El Niño amenaza crecimiento económico y pone a prueba prevención en Arequipa
El Instituto Peruano de Economía (IPE) estima que un evento costero extraordinario restaría 0,9 puntos porcentuales al crecimiento del PBI en 2026 y 1,2 puntos en 2027. En Arequipa, las lluvias, las torrenteras, la infraestructura vulnerable y el riesgo de sequías en la sierra sur elevan la preocupación ante un escenario climático que podría afectar la producción, los servicios y la inversión.
SEGÚN EL IPE
El Fenómeno de El Niño Costero se perfila como uno de los principales riesgos para la economía peruana. La intensificación del calentamiento del mar y la posibilidad de lluvias extraordinarias amenazan con afectar la producción agrícola, la pesca, las exportaciones y la infraestructura, en un momento en que la inversión privada impulsa la recuperación económica. Aunque las consecuencias más severas se proyectan para la costa norte, Arequipa también enfrenta riesgos que exigen acelerar las medidas de prevención.
Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), al 30 de setiembre la anomalía de la temperatura superficial del mar frente a la costa norte alcanzó los 5.3 grados Celsius, el mayor registro semanal desde que existen mediciones comparables, en 1981. En este escenario, el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) advirtió una elevada probabilidad de que el evento alcance una magnitud extraordinaria hasta diciembre y mantenga una incidencia importante durante el verano de 2026-2027.
Las consecuencias no se limitarían a las inundaciones. Las temperaturas superiores a lo normal podrían alterar los calendarios agrícolas, perjudicar la floración de determinados cultivos y modificar las condiciones del mar. A ello se suman los daños potenciales en carreteras, puentes, viviendas y redes de servicios básicos.
El riesgo económico también depende de la capacidad de respuesta del Estado. De los 536 puntos críticos priorizados para la limpieza y descolmatación de ríos y quebradas, apenas el 28% se encontraba en ejecución al 11 de octubre, según información de la Autoridad Nacional del Agua (ANA). Asimismo, los proyectos de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) registraban un avance de ejecución de 35%, pese a que el 75% había comenzado antes de 2023. A inicios de octubre, la ejecución del presupuesto de inversión para reducir la vulnerabilidad y atender emergencias por desastres llegaba al 47%.
Estos retrasos elevan la exposición de las ciudades y las actividades productivas justo cuando se necesita mayor capacidad de prevención.
AREQUIPA ENFRENTA RIEGOS EN TORRENTERAS Y EL AGRO
En Arequipa, la amenaza tiene dos componentes: las lluvias intensas, que pueden activar torrenteras y provocar inundaciones, y el déficit hídrico que podría afectar la campaña agrícola en la sierra sur. La región debe prepararse para ambos escenarios, porque el impacto climático no se limita a los daños ocasionados por huaicos y desbordes, sino que también puede comprometer la producción, los ingresos de los agricultores y el abastecimiento de alimentos.
La Autoridad Nacional del Agua (ANA) identificó 93 puntos críticos en ríos y quebradas de la provincia de Arequipa, expuestos a inundaciones, flujos de detritos y erosión fluvial. Las fichas técnicas fueron remitidas a las municipalidades para orientar las intervenciones preventivas.
La situación es especialmente preocupante en las torrenteras que atraviesan zonas urbanas. En junio, la ANA verificó tres puntos críticos en la torrentera El Chullo y pidió acciones preventivas a las municipalidades de Arequipa, Yanahuara y Sachaca. El problema se agrava cuando los cauces acumulan residuos o las obras de protección no se ejecutan oportunamente.
A ello se suma el retraso en la atención de puntos críticos asignados al Programa Subsectorial de Irrigaciones (PSI). Según información al menos 20 puntos críticos de la región permanecían sin intervención, mientras el cronograma nacional de prevención se extendía hasta el 31 de diciembre.
El riesgo también alcanza a las actividades agropecuarias de las provincias altoandinas. El IPE advierte que las posibles sequías en la sierra sur podrían limitar la campaña de siembra 2026-2027 y reducir la producción destinada al mercado interno durante el primer semestre de 2027. Para Arequipa, donde la agricultura depende de la disponibilidad de agua para riego, una menor oferta hídrica puede elevar los costos de producción, reducir las cosechas y afectar los ingresos de los pequeños productores.

CRECIMIENTO ECONÓMICO
Pese a este panorama, la economía peruana mantiene una evolución positiva. Entre enero y julio de 2026, el producto bruto interno (PBI) creció 3,1%, impulsado por la construcción, que avanzó 10,7%, y el comercio, con 6,3%. Sin embargo, las actividades primarias ya muestran señales de afectación: la pesca cayó 32,4%, la manufactura primaria retrocedió 9,5% y el sector agropecuario disminuyó 0,7%.
La inversión privada continúa como principal motor de la expansión económica. El IPE estima que creció 13,7% durante julio y agosto, mientras que en los últimos 12 meses se generaron 241 mil empleos formales en el sector privado. No obstante, la continuidad de este dinamismo dependerá, entre otros factores, de la estabilidad de las condiciones productivas y de la capacidad de respuesta frente a los eventos climáticos.
Los efectos podrían extenderse a las exportaciones agrícolas. El aumento de las temperaturas adelantó las cosechas de arándanos durante julio y agosto, pero se prevé una reducción posterior de la producción. El mango y la palta también podrían verse afectados por alteraciones en la floración. En el sector pesquero, el calentamiento del mar amenaza con impedir la apertura de la segunda temporada de anchoveta.
El impacto previsto sobre la economía nacional es significativo. El IPE mantiene su proyección de crecimiento de 3,3% para 2026, pero redujo de 3,4% a 3,2% su estimación para 2027. Según sus cálculos, un Niño Costero extraordinario restaría alrededor de 0,9 puntos porcentuales al crecimiento de este año y 1,2 puntos al del próximo. Sin ese efecto, la economía podría crecer 4,2% en 2026 y 4,4% en 2027.
Como referencia histórica, los episodios extraordinarios de 1983 y 1998 restaron 4,1 y 1,7 puntos porcentuales al crecimiento del PBI, respectivamente, de acuerdo con estimaciones del Banco Central de Reserva del Perú.
El economista Iván Portocarrero advirtió que, aunque los hogares del norte estarían algo mejor preparados que en episodios anteriores, la mitad todavía se considera poco o nada preparada frente a lluvias intensas. También alertó sobre la vulnerabilidad de los productores agropecuarios del sur, que cuentan con herramientas financieras limitadas para afrontar pérdidas.
En ese contexto, el desafío para Arequipa consiste en convertir los diagnósticos técnicos en intervenciones efectivas. La identificación de puntos críticos y la elaboración de fichas de prevención son pasos necesarios, pero insuficientes si las obras no comienzan a tiempo. La limpieza de cauces, la protección de infraestructura, los sistemas de alerta y la preparación de las comunidades deben avanzar antes de las emergencias.
El Niño no solo pondrá a prueba la resistencia de las ciudades y las actividades productivas, sino también la capacidad de las autoridades para anticiparse a los daños. En una región expuesta tanto a lluvias intensas como a periodos de escasez hídrica, la prevención será determinante para reducir las pérdidas humanas y económicas.
