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	<title>COLUMNISTAS &#8211; Diario El Pueblo</title>
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	<description>Verdad Justicia y Libertad</description>
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	<title>COLUMNISTAS &#8211; Diario El Pueblo</title>
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		<title>El otro escudo del Perú</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Sep 2026 05:23:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Úrsula Angulo]]></category>
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					<description><![CDATA[Una vez más, estoy corriendo por el Centro Histórico de la ciudad. (Cuando mis artículos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/07/URSULA-ANGULO.jpg" alt="" class="wp-image-4934"/><figcaption class="wp-element-caption">Por Úrsula Angulo</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Una vez más, estoy corriendo por el Centro Histórico de la ciudad. (Cuando mis artículos empiezan así, es porque algo está por suceder). &nbsp;A esa hora, no hay mucha gente y las calles no están muy congestionadas, así que no es difícil correr algunos kilómetros. Y parece que a esa hora y con las calles poco transitadas tampoco es difícil dejar basura por ahí; se me ocurre que piensan que o nadie los ve o a nadie le importa. Les cuento qué pasó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estaba corriendo precisamente por uno de los portales de la Plaza de Armas y veo a un señor que está desprendiendo la cáscara de una mandarina. Concluí que ese era su desayuno y pensaba que el señor había hecho una buena elección para empezar el día. Yo, que iba en dirección contraria, pude ver que este ciudadano dejaba las cáscaras —que ya se habían convertido en basura— en una repisa de uno de los puestos de periódicos que aún no había abierto. Me detuve, y —como en un artículo anterior— sin dejar de saltar sobre el sitio para no alterar el ritmo cardiaco, le dije muy cuidadosamente al ilustre residente que el puesto de periódicos no era un basurero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy inocentemente, pensé yo que el noble coterráneo, muy en contra de su voluntad, no tendría otra opción que recoger sus cascaritas y llevárselas, pero no. Me dijo que no había basureros cerca y que dónde iba a botarlas. Así que le respondí: “En su bolsillo, las deja en su bolsillo hasta que encuentre un basurero”. Mientras le decía esta obviedad a manera de recomendación, me di cuenta de que tenía bordado en su chaleco el logo de una entidad pública; rápidamente le pregunté si era un trabajador del Estado y más rápido aun me respondió que no. Entonces, si este señor no pertenecía a esa entidad pública y llevaba en su pecho el logotipo de esa institución estatal, era más aficionado de la función pública que yo del FBC Melgar. Sí era, por supuesto que sí era un trabajador público, y quizá se le ocurrió que yo tenía mucho tiempo libre y no tendría dudas en ir a buscar a su jefe para comentarle el incidente de las cáscaras abandonadas. No, ese no era mi interés, solo quería que recoja su basura y que la dejara en un basurero, eso era todo; el compatriota en mención no encontró una salida y tuvo que recoger las cáscaras, pero algo me dice que estas cascaritas solo llegaron hasta el puesto de periódicos en la otra esquina de los portales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguí corriendo y pensaba, sin ninguna duda: este señor era de los que hacen esos comentarios de todos los días. “Fulano solo roba”, “el alcalde tal no hace nada”, “los congresistas no sé qué”, y luego dejan basura en las calles. Estafas, corrupción y más desastres. Todo ese conjunto se transforma para algunos en una especie de escudo, de justificación para permitirse pequeñas infracciones: botan basura, estacionan donde no deben, malogran los espacios públicos. Porque los demás hacen cosas peores y eso se ha convertido en el otro escudo del Perú, que parece protegerlos.</p>
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		<title>EL TIEMPO DE LA CREACIÓN</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Sep 2026 05:22:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Javier Del Río Alba]]></category>
		<category><![CDATA[RELIGION]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Javier Del Río Alba &#8211; Arzobispo de Arequipa El 1 de septiembre hemos celebrado]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>Por: Javier Del Río Alba</strong> &#8211; <strong>Arzobispo de Arequipa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El 1 de septiembre hemos celebrado la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, instituida por el Papa Francisco en el año 2015. Con ella, además, comienza cada año el así llamado “Tiempo de la Creación”, que va hasta el 4 de octubre en que la Iglesia Católica celebra la fiesta de san Francisco de Asís. El Tiempo de la Creación, sin embargo, no fue instituido por la Iglesia Católica sino por el Consejo Mundial de Iglesias a raíz de una iniciativa del Patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla. Es, entonces, un tiempo en que las iglesias y comunidades cristianas se unen para rezar por el cuidado de la creación y realizar diversas acciones para custodiar la “casa común” de la humanidad, que está cada vez más deteriorada a causa de la explotación indiscriminada de los recursos naturales y el calentamiento global, con las correspondientes consecuencias en el cambio climático: inundaciones debidas al descongelamiento de glaciares, como las recientemente ocurridas en Nepal y China que han causado la muerte de más de 1 200 personas y más de 5 000 desaparecidos, huaicos como los que ocasionaron el desborde de las torrenteras que afectó a miles de arequipeños el último verano, DANAs como la que en el año 2024 destruyó más de 134 000 inmuebles en Valencia (España), desertificación de vastas zonas del planeta, que obliga a decenas de miles de familias campesinas a emigrar, la mayor severidad del fenómeno de El Niño, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto, en su mensaje para la mencionada jornada de este 1 de septiembre, el Papa León XIV nos ha invitado a «contemplar el don de la vida y a apreciar la tierra que la sustenta», y ha puesto de manifiesto la relación que hay entre el deterioro de la creación, los conflictos bélicos en curso y la condición del corazón humano. En efecto, como nos dice el Papa, las guerras dejan una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones, y «la interacción entre conflictos armados y degradación ambiental a menudo crea círculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos». Así lo estamos viendo, por ejemplo, a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania, que comenzó en el año 2022 y todavía no termina, la actual guerra entre Estados Unidos e Irán, con su repercusión en la economía mundial, las guerras civiles en Sudán y en Myanmar, por sólo nombrar algunas, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas guerras y el daño ecológico no son sólo el resultado de estructuras o sistemas injustos, sino «la expresión exterior de la discordia y división interiores», y «provienen de una crisis ética y cultural, así como de una pérdida del sentido de los límites, del deseo de dominación, de la búsqueda del beneficio inmediato y de la incapacidad de reconocer la dignidad dada por Dios a cada persona humana». De ahí la necesidad de transformar el modo de vida que se ha ido imponiendo en este mundo posmoderno. Transformación que, como también nos dice el Papa peruano, requiere «de una conversión personal y colectiva profunda: un regreso a Dios, que reordene nuestros deseos, sane nuestras heridas y nos ayude a crecer en la virtud». &nbsp;</p>
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		<title>¿EL AGUA RECUERDA SU CAUCE?</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/09/05/el-agua-recuerda-su-cauce/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Sep 2026 05:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[MEDIO AMBIENTE]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Lucano]]></category>
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					<description><![CDATA[Hay elementos del paisaje arequipeño que de tan cotidianos se vuelven previsibles: el Misti, el]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/07/imagen-191.png" alt="lucano" style="width:157px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Por Ricardo Lucano</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Hay elementos del paisaje arequipeño que de tan cotidianos se vuelven previsibles: el Misti, el río Chili, o las pampas que fueron campiña y hoy lucen cubiertas de cemento. En medio de esa trama persisten las quebradas y torrenteras, zanjas que durante años parecen haber dejado de existir, pero que en realidad solo aguardan su momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada cierto tiempo el paisaje despierta. Y cuando el fenómeno de El Niño entra en escena, la incertidumbre es la única certeza: en el sur es caprichoso, tan capaz de ahogarnos en lluvias como de castigarnos con una sequía atroz. Vivimos sometidos a esa ruleta. Sin embargo, cuando le da por llover, la ciudadanía redescubre una verdad que el territorio nunca olvidó: que el agua tiene memoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese cauce histórico lo hemos tapado, estrechado o asfaltado encima; nos olvidamos de él solo porque llevaba décadas seco. Pero cuando cae el aguacero, el agua no pide permiso ni consulta planos: por pura gravedad recupera sus viejos caminos. Es entonces cuando reaparecen las «sorpresas» de siempre: torrenteras activadas, avenidas vueltas ríos, lodo, piedras y desastre. Ante la emergencia sobreviene la indignación reiterada, pero olvidamos la pregunta de fondo: ¿qué había allí antes de que pusiéramos el primer ladrillo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es innegable que Arequipa ha crecido y necesitaba hacerlo; una urbe dinámica demanda espacio para viviendas, colegios y mercados. El problema radica en que ese crecimiento se dio a espaldas de la geografía y de la historia. Las pampas agrícolas son el mejor ejemplo: extensiones que hoy la especulación ve como «lotes disponibles» eran antes un ecosistema trabajado con precisión artesanal por gente que conocía la escasez hídrica y aprendió a llevar el agua suavemente. Hoy ya no dan papa ni maíz: sucumben al concreto. Y a las quebradas las redujimos a huecos para rellenar, pasando por alto que el camino de una torrentera no está muerto por estar seco; solo duerme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gran error —la falla estructural de nuestra expansión— ha sido interpretar la tierra únicamente como terreno a usufructuar. Arequipa es síntesis de desierto y agua, de piedra y campiña, de volcán y valle. La memoria de la ciudad está cincelada sobre sillar, y la crisis empieza cuando se nos olvida leerla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La recurrencia de El Niño nos exige reconsiderar nuestra relación con el suelo sin caer en discursos alarmistas, pues no sabemos si esta temporada traerá el impacto de los huaicos o la severidad del sol con represas vacías. Lo que sí podemos hacer es mirar los antecedentes con mayor lucidez. Los antiguos pobladores —los calas y los loncos— sabían observar: identificaban la ruta de la <em>lloclla</em>, los suelos aptos para edificar y las áreas para sembrar. Hoy tenemos toda la tecnología del mundo, pero perdiendo esa maña tan humana de mirar el territorio, le preguntamos a una ciencia extraña IA que no calza con lo de acá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el ciudadano y campesino contemplan el cielo a la espera de lo que depare esta temporada, la pregunta sigue en el aire: ¿el agua recuerda su cauce&#8230; o somos nosotros los que nos olvidamos de respetar sus viejos caminos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Cómo la extorsión reinventó el poder en Perú</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Sep 2026 05:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[José Valdizán Ayala]]></category>
		<category><![CDATA[POLICIALES]]></category>
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					<description><![CDATA[Un extorsionador ya no necesita entrar en una casa ni encontrarse con su víctima. Puede]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/09/imagen-76.png" alt="" style="width:177px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Por José Valdizán Ayala</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Un extorsionador ya no necesita entrar en una casa ni encontrarse con su víctima. Puede dirigir un negocio criminal desde una prisión, escoger a un transportista en una base de datos, enviarle la fotografía de sus hijos por WhatsApp y exigirle dinero por transferencia. Si no paga, alguien dispara. Si cancela, comienza una relación que puede durar meses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada época inventa sus delitos porque cada sociedad crea también las oportunidades para delinquir. Tres transformaciones recientes explican la inseguridad peruana mejor que cualquier teoría sobre una supuesta inclinación nacional hacia la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera fue la revolución urbana. Desde los años sesenta y setenta, Lima se expandió a una velocidad que el aparato estatal nunca acompañó. Millones de peruanos levantaron viviendas, talleres y mercados antes de que llegaran las comisarías, las escuelas o el transporte regulado. Ciertas élites atribuyeron la delincuencia a la migración, una explicación cómoda y equivocada: los migrantes no llevaron el crimen a Lima: construyeron buena parte de la Lima moderna. El Estado, mientras la ciudad avanzaba, llegaba tarde, y nació una ciudadanía incompleta, con vivienda sin título y comercio sin protección policial eficaz. Donde la autoridad era débil surgieron rejas, muros y seguridad privada: las clases altas compraron tranquilidad, las clases medias aprendieron a encerrarse, los pobres convivieron con el riesgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda ruptura llegó en 1980. Sendero Luminoso transformó el significado de la violencia: ya no era delincuencia contra individuos, sino guerra contra el Estado y buena parte de la sociedad. Sus principales víctimas fueron campesinos quechua hablantes, mientras la capital observaba como si ocurriera en otro país, hasta que la guerra llegó a Miraflores. La noche del 16 de julio de 1992, un coche bomba estalló en la calle Tarata y mató a 25 personas, además de dejar más de un centenar de heridos. El Estado derrotó estratégicamente a Sendero, pero heredó instituciones acostumbradas a pensar la seguridad desde la lógica del enemigo: la Policía Nacional, creada en 1988 mediante la fusión de tres cuerpos distintos, combatió a la vez terrorismo, delincuencia común y crisis económica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera transformación ocurre ante nuestros ojos. El delincuente tradicional quería apoderarse de algo de su víctima; el extorsionador pretende gobernarla: decide cuánto y cuándo debe pagar, y qué ocurrirá si desobedece. En 2025 se denunciaron 26.748 extorsiones en el Perú, 11.248 en Lima Metropolitana, según reportes oficiales, cifras que solo muestran una parte del fenómeno, porque muchas víctimas no denuncian por desconfianza o miedo a represalias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El transportista asesinado cumple así una doble función: es una víctima y también un mensaje dirigido a centenares de conductores. Aquí aparece una paradoja del capitalismo informal limeño: mercados, mototaxis y pequeños negocios mueven grandes cantidades de dinero y recursos con débiles mecanismos de protección. La informalidad vuelve al trabajador visible para el criminal e invisible para el Estado. El extorsionador conoce la ruta del autobús y el nombre de sus hijos, mientras la policía puede no saber cuántas empresas operan legalmente en la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a esto, la política recurre a una respuesta antigua: más policías, más soldados, más penas, más estados de emergencia. Algunas medidas pueden ser necesarias en situaciones extremas, pero presencia no equivale a capacidad. Un soldado no sustituye una unidad de inteligencia financiera; aumentar penas sirve de poco si la investigación no identifica responsables; y construir cárceles no resuelve nada si desde ellas siguen las llamadas de extorsión: lo absurdo de un lugar pensado para separar al delincuente de la sociedad convertido en la oficina desde donde la administra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe otro peligro. Las sociedades asustadas necesitan rostros a quienes culpar: ayer el vago peligroso, el subversivo; hoy algunos discursos convierten al sicario extranjero en explicación total. Existen organizaciones transnacionales, negarlo sería absurdo, pero transformar una nacionalidad en sinónimo de delincuencia es intelectualmente pobre y permite ignorar a los cómplices peruanos, la corrupción de autoridades y el lavado de dinero local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre julio y diciembre de 2025, el 25,7% de los limeños y chalacos de 15 años o más declaró haber sufrido algún delito, mientras cerca del 85% temía convertirse en víctima. Esa distancia entre la experiencia y el miedo se multiplica por la digitalización: un video de un asesinato circula en segundos por redes sociales, y lo que antes aterrorizaba a un barrio hoy aterroriza a una ciudad en minutos. Una sociedad permanentemente atemorizada acepta lo que en circunstancias normales rechazaría —abusos, recortes de derechos, militarizaciones prolongadas, caudillos que prometen orden a cualquier precio—, y por eso la batalla contra la inseguridad no es solo contra delincuentes: es también una batalla por la democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Perú ha tenido 18 ministros del Interior y 8 comandantes generales de la Policía Nacional en los últimos cinco años, una rotación que por sí sola explica buena parte del fracaso: ninguna estrategia contra el crimen organizado sobrevive a un cambio de mando cada pocos meses. El país necesita una Policía profesional ajena al botín político, fiscales especializados en patrimonio y lavado de activos, cárceles que incomuniquen de verdad al crimen organizado e inteligencia financiera capaz de anticipar el delito en vez de solo contar muertos. Nada de esto es tan fotogénico como un convoy militar o un rastrillaje policial, pero las sociedades seguras no se construyen con fotografías, sino con instituciones que permanecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El criminal se ha adaptado extraordinariamente bien a cada transformación histórica. El Estado mucho menos. Si continúa respondiendo a la velocidad de un expediente, la Policía seguirá perdiendo el control de las calles y ocurrirá algo todavía más grave: los ciudadanos terminarán convenciéndose de que obedecer la ley carece de sentido cuando la justicia y la autoridad son incapaces de protegerlos.</p>
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		<title>LA COMUNIDAD AFROAREQUIPEÑA DE ACARÍ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2026 05:17:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Edgard Norberto]]></category>
		<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
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					<description><![CDATA[El día viernes 21 de agosto de 2026, con motivo del 486 Aniversario de Fundación]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/06/edgar-beto-lajo.jpg" alt="" class="wp-image-2919" style="width:189px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Por: Edgard Lajo Paredes</em></figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El día viernes 21 de agosto de 2026, con motivo del 486 Aniversario de Fundación Española de la ciudad de Arequipa, se presentó la Obra Teatral Cuentos Afroperuanos de Acarí, basado en el libro Cuatro Cuentos Eróticos de Acarí de Gregorio Martínez, (editado por el Congreso de la República), en el Centro Cultural Peruano Norteamericano, narrado escénica y oralmente por María Angélica Vega, enriquecida con la danza del zapateo de Edson Borjas y la percusión en vivo de Sebastián Rojas; en la invitación se precisaba y enfatizaba para mayores de 18 años de edad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con buen criterio e información, la actriz expone sobre esta obra propia de la comunidad afroarequipeña de Acarí, debido a que en este distrito, conformante de la provincia de Caravelí y del departamento y región Arequipa, existió una comunidad de negros, sus integrantes tuvieron la condición de esclavos en la época del virreinato ibérico, hasta los primeros años de la República; sus descendientes, residen en el mismo Acarí como en la ciudad de Arequipa, según el Censo de Población (2017), incluyó identidad étnica, estableció haber aproximadamente 24 mil personas de color.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con Ordenanza Municipal N° 08-2019-MDA, la Municipalidad Distrital de Acarí, declaró el 04 de junio de cada año como el Día de la Cultura Afroacariana; norma local impulsada por la entonces regidora Julia Carhuayo de Luján y presidenta de la Asociación Afroperuana – Arequipeños Afrodescendientes, organizándose eventos en el Mes de la Cultura Afroperuana, junio de cada año, con la finalidad de revalorar, rescatar, conservar y difundir los aportes socio culturales de los Afrodescendientes en el ámbito distrital y su trascendencia provincial, regional y nacional. Se afirma que el valle rico y productivo de Acarí, es la gran herencia del trabajo, esfuerzo y sufrimiento de la comunidad afroarequipeña, también existe el Acuerdo Regional N° 112-2022-GRA, del Gobierno Regional de Arequipa, declara de Interés Turístico Regional la danza tradicional los Negritos de Acarí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El espectáculo cultural de la obra afroarequipeña, fue extraordinario, la actriz interactuó con el público, confesó haber llegado a sus manos el libro de Gregorio Martínez, mediante obsequio de un funcionario del Fondo Editorial del Congreso, quien le entregó el texto, diciéndole: “esto es para ti”; María Angélica, al leerlo quedó maravillada, se propuso narrarlo escénica y oralmente, por ende difundirlo, así reencontrarnos con nuestra memoria histórica; nos reveló “no quedan ejemplares del libro”, incluso, el de ella, lo prestó a alguien y no se lo devolvió, cuenta con dicho texto en PDF.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gregorio Martínez Navarro, fue escritor destacado de la narrativa afroperuana contemporánea, sus ficciones se desarrollan por lo general en la costa sur peruana, los protagonistas son campesinos afroperuanos, capta la riqueza del lenguaje oral de los negros. Fue autor de los cuentos Tierra de Caléndula (1975), La gloria del piturrín y otros embrujos del amor (1985), Biblia de guarango (2001) y Cuatro cuentos eróticos de Acarí; de las novelas Canto de sirena (1977) expone sus reflexiones sobre la vida; Crónica de músicos y diablos (1991), considerada novela-testimonio, narra las aventuras amorosas de un anciano negro Calendario Navarro (Wikipedia). Falleció el 07 de agosto de 2017, a la edad de 75 años, en Virginia, Estados Unidos, ahí residía.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra escenificada, ha permitido a buen número de asistentes, conocer la existencia de la comunidad afroarequipeña en Acarí, como su música, danzas, personajes, episodios, gastronomía, literatura y más.&nbsp; Lo curioso de la invitación a mayores de 18 años, es “los cuentos generalmente son para los niños, arrullarlos y hacerlos dormir, pero, los cuentos Afroarequipeños de Acarí, es para despertar a los adultos”, feliz expresión de María Angélica Vega.</p>
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		<title>La escalera de la experiencia en la era de la IA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2026 05:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[EDUCACIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Bossi]]></category>
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					<description><![CDATA[En Arequipa, más de 51 mil jóvenes no estudiaron ni trabajaron durante 2025, según estimaciones]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/09/Jorge-Bossio.jfif_.jpg" alt=""/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Por: Jorge Bossio.</em> <em>Director</em><br><em>de Innovación Educativa e</em><br><em>Internacionalidad UPC &#8211;</em><br><em>Laureate Perú.</em></figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En Arequipa, más de 51 mil jóvenes no estudiaron ni trabajaron durante 2025, según estimaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE). Esta realidad plantea un desafío urgente: ¿cómo asegurar que las nuevas generaciones puedan acceder al primer peldaño de su trayectoria profesional en un mercado laboral transformado por la inteligencia artificial (IA)?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante décadas, la transición de la universidad al trabajo siguió una lógica conocida: el egresado ingresaba a un puesto junior para aprender, ganar experiencia y, con el tiempo, asumir mayores responsabilidades. Hoy, esa escalera está cambiando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA no está esperando a que las universidades y empresas se adapten. Datos de la Universidad de Stanford revelan una caída de entre 16% y 20% en la contratación de jóvenes graduados en campos expuestos a esta tecnología, como el desarrollo de software, mientras que el empleo de trabajadores experimentados se mantiene estable. La razón es que muchas tareas rutinarias que antes justificaban la contratación de asistentes o practicantes ahora pueden ser automatizadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como consecuencia, los puestos de entrada son cada vez más exigentes. El Global AI Jobs Barometer 2026 de PwC señala que estos empleos tienen siete veces más probabilidades de requerir competencias tradicionalmente asociadas a perfiles senior, como liderazgo y toma de decisiones estratégicas. El reto es cómo garantizar que los jóvenes puedan desarrollar esas capacidades si los espacios iniciales de aprendizaje laboral están cambiando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto también representa un desafío para las empresas. Si hoy dejan de formar talento joven, mañana tendrán dificultades para renovar sus cuadros de liderazgo. La experiencia, el criterio profesional y la capacidad de gestionar equipos no se adquieren únicamente en las aulas; requieren oportunidades para aprender y aportar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ello, las universidades debemos evolucionar hacia modelos de educación experiencial conectados con los desafíos reales del entorno, fortaleciendo competencias como pensamiento crítico, creatividad, comunicación, colaboración, empatía, juicio ético y liderazgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata solo de aprender a usar la IA. Se trata de rediseñar el aprendizaje para que las personas alcancen su máximo potencial con ayuda de la tecnología. Si actuamos desde ahora, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para ampliar oportunidades y formar profesionales capaces de liderar el futuro.</p>
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		<title>Relegados en el Índice Mundial de Calidad de Vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2026 05:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[ECONOMIA]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Taype]]></category>
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					<description><![CDATA[Según la Organización Mundial de la Salud podemos definir el concepto de calidad de vida]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/09/imagen-23.png" alt="" style="width:242px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Por <strong>MBA Martín Taype Molina</strong></figcaption></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Según la Organización Mundial de la Salud podemos definir el concepto de calidad de vida como “la percepción de un individuo de su lugar en la vida, según su cultura, sus valores, sus metas, sus expectativas y sus preocupaciones. Este concepto abarca áreas clave como la salud física, el estado psicológico, el nivel de independencia, las relaciones sociales y el entorno”,ahora bien, veamos cómo se encuentran los peruanos con respecto a otros países del mundo en base a este concepto, tomando como referencia a la información proporcionada por la conocida empresa de base de datos en línea Numbeo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Numbeo es una base de datos en línea serbia de fuentes masivas de precios de consumo percibidos, precios reales de propiedades y métricas de calidad de vida. Este sitio web es operado por NUMBEO DOO Beograd-Palilula, una empresa privada serbia dirigida por Mladen Adamovic. De acuerdo a Numbeo, el Perú es uno de los países con el peor índice de calidad de vida en sus habitantes a nivel mundial ocupando el puesto 80 de 89 países, con un índice de calidad de vida de 92.04 puntos.&nbsp;Según fue publicado en su portal web el pasado 31 de julio del año en curso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la citada publicación, el índice de calidad de vida (cuanto más alto mejor) es una estimación de la calidad de vida general utilizando una fórmula que tiene en cuenta el índice de poder adquisitivo (más alto es mejor), índice de contaminación (más bajo es mejor), la relación precio/ingresos de las casas (más bajo es mejor), el índice de coste de vida (más bajo es mejor), el índice de seguridad (más alto es mejor), el índice de sanidad (más alto es mejor), el índice de tiempo de desplazamiento en tráfico (más bajo es mejor) y el índice de clima (más alto es mejor).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien los resultados de esta publicación son referenciales, no podemos “tapar el sol con un dedo”, crecimiento económico por sí solo no garantiza desarrollo real ni oportunidades equitativas. En el Perú, las últimas décadas de crecimiento no han logrado cerrar las brechas sociales, al contrario, las han agudizado siendo el Perú uno de los países con mayor desigualdad económica del mundo, donde pocos tienen mucho y muchos tienen poco, por ello buena parte de la población sigue viviendo en condiciones de pobreza, de inseguridad alimentaria, enfrentando múltiples carencias, incluso en servicios básicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tal sentido, es indispensable un cambio en la dirección del Gobierno en nuestro país, que enfrente de manera efectiva los grandes problemas internos, como la corrupción sistemática y la creciente inseguridad ciudadana. Es inaceptable enterarnos día tras día de nuevos casos de corrupción tanto en el sector público como en el privado, así como de muertes y tragedias generadas por la delincuencia en todas sus formas, desde las extorsiones hasta el sicariato, y que promueva el emprendimiento y las inversiones privadas con responsabilidad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, ser proactivo ante el adverso contexto económico y geopolítico externo, de crisis económica en importantes regiones del mundo, manteniendo la neutralidad entre los bloques económico militares que se vienen fortaleciendo a raíz de los conflictos regionales en curso y que pueden escalar hacia una peligrosa confrontación global. Vivimos en un mundo multipolar y debemos adaptarnos a ello. Si aspiramos a ser una sociedad con mejor calidad de vida, debemos empezar por construir un país más justo, más seguro y más digno para todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>El conocimiento que genera valor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2026 05:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[EDUCACIÓN]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Santana]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Martín Santana REFLEXIONES Durante mucho tiempo, el rol principal del modelo universitario consistió en]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right"><em>Por Martín Santana</em></h4>



<h5 class="wp-block-heading">REFLEXIONES</h5>



<p class="wp-block-paragraph">Durante mucho tiempo, el rol principal del modelo universitario consistió en transmitir conocimiento y fomentar la investigación. Hoy, ese desafío ha evolucionado. En un contexto en el que las instituciones estamos llamadas a responder a los grandes retos tecnológicos, de adaptación y formativos, la pregunta ya no es solo qué se enseña en las aulas, sino qué impacto real tiene ese aprendizaje fuera de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos en una economía en la que la innovación tecnológica se ha convertido en el principal motor de la competitividad. En ese escenario, foros estratégicos como CADE Educación 2026 nos reafirman la premisa fundamental de que las universidades tenemos la inmensa responsabilidad de formar profesionales capaces de responder a problemas complejos, impulsar la personalización del aprendizaje mediante inteligencia artificial y garantizar soluciones que contribuyan al desarrollo del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta reflexión nos obliga a replantear la manera en que entendemos el impacto de nuestra gestión académica. Ya no basta con actualizar las mallas curriculares ni con producir investigación científica. El reto consiste en convertir ese conocimiento en una herramienta ágil. Nuestra labor implica conectar a los estudiantes con desafíos reales, promover el trabajo interdisciplinario y acompañar proyectos que desarrollen competencias perdurables en un mundo en constante cambio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ello, ha llegado el momento de ampliar la manera en que validamos el éxito de un sistema educativo moderno. Además de valorar la calidad de la enseñanza, deberíamos preguntarnos cuántos proyectos se han aplicado en el sector empresarial, cuántas iniciativas han derivado en el uso ético de la tecnología y cuántos programas fomentan genuinamente el aprendizaje continuo a lo largo de la vida. Cada disciplina aporta desde perspectivas distintas, pero es innegable que la educación alcanza una dimensión superior cuando logra generar cambios concretos en el entorno laboral dinámico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta transformación redefine por completo la experiencia educativa. Los estudiantes dejan de ser receptores de información para convertirse en aprendices ágiles, desarrollando competencias altamente valoradas por la industria, como el pensamiento crítico, la capacidad de innovación y la resolución de problemas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Perú necesita universidades profundamente conectadas con las demandas de su entorno. Y esa conexión comienza con líderes capaces de convertir la disrupción en oportunidades. Este es, sin duda, el mayor compromiso que asumimos desde la academia: asegurar que el conocimiento transforme industrias, comunidades y vidas mucho después de que el alumno se gradúa.</p>
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		<title>Falencias de una izquierda inerte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Sep 2026 05:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Jorge Varela]]></category>
		<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
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					<description><![CDATA[ ¿Dónde está la izquierda?, es una pregunta que induce a equívocos. Las interrogantes que debieran]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/09/imagen-12.png" alt="" style="width:131px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Por Jorge Varela</figcaption></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"> ¿Dónde está la izquierda?, es una pregunta que induce a equívocos. Las interrogantes que debieran formularse quienes se ufanan de pertenecer a ella, y también sus adversarios, son otras: ¿en qué está la izquierda?, ¿qué quiere?, ¿qué pretende?, ¿tiene objetivos claros?, ¿conoce la ruta a seguir?, ¿tiene un itinerario programado?, ¿cuál es su diseño teórico para esta fase de la historia?, ¿tiene algún horizonte estratégico?, ¿ha definido una estructura operativa eficaz?</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><em>La cuestión básica: su razón de ser</em></strong><em>&nbsp;</em></h3>



<p class="wp-block-paragraph">La cuestión básica que la atormenta se vincula a su razón de ser, a sus motivaciones para existir y proyectarse; no se relaciona con su ubicación en el escenario político-social, no depende del lugar sin sol en el que se encuentra arrinconada. Cuando como conglomerado no sabe hacia dónde ir, incluso el tema del liderazgo atarantado pasa a segundo plano.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un debate sobre las vicisitudes de su destino, organizado por la revista Nueva Sociedad, que tuvo lugar en Montevideo, el chileno Gabriel Boric expresó en torno al tema convocante: “la izquierda está viva, la izquierda está pensando, estamos debatiendo, aprendiendo de las derrotas. No nos vamos a disculpar por ser de izquierda, ni por tener convicciones de igualdad social. Estoy orgulloso de ser una persona de izquierda”. Luego, recurrió a su vieja y disonante lira poética para acotar: “el fanatismo por la moderación (para ganar el centro), al final, no lleva a ninguna parte”.&nbsp;</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><em>Una contra-elite burguesa de devoradores</em></strong><em>&nbsp;</em></h3>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso particular del Frente Amplio de Chile en tanto ente socio-político, -una categoría orgánica superior a la de simple movimiento constituido por profesionales egresados de las universidades, pertenecientes a una contra-élite tan burguesa como aquella que le dio vida y formación-, le hizo muy mal su paso por el poder. Su discurso meritocrático inicial que le sirvió para ganar cargos de representación pública, quedó tempranamente apagado por una ola de escándalos de corrupción y nepotismo. Lo que parecía una renovación encabezada por jóvenes sanos e instruidos con ganas de trabajar por su país, se convirtió en un gobierno ineficaz perforado y carcomido por el vuelo rasante de devoradores ansiosos difíciles de contener. La decadencia encontró en ellos el potencial energético necesario para continuar su tarea infame de hacer daño a las instituciones.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><em>Tacticismo oportunista</em></strong><em>&nbsp;</em></h3>



<p class="wp-block-paragraph">El Frente Amplio y sus seguidores aprovecharon el vacío circundante del tiempo político pasado para desplegar tácticas oportunistas. Es lo que el escritor italiano Antonio Scurati -autor de varias obras sobre Mussolini y el ascenso del fascismo- denomina “la supremacía táctica del vacío” o “tacticismo”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esquema táctico es reflejo de decisiones estratégicas supeditadas al logro de un núcleo de ideas compartidas que alimentan el tronco de pensamiento vital constitutivo del ser de un ente, de naturaleza política singular. Pero, ¿es posible hallar la raíz de los extravíos del frente-amplismo solo en el ámbito táctico?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si se lee con benevolencia las conclusiones del Primer Congreso Ideológico efectuado hace poco, es inevitable constatar que dicho documento no estaba en condición de “pasar el mes de agosto”, como se dice de manera coloquial cuando una persona o entidad se encuentra en estado calamitoso, a punto del desvanecimiento. Su texto lato y envolvente apenas puede ser calificado con nota tres; es decir, se trata de un contenido deficiente.&nbsp;</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><em>La falta de autocrítica impide definir objetivos</em></strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">¿De verdad, la izquierda aspira a levantarse? Juan Carvajal, quien fuera asesor comunicacional de gobiernos socialistas anteriores, ha señalado que “toda la oposición (de izquierda) está en un proceso de reflexión profunda y eso implica una autocrítica de lo que ha hecho, cómo lo ha hecho, para dónde va, qué quiere hacer y cómo reencantar”. Ahora si el objetivo principal es salvar a la izquierda hay que saber cómo hacerlo: no será con cuotas de voluntarismo primitivo o ambición, será con humildad, con sacrificio, con talento, con experiencia, con equilibrio.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cientista política Javiera Arce, militante socialista, ha puesto énfasis en que la falta de culpa es una de las razones de la desarticulación. “La oposición no tiene un objetivo, y si el objetivo a corto plazo es recuperar el gobierno, entonces no van a hacer ninguna autocrítica y van a llegar y sumar siglas”. La consigna unificadora será: “Vamos a pegarle a la derecha y a la extrema derecha”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la retahíla de fracasos izquierdistas es evidente que amenazar con darle duro a las derechas dejó de ser la única vía estratégica abierta para avanzar, al convertirse en una consigna torpe. Tan torpe como lo dicho en Montevideo: «No tenemos que asumir como propio el hundimiento moral en el que nos quieren someter».</p>
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		<title>¿Transición o fachada?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Sep 2026 05:17:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciro Piñero]]></category>
		<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
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					<description><![CDATA[Por&#160;Ciro Piñero La salida de Nicolás Maduro del poder no equivale al desmantelamiento del régimen]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por&nbsp;Ciro Piñero</h4>



<p class="wp-block-paragraph">La salida de Nicolás Maduro del poder no equivale al desmantelamiento del régimen que lo sostuvo durante años. Esta es la primera verdad que debe afrontar Venezuela. Cambiar al hombre que ocupa el centro del poder es sustancialmente distinto de desmontar la estructura que hizo posible su permanencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy Delcy Rodríguez encabeza un Gobierno que conserva gran parte de los engranajes heredados del chavismo. Llegó al poder no desde una ruptura, sino desde la vicepresidencia de un régimen usurpador, acusado de prácticas dictatoriales y de mantener vínculos con el narcotráfico. Los cambios ministeriales tampoco parecen configurar, hasta ahora, una renovación profunda del Estado. El traslado a Defensa de quien estuvo al frente del aparato de inteligencia y persecución política, así como la permanencia de figuras esenciales del antiguo poder, como Diosdado Cabello, sugieren más un reacomodo que un desmontaje de sus estructuras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este proceso transcurre bajo la mirada de un Washington que tampoco parece hablar con una sola voz. Por un lado, un sector pragmático que prioriza la recuperación petrolera, la seguridad energética, los negocios y la estabilidad regional; debería tener presente que la propia Constitución venezolana establece: «Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos». En cambio, en otro sector persiste una visión que entiende que la crisis venezolana solo puede resolverse mediante la recuperación de la democracia. Ambas posiciones pueden coexistir temporalmente, pero persiguen objetivos distintos: para una, la estabilidad puede ser el destino; para la otra, apenas el camino hacia la libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reconstrucción de instituciones fundamentales, como el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral, constituye un paso necesario, pero no suficiente. Una democracia no se reconstruye cambiando magistrados, rectores electorales o administradores de activos si las nuevas instituciones continúan subordinadas al mismo poder de casi tres décadas. Cambiar nombres no es lo mismo que cambiar las reglas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La contradicción más urgente está en las cárceles. Cientos de venezolanos continúan privados de libertad por razones políticas, mientras unos once mil liberados, permanecen sometidos a restricciones que limitan su libertad de expresión y movimiento. No puede hablarse seriamente de una transición democrática mientras persistan presos políticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma contradicción se hace aún más evidente en el terreno político. Mientras se habla de apertura institucional y de futuras elecciones, se impide el regreso de María Corina Machado y, al mismo tiempo, el protectorado reconoce la legitimidad de Dinorah Figuera, última presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015, y le encarga presidir la Comisión para la reconstrucción de instituciones esenciales y la recuperación de activos venezolanos en el extranjero. Pero los principales referentes de la oposición democrática, cuya legitimidad, a prueba de toda duda, no está representada en esa mesa. Ese liderazgo no puede separarse de la legitimidad que el resultado electoral le atribuye a Edmundo González Urrutia como Presidente de la República, tras las elecciones del 28 de julio de 2024. Son expresiones distintas, pero complementarias de legitimidad que cualquier transición responsable y solvente tendrá que incorporar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, el verdadero desafío venezolano no consiste en decidir quién ocupa temporalmente Miraflores, sino en determinar qué poder se está construyendo para después. La transición puede abrir el camino hacia la democracia o convertirse en una operación de supervivencia del antiguo régimen bajo nuevos rostros y nuevos acuerdos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia no estará en los discursos, sino en los hechos: liberación plena de los presos políticos, regreso de los exiliados, restitución de los derechos ciudadanos, independencia efectiva de los poderes públicos y condiciones reales de competencia electoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque una transición democrática no termina cuando se convoca a elecciones. Termina cuando una elección puede cambiar al gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese será el examen definitivo para saber si Venezuela está dejando atrás al «Socialismo del siglo XXI» o, si simplemente, mientras cumple nuevas instrucciones, está cambiando la manera de administrarlo.</p>
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