Panamericana Sur: al menos ocho derrumbes en dos meses afectan a Arequipa
La reiteración de derrumbes y desprendimientos de rocas en la carretera Panamericana Sur, especialmente en el tramo Atico-Ocoña, en las provincias de Caravelí y Camaná, vuelve a poner en evidencia el riesgo que afrontan miles de pasajeros, transportistas y conductores que utilizan esta vía para desplazarse entre Arequipa, Lima y el sur del país.
LA REGIÓN PODRÍA QUEDAR AISLADA Y DESABASTECIDA
Una revisión de los incidentes, revela que entre el 17 de agosto y el 23 de octubre de 2026 permite identificar al menos ocho episodios de derrumbes o desprendimientos en distintos momentos. El recuento considera fechas y emergencias reportadas, no necesariamente ocho puntos geográficos diferentes; además, algunos informes corresponden a la actualización de un mismo incidente. La sucesión de emergencias muestra que el problema no se limita a un hecho aislado.
El episodio más reciente identificado ocurrió la noche del viernes 23 de octubre, en el sector de La Planchada, a la altura del kilómetro 770. El desprendimiento de rocas interrumpió temporalmente la circulación y obligó a movilizar personal y maquinaria de Provías Nacional para retirar el material que bloqueaba la calzada. Según el reporte publicado el sábado 24, el tránsito se restableció por completo cerca de la medianoche, después de habilitarse inicialmente un carril.
La frecuencia de estas emergencias plantea una pregunta que las autoridades deben responder: ¿cuánto tiempo más continuará dependiendo la seguridad de los usuarios de la limpieza de rocas después de cada derrumbe, en lugar de una intervención integral sobre los sectores vulnerables?

OCHO INCIDENTES DESDE AGOSTO
La cronología de los reportes permite dimensionar la recurrencia del problema:
- 17 de agosto: las lluvias persistentes provocaron desprendimientos de piedras en Ocoña. Las rocas impactaron contra un bus interprovincial y dañaron un costado de la unidad, aunque no se reportaron heridos. También hubo derrumbes de tierra y piedras en otros sectores de Camaná y Caravelí.
- 25 de agosto: un nuevo derrumbe bloqueó temporalmente la carretera en el kilómetro 770, cerca del túnel de La Planchada, en Ocoña.
- 4 de septiembre: un deslizamiento interrumpió parcialmente el tránsito entre los kilómetros 742 y 745, en el sector comprendido entre Cerro de Arena y Las Calaveritas, entre Atico y Ocoña.
- 14 de septiembre: la caída de piedras y tierra bloqueó ambos carriles en el kilómetro 732, en Atico, provincia de Caravelí. La circulación se restableció progresivamente con maquinaria de Provías Nacional.
- 21 de septiembre: otro desprendimiento, cerca del túnel de La Planchada, dejó una roca de grandes dimensiones sobre la calzada. Conductores tuvieron que ayudar a moverla antes de la llegada del personal especializado.
- 11 de octubre: la caída de rocas en La Planchada, a la altura del kilómetro 770+800, restringió el tránsito y obligó a habilitar un solo carril. Los reportes publicados el día 12 corresponden a la atención de esta misma emergencia, por lo que no deben contabilizarse como dos sucesos distintos.
- 19 de octubre: un derrumbe en el kilómetro 771 afectó a un bus interprovincial y dejó cuatro personas heridas, trasladadas a establecimientos de salud de Camaná.
- 23 de octubre: un nuevo desprendimiento en el kilómetro 770 de La Planchada interrumpió temporalmente la circulación. El tránsito se normalizó cerca de la medianoche.
Esta relación recoge ocho episodios identificados en publicaciones disponibles, pero no constituye un registro oficial exhaustivo de todos los incidentes ocurridos en la carretera durante ese periodo.
UNA VÍA ESTRATÉGICA EXPUESTA AL PELIGRO
La Panamericana Sur es un corredor esencial para el transporte interprovincial, el comercio, el abastecimiento de alimentos y el traslado de mercancías entre el sur peruano y Lima. Cuando un derrumbe bloquea la calzada, los efectos alcanzan a pasajeros, transportistas, productores y empresas que dependen de la continuidad de la circulación.
La repetición de incidentes en sectores próximos evidencia, además, la necesidad de evaluar las condiciones de las laderas, los taludes y las medidas de protección de la carretera. La limpieza posterior a cada caída de rocas permite recuperar el tránsito, pero no demuestra por sí sola que el riesgo de nuevos desprendimientos haya sido eliminado.
Las lloviznas y la humedad han sido señaladas entre los factores que favorecen la caída de piedras y tierra en algunos tramos. Por ello, las intervenciones deben considerar tanto la atención inmediata de emergencias como la evaluación técnica de los puntos vulnerables.

ES NECESARIO UNA SOLUCIÓN INTEGRAL
El ingeniero Elvis Jump, especialista en infraestructura vial, sostuvo que el tramo Atico-Ocoña debe recibir atención prioritaria y cuestionó que no se le otorgue la importancia que requiere dentro de la planificación de las inversiones viales. Sus declaraciones se produjeron después del accidente del 19 de octubre, cuando las rocas alcanzaron un bus y dejaron cuatro heridos.
La discusión también involucra a las autoridades nacionales responsables de la infraestructura vial y a los gobiernos locales que deben advertir sobre las condiciones de riesgo de sus jurisdicciones. La prevención requiere identificar los sectores críticos, establecer prioridades de intervención y comunicar oportunamente las restricciones a los usuarios.
En Ocoña, el alcalde distrital ha solicitado la declaratoria de emergencia ante la reiteración de los desprendimientos, según informó Diario Correo el 22 de octubre. El pedido refleja la preocupación de las autoridades locales por la continuidad de los incidentes y sus consecuencias para la seguridad vial.
El desafío es pasar de una respuesta centrada en retirar escombros a una estrategia preventiva respaldada por estudios técnicos, mantenimiento sostenido y obras de estabilización donde sean necesarias. Para ello, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones y Provías Nacional deben precisar qué evaluaciones se han realizado, qué puntos requieren intervención y qué presupuesto se destinará a reducir los riesgos.
La sucesión de derrumbes constituye una advertencia para Arequipa: mientras no se determine y atienda la vulnerabilidad de los sectores afectados, cada nuevo desprendimiento puede volver a interrumpir la principal conexión terrestre de la región con el resto del país. El restablecimiento del tránsito después de una emergencia es indispensable, pero la prioridad debe ser reducir la posibilidad de que las rocas vuelvan a caer sobre vehículos en circulación.
