Una gestión bajo sospecha de ineficiencia
Por Carlos Meneses
La legitimidad electoral no constituye un certificado de buena administración. El respaldo de las urnas obliga, precisamente, a rendir cuentas con mayor rigor. Vera debe explicar qué ocurrió en esta obra y demostrar que puede corregir las fallas de su gestión. La ciudad merece conocer si el alcalde electo aprendió de sus errores o si pretende gobernar la provincia con las mismas prácticas que hoy generan preocupación.
La elección de Manuel Vera Paredes como alcalde provincial de Arequipa no puede desligarse de su desempeño al frente de la Municipalidad Distrital de Cerro Colorado. Su próxima responsabilidad será mayor, pero los antecedentes de su gestión obligan a preguntarse si está preparado para conducir una ciudad que exige capacidad ejecutiva, transparencia y resultados, no una sucesión de obras con deficiencias y recursos públicos en riesgo.
Una nueva alerta de la Contraloría General de la República vuelve a poner bajo cuestionamiento la administración municipal de Cerro Colorado. Esta vez, las observaciones recaen sobre una obra de agua potable y alcantarillado valorizada en más de S/ 35 millones, donde se detectaron pagos por trabajos que no habían sido ejecutados oportunamente, deficiencias en la supervisión y excavaciones sin las medidas de seguridad necesarias.
No se trata de detalles menores ni de simples observaciones burocráticas. Cuando se pagan trabajos que todavía no se han realizado, la confianza en los mecanismos de control se debilita. Cuando las zanjas permanecen abiertas y carecen de protección, los vecinos y trabajadores quedan expuestos a accidentes. Y cuando la supervisión no advierte oportunamente estas situaciones, surge una pregunta inevitable: ¿quién está vigilando el uso del dinero de los contribuyentes?
La obra debía concluir el 31 de diciembre de 2026, pero su plazo fue ampliado hasta el 6 de febrero de 2027. Además, el presupuesto pasó de S/ 33,6 millones a más de S/ 35,1 millones. Las ampliaciones y los adicionales pueden tener sustento técnico y legal, pero requieren explicaciones claras, especialmente cuando coinciden con deficiencias advertidas por el órgano de control.
La Contraloría no ha establecido responsabilidades administrativas, civiles o penales. Por tanto, no corresponde adelantar condenas. Sin embargo, sus advertencias exigen respuestas concretas y medidas correctivas verificables. La municipalidad no puede conformarse con recibir informes y emitir explicaciones: debe demostrar que corrige las deficiencias, protege a la población y garantiza que cada sol pagado corresponda a una prestación efectivamente ejecutada.
La preocupación trasciende Cerro Colorado. Manuel Vera ha sido elegido alcalde provincial y tendrá bajo su responsabilidad una administración de mayor alcance, con problemas urgentes en transporte, infraestructura, seguridad y servicios públicos. Arequipa no necesita trasladar a la provincia las debilidades de una gestión distrital cuestionada por sus resultados y controles.
