Cuando el dueño se convierte en el techo de su empresa
Por: Luis Caballero Vernal – Director en Asesores en Gestión Sur
Muchos empresarios construyeron su negocio desde cero. Conocen a sus clientes, negocian con proveedores y resuelven problemas con una intuición afinada durante años. Ese conocimiento, más el esfuerzo y dedicación en el día a día, explica su éxito. Sin embargo, cuando la empresa crece, también puede convertirse en su límite.
En mi experiencia como asesor, esta situación se presenta tanto en empresas que facturan S/ 1 millón al año como en algunas que alcanzan S/ 100 millones anuales. El tamaño de las ventas no garantiza una gestión profesional ni información financiera para decidir.
La dificultad aparece cuando conocer el negocio al dedillo se confunde con dominar todas sus especialidades. El fundador concentra ventas, compras y decisiones financieras. Nada avanza sin su autorización. La empresa factura más, pero depende demasiado de una persona y se acerca a su techo de crecimiento.
En finanzas, esta confusión resulta costosa. Saber cuánto dinero ingresó hoy o comprobar que alcanzó para pagar sueldos y proveedores no equivale a comprender la situación financiera. Una empresa puede cumplir sus pagos mientras pierde rentabilidad o financia clientes con deuda cara.
El contador profesional es un aliado fundamental y el brazo derecho del propietario. Pero en muchas empresas su trabajo queda concentrado en el cumplimiento tributario: declaración mensual del IGV y del impuesto a la renta mediante el Formulario 621; PLAME, con remuneraciones, aportes a EsSalud y ONP y retenciones de cuarta y quinta categoría, según corresponda; además de los registros electrónicos de ventas y compras mediante SIRE, cuando exista obligación.
Estas tareas son indispensables. Sin embargo, no reemplazan los avances mensuales del estado de resultados y del estado de situación financiera, acompañados de un flujo de caja proyectado y comparaciones frente al presupuesto.
Frente a los riesgos del Fenómeno del Niño y la proximidad de la temporada de lluvias, la planificación financiera es crucial. Preparar escenarios de menores ventas, mayores costos, interrupciones logísticas y retrasos de cobranza permite dimensionar reservas de liquidez y negociar financiamiento oportunamente. Esperar a la emergencia reduce las opciones disponibles.
El cambio requiere un acuerdo entre dueño y contador: establecer fechas de cierre, responsabilidades y reportes útiles. Incorporar asesoría financiera complementa el trabajo contable y permite convertir cifras en decisiones.
Delegar significa ejercer el control mediante objetivos, indicadores y responsables. El siguiente salto del emprendedor consiste en construir una organización que funcione sin su presencia permanente. Para crecer con solidez, necesita conservar su conocimiento del negocio y sumar capacidades que ya no puede concentrar.
