MPA exhorta a dejar de ensuciar y estrechar las torrenteras para evitar desgracias

El agua recupera su cauce y puede destrozar todo a su paso.

Por: Danna Felipe

Es deber de los municipios limpiar todas las torrenteras que se encuentran dentro de su jurisdicción, sobre todo antes que una nueva temporada de lluvias comience; sin embargo, también es deber de todos los ciudadanos mantener la descolmatación de estos caminos naturales del agua de lluvia, arrojar inclusive una envoltura pequeña a la torrentera es contribuir a la posibilidad de una desgracia, porque se da pie a acumulaciones de basura que pueden terminar en inundaciones y huaicos. Así también es importante que estos espacios ya no se sigan estrechando a causa de la acción humana. Las consecuencias de estas malas actitudes la ciudad ya las ha atestiguado y a magnitudes desastrosas en febrero del presente año.

En este aspecto, José Barrezueta Reyes, subgerente provincial de Gestión del Riesgo de Desastres, exhorta a la población en general a no ser cómplices de desastres relacionados con las lluvias. “Lamentablemente, tenemos malos vecinos que botan su basura a las torrenteras. Hoy, lamentablemente, sigue habiendo desconocimiento sobre las consecuencias que esto puede traer. Nosotros no queremos que lo vivan para que lo entiendan”.

Según Barrezueta Reyes, los vecinos deben ser los primeros en alertar a su municipio sobre gente que está arrojando basura a las torrenteras, más aún si es en grandes proporciones, ya que actitudes así son un delito de acuerdo con la Ley N° 32523, que tipifica “el nuevo delito de peligro por arrojo indebido de residuos sólidos en cauces naturales. La norma sanciona con penas de 2 a 4 años de prisión a quienes pongan en riesgo la vida o salud de las personas arrojando basura en ríos o quebradas”.

Otro problema agudo es el estrechamiento de las torrenteras. La ciudad de Arequipa sigue creciendo y no hay nada de malo en ello. El problema está en que lo está haciendo de manera desordenada a favor de quienes viven de aprovecharse de la necesidad que cualquier familia tiene de un techo propio, propiciando que se construya en fajas marginales e inclusive dentro de la misma torrentera, haciéndolas más delgadas. Obviamente, si no hay un espacio suficiente para que el agua de lluvia discurra, esta se desborda generando desastres que queremos prevenir, pero para ello se necesita primero concientización.

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