores, Daniel Eduardo Zea sumó 1 548 votos, obteniendo un 4,186%.

En la provincia de Camaná, el candidato provincial Dante Leonardi Méndez Meneses registró 815 votos, equivalentes al 2,352%. Un detalle particular en esta circunscripción fue que la agrupación no logró hacerse presente ni presentó listas para las municipalidades distritales.

En Caravelí, el postulante provincial José Antonio Flores Ponce obtuvo 731 votos, que representaron el 3,902%. No obstante, la agrupación tuvo una importante contienda en el distrito de Atico, donde logró posicionarse en el segundo puesto con 920 votos, alcanzando un notable 31,834%.

El mínimo desempeño provincial registrado para el partido se dio en Islay, constituyendo su punto más bajo. La candidata a la alcaldía provincial Gwyneth América Barriga Zúñiga obtuvo tan solo 259 votos, equivalentes al 0,730%. El pico mínimo de la votación se registró en el distrito de Cocachacra, donde el candidato Elmer Felipe Sánchez Flores sumó apenas 80 votos, representativos de un escueto 1,170%.

Al hacer el balance definitivo del proceso, el Partido del Buen Gobierno no se llevó ningún triunfo, no conquistó ninguna alcaldía provincial y no ganó ni un solo municipio distrital en las ocho provincias de Arequipa. Toda esta situación demuestra que las altas expectativas iniciales y el resultado en blanco demostraron cómo el interés en redes sociales y medios de comunicación se disipó aceleradamente al carecer por completo de una estructura territorial y bases organizadas.

El caso del Partido del Buen Gobierno no deja de ser curioso, no han pasado muchos meses desde que el sol se encontrara en la cima de las urnas arequipeñas; no podemos dejar de lado la influencia de las opiniones del líder Jorge Nieto Montesinos durante la segunda vuelta, las cuales dejaron mucho que desear a los arequipeños.

La precipitación y eventual desvanecimiento de propuestas que parecían atractivas en el espacio digital confirman que el votante de la región no responde a etiquetas abstractas ni a tendencias pasajeras. Las simpatías iniciales se disuelven con rapidez si no se respaldan con organización orgánica, liderazgos locales con arraigo comprobado y un trabajo de campo constante en las provincias.

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