AUTODEMA detecta presencia de cianobacterias en represa El Pañe

La presencia de cianobacterias en los componentes del Sistema de Represas Chili-Regulado amenaza con deteriorar la calidad del agua que abastece a Arequipa. Desde el Proyecto Especial Integral Majes Siguas (PEIMS)-AUTODEMA iniciaron evaluaciones técnicas para determinar las características de los microorganismos que ya fueron identificados en la represa El Pañe y establecer si representan un riesgo para el recurso hídrico.

AFECTA LA CALIDAD DE AGUA QUE ABASTECE A AREQUIPA

La represa que integra el sistema Chili Regulado registró episodios de proliferación de microorganismos asociados con la eutrofización. Un estudio científico identificó cianobacterias capaces de producir toxinas y concentraciones de microcistina-LR superiores a la referencia para agua de consumo humano, aunque no detectó toxinas disueltas en las muestras analizadas. La crianza de truchas y el exceso de nutrientes mantienen la preocupación por la calidad del recurso hídrico.

La presencia de cianobacterias en la represa El Pañe no es un fenómeno nuevo, es decir se registraron episodios de proliferación de estos microorganismos que provocaron alteraciones en el olor y sabor del agua, y estudios científicos posteriores confirmaron la presencia de especies capaces de producir toxinas. El antecedente obliga a mirar con atención las condiciones actuales del embalse, que forma parte del sistema Chili Regulado y contribuye al abastecimiento de agua para la población y las actividades productivas de la región.

El problema está relacionado con la eutrofización, un proceso que ocurre cuando un cuerpo de agua acumula cantidades excesivas de nutrientes, principalmente fósforo y nitrógeno. Estas condiciones favorecen el crecimiento de algas y cianobacterias. Aunque su presencia natural no implica necesariamente un peligro, una proliferación intensa de determinadas especies puede deteriorar la calidad del agua y generar sustancias potencialmente tóxicas.

En El Pañe, ubicado en la zona altoandina de Arequipa, la crianza de truchas es uno de los factores que preocupa a las autoridades. Los alimentos utilizados en la actividad piscícola y los residuos de los peces incorporan nutrientes al agua. Cuando estos se acumulan, pueden favorecer el crecimiento de microorganismos y alterar el equilibrio del ecosistema.

UN PROBLEMA REGISTRADO DESDE 2014

Los antecedentes documentados muestran que la situación requiere vigilancia permanente. En septiembre de 2014, usuarios del sistema de abastecimiento de Arequipa reportaron alteraciones inusuales en el olor y sabor del agua potable. La Autoridad Nacional del Agua (ANA) realizó evaluaciones que identificaron procesos de eutrofización en una parte importante del sistema hidráulico de la cuenca del Chili. El embalse El Pañe presentó una elevada presencia de cianobacterias.

En ese periodo se identificaron especies de cianobacterias predominantes, entre ellas Pseudanabaena y organismos de la familia Nostocaceae. Los informes técnicos señalaron que estos últimos estaban asociados con los olores atípicos y la presencia de material mucilaginoso en el agua. Los antecedentes evidencian que las alteraciones no son únicamente una posibilidad teórica, sino un problema observado anteriormente en la fuente hídrica.

Los monitoreos realizados por la Autoridad Autónoma de Majes (AUTODEMA) también registraron variaciones importantes en la concentración de estos organismos. Durante marzo de 2017, las cianobacterias representaron el 99,83 % del fitoplancton identificado en El Pañe. En abril, su participación descendió al 46,03 % y en mayo cayó al 11,75 %. En otros meses volvieron a registrarse incrementos.

Estos resultados muestran que las poblaciones de microorganismos pueden cambiar considerablemente en periodos relativamente cortos. Por ello, una medición aislada no necesariamente representa las condiciones del embalse durante toda una temporada.

DETECTARON CIANOBACTERIAS CAPACES DE PRODUCIR TOXINAS

La preocupación aumentó con una investigación científica publicada en 2024, basada en muestras recolectadas en El Pañe durante 2022. El estudio identificó dos géneros de cianobacterias: Dolichospermum y Microcystis. Los análisis también detectaron el gen relacionado con la producción de microcistinas, sustancias que pueden representar un riesgo para la salud humana y animal.

Los investigadores identificaron microcistina-LR y una variante desmetilada de esta toxina. En muestras de biomasa de cianobacterias, las concentraciones máximas de microcistina-LR fueron de 25,18 microgramos por litro en mayo de 2022 y 40,60 microgramos por litro en noviembre del mismo año. Ambas cifras superaron ampliamente el valor de referencia de un microgramo por litro para agua destinada al consumo humano citado en el estudio, correspondiente a la regulación peruana y a la Organización Mundial de la Salud.

Sin embargo, existe una precisión importante: las concentraciones más elevadas correspondieron a la biomasa de los microorganismos, no a toxinas disueltas en el agua. En las muestras analizadas, los investigadores no detectaron microcistina-LR disuelta en mayo y tampoco la encontraron en dos de las muestras de noviembre; una muestra de noviembre registró una concentración disuelta inferior al límite de detección. Por tanto, estos resultados no demuestran que el agua distribuida a los hogares de Arequipa estuviera contaminada con esas concentraciones. Sí confirman la presencia de cianobacterias capaces de producir toxinas y justifican un monitoreo específico.

Walter Hilari Quispe, gerente ejecutivo del PEIMS-AUTODEMA.

¿QUÉ DAÑOS PUEDEN PROVOCAR?

Las consecuencias dependen de la especie presente, la intensidad de la proliferación, las toxinas producidas y la exposición de las personas o animales.

Las microcistinas pueden afectar principalmente al hígado. La exposición a concentraciones elevadas puede provocar daño hepático; dependiendo de la dosis y las circunstancias, también pueden presentarse molestias gastrointestinales. El riesgo depende de la cantidad de toxina, la duración de la exposición y la vía por la que ingresa al organismo.

Otras cianobacterias pueden producir sustancias que afectan el sistema nervioso. Además, las floraciones intensas deterioran la calidad del agua, alteran su olor y sabor y pueden perjudicar a peces y otros organismos acuáticos. Cuando la biomasa muere y se descompone, el proceso puede consumir oxígeno disuelto y agravar las condiciones del ecosistema.

La presencia de cianobacterias no significa automáticamente que el agua potable sea peligrosa. El riesgo para los consumidores depende de si existen toxinas en el agua que llega a las plantas de tratamiento, de sus concentraciones y de la eficacia de los procesos aplicados. Precisamente por ello, no basta con evaluar parámetros generales: también es necesario identificar las especies presentes y analizar las toxinas que podrían producir.

CRIANZA DE TRUCHAS BAJO OBSERVACIÓN

Desde la Gerencia Regional Ambiental, cuyo titular es Fernando Mejía Vargas, se informó que la crianza de truchas en cuerpos de agua vinculados al sistema favorece la acumulación de fósforo y nitrógeno. La entidad señaló que la regulación de la actividad piscícola en el sector correspondiente al límite con Cusco no depende directamente de Arequipa.

“Las certificaciones las da el Gobierno Regional de Cusco. Nosotros, mediante el grupo de trabajo de Calidad de Recursos Hídricos, monitoreamos los estándares de calidad ambiental en el agua, incluidos los parámetros que deben asegurar para el consumo humano”, indicó Mejía Vargas.

Por su parte, AUTODEMA informó que contrató a un especialista pesquero para capacitar a los productores de trucha en prácticas de manejo y prevención. Hilari Quispe sostuvo que estas acciones buscan orientar a los criadores sobre medidas que contribuyan a reducir los impactos de su actividad.

La capacitación es necesaria, pero debe acompañarse de controles verificables sobre la carga de nutrientes, la alimentación de los peces, la densidad de cultivo y el manejo de residuos. También se requiere coordinación con las autoridades de Cusco, responsables de las autorizaciones que correspondan en su ámbito territorial.

MONITOREO PARA EVITAR UNA NUEVA ALERTA

El proyecto de investigación financiado por Prociencia para desarrollar un sistema de monitoreo de cianobacterias y cianotoxinas en El Pañe y Aguada Blanca plantea combinar sensores, análisis de muestras e imágenes satelitales. La iniciativa responde a una dificultad reconocida: las floraciones pueden aparecer de forma intensa y breve, por lo que los controles espaciados podrían no detectarlas oportunamente.

El desafío inmediato es conocer las condiciones actuales del embalse, determinar las concentraciones de nutrientes y establecer si existen especies tóxicas o toxinas disueltas. También corresponde publicar los resultados de los monitoreos y explicar qué medidas se adoptarían si se identifican valores que representen un riesgo.

El Pañe ya registró problemas de eutrofización, alteraciones del agua y presencia de cianobacterias capaces de producir toxinas. La evidencia científica no permite afirmar que hoy exista una contaminación equivalente a la detectada en 2022, pero sí demuestra que el riesgo merece atención permanente. Para Arequipa, cuya seguridad hídrica depende de sus represas altoandinas, esperar a que reaparezcan cambios en el olor o sabor del agua sería una respuesta tardía. La prevención debe empezar con información actualizada, vigilancia continua y control efectivo de las actividades que aportan nutrientes al embalse.

La presencia de microorganismos requiere atención urgente porque El Pañe forma parte del sistema Chili Regulado, que deriva agua hacia la cuenca del Chili y abastece a Arequipa. Razón por la que es urgente determinar si las actuales condiciones alterarán o no la calidad del recurso hídrico. No obstante, sin resultados sobre la concentración de nutrientes, las características de las cianobacterias y las condiciones del agua, no será posible dimensionar el deterioro ni establecer sus consecuencias.

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