Arequipa: 13 mil escolares estudian en colegios de alto o muy alto riesgo de inundación

Más de 13 mil escolares estudian en colegios ubicados en distritos con alto o muy alto riesgo de inundación. El 75% de los proyectos de drenaje estaba paralizado o abandonado al cierre de 2025 y más de 3 mil kilómetros de vías están expuestos a desastres.

SEGÚN EL IPE

Arequipa afronta la próxima temporada de lluvias con importantes brechas en prevención de desastres, infraestructura educativa, drenaje pluvial y conectividad vial, de acuerdo a un documento elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE)

Las cifras evidencian que la vulnerabilidad regional no depende únicamente de la intensidad de las precipitaciones, sino también de la capacidad de las autoridades para convertir los presupuestos públicos en obras de protección. La falta de ejecución de recursos y la paralización de proyectos preventivos mantienen riesgos que podrían agravarse ante nuevas lluvias intensas.

Uno de los sectores más comprometidos es el educativo. Más de 13 mil escolares asisten a instituciones ubicadas en distritos con alto o muy alto riesgo de inundación. Esta situación plantea la necesidad de evaluar las condiciones de los locales educativos, identificar los planteles más expuestos y adoptar medidas que protejan a estudiantes, docentes y trabajadores durante las emergencias.

El problema se suma a las deficiencias estructurales de los colegios públicos de la región. En marzo de 2026, el IPE advirtió que el 25% de estas instituciones presentaba riesgo de colapso, con alrededor de 19 mil estudiantes afectados. Aunque este indicador corresponde a una condición de infraestructura distinta del riesgo de inundación, ambos escenarios muestran la exposición de la comunidad educativa ante diferentes amenazas.

DRENAJE SIN AVANCES SUFICIENTES

La situación de los sistemas de drenaje constituye otra preocupación. Al cierre de 2025, el 75% de los proyectos de drenaje de la región se encontraba paralizado o abandonado, según los datos proporcionados del informe del IPE. La falta de continuidad de estas intervenciones reduce la capacidad de las ciudades para evacuar el agua de las precipitaciones y aumenta la posibilidad de aniegos, desbordes y daños en calles y viviendas.

Las consecuencias de una prevención insuficiente ya se hicieron visibles durante la última temporada de lluvias. Un análisis publicado por la Red IPE en junio de 2026 señaló que, en diciembre de 2025, más de 665 mil personas de Arequipa estaban expuestas a un riesgo alto o muy alto de inundaciones. Asimismo, recordó que las lluvias del verano ocasionaron fallecimientos y afectaciones a viviendas e infraestructura agrícola, educativa y vial.

A estos problemas se suma la falta de planificación en algunos gobiernos locales. La Contraloría advirtió en febrero de 2026 que la Municipalidad Provincial de Arequipa no contaba con un plan de prevención y reducción del riesgo de desastres actualizado y aprobado. También alertó sobre la presencia de rocas, tierra, residuos y maleza en las quebradas San Lázaro y Juan de la Torre, materiales que reducían la capacidad de los cauces para conducir el agua.

MÁS DE 3 MIL KILÓMETROS DE VÍAS EN RIESGO

La infraestructura vial también enfrenta una situación crítica. Más de 3 mil kilómetros de carreteras de la región presentan riesgo alto o muy alto de inundaciones y deslizamientos, lo que coloca a Arequipa como la tercera región del país con mayor extensión vial expuesta a estos peligros, de acuerdo con los datos del IPE proporcionados para este informe.

La afectación de estas rutas podría interrumpir el transporte de pasajeros, el abastecimiento de alimentos y mercancías y el acceso a servicios de salud, especialmente en las provincias. Por ello, las intervenciones deben priorizar los tramos vulnerables, la protección de plataformas viales, el mantenimiento de drenajes y la atención de puntos críticos antes de que se intensifiquen las precipitaciones.

PRIORIDAD

La prioridad inmediata debe ser identificar las obras paralizadas, determinar las causas de sus retrasos y establecer cronogramas verificables para su reactivación o reformulación. También corresponde transparentar la ejecución presupuestal y coordinar acciones entre el Gobierno Regional, las municipalidades y las entidades responsables de carreteras y establecimientos educativos.

Con las lluvias como amenaza recurrente, Arequipa necesita pasar de la atención de emergencias a una política sostenida de prevención. La seguridad de los escolares, la continuidad de las vías y la protección de las viviendas dependerán de que las inversiones anunciadas se traduzcan oportunamente en infraestructura funcional y preparada para resistir las precipitaciones.

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