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	<title>Manuel Bernales A. &#8211; Diario El Pueblo</title>
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	<title>Manuel Bernales A. &#8211; Diario El Pueblo</title>
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		<title>Perú: cinco años para recuperarnos y corregir destino y rumbo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 05:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manuel Bernales A.]]></category>
		<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
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					<description><![CDATA[Por:&#160;Manuel Bernales Alvarado Lo importante es que haya respeto y mejore la institucionalidad tan precaria.]]></description>
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<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por:&nbsp;Manuel Bernales Alvarado</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Lo importante es que haya respeto y mejore la institucionalidad tan precaria. Que la opinión no sea esclava de opinópatas ni opinócratas, sino que salga adelante la escucha del contrario, de los otros, y no solo oír y creer lo que se prefiere sobre toda evidencia o argumentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es y será muy difícil por el encono de muchos, sus dogmatismos, la multiforme violencia contenida, la ausencia de vigencias culturales de rigor, si no se puede alcanzar objetividad y, sobre todo, imparcialidad. Hay que superar viejas narrativas estatistas, privatistas y etnicistas que albergan racismos, y que sacrifican nuestra riqueza humana de unidad en la diversidad de orígenes, por privilegiar alguna de sus partes que ha sido impulsada como verdad, moda e intereses materiales y no materiales de “actores” predicantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra recuperación es y será cuesta arriba, con retrocesos y desviaciones del bien público y del Bien Común. Nada sigue una línea recta, ni siquiera las dictaduras, tampoco las democracias; aquí, porque hay millones fuera de los dos contendientes de la segunda vuelta: de un lado un partido y, de otro, una alianza de partidos, grupos e individualidades de y para la segunda vuelta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En número de votos, datos archiconocidos, Fuerza Popular y la combinación de actores en Juntos por el Perú constituyen las dos primeras minorías respecto del total de votantes. Pero se suele decir que son grandes mayorías. Ya está dado el Congreso: nadie tiene mayoría absoluta. Por tanto, ¿seguiría la escalada de mutua negación absoluta o se realizarían negociaciones racionales y no viscerales?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gobernar, como hacer revoluciones desde abajo, por así reconocer realidades, siempre se da bajo presiones muy grandes, internas y transnacionales o transestatales, de la geopolítica en que vive el Perú. Allí están las mayorías sociales de nuestra diversidad de mestizajes viviendo, como en todo el mundo, en tres grandes regiones y en el extranjero, cada vez más en ciudades litoralizadas, con clases medias sin las cuales no hay continuidad, duración ni mejoramiento del crecimiento. Basta mirar mapas, cifras y gráficos. Inclusive en TikTok.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta diversidad, cuyas fracturas, según algunas categorías ideopolíticas, quieren reducirse a lo antimestizo, anticosteño y antilimeño —conurbación de personas de todo el Perú e inmigrantes, que en solo 30 años llegará al espacio de Chancay—, alberga electores de lo que suele llamarse sociedad civil, que son mucho más que ONG, y de una menguada o degradada sociedad política, cuya noción o categoría está ausente de la cultura dominante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En términos de moda: Difícil construir gobernanza y difícil gobernabilidad o, simplemente, gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Peor aún, porque es evidente que nuestra República no tiene un plan nacional, porque no tenemos una visión mayoritaria del Perú —porque en un pasado de casi más de dos generaciones se disolvió un sistema institucional de concertación y planificación nacional indicativa, mixta, instituido en 1962 y disuelto en 1992—.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se dio paso a una economía de mercado, no social de mercado, que sirvió para detener la cuesta abajo e impulsar un crecimiento, aunque desigual y combinado, incluidas la informalidad y las crecientes economías ilegales. Se creció y se redujo la pobreza. Pero ya en 2011 se relajó el “modelo” sin mejorarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1992 no hay planificación ni plan, pues se instituyeron sucedáneos, como el CEPLAN, que no es en verdad cabeza de un sistema nacional de planificación, aunque puede ser útil, y el periclitado Acuerdo Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin hacer ajustes en la cabeza del Ejecutivo, solo con leyes o decretos, será casi imposible abordar el indispensable mejoramiento, no creación desde la nada, de la regionalización y descentralización. Llamar regiones a los departamentos no es otra cosa que una curación por la palabra, un mantra. Una planificación regional necesita la agencia de un sistema para planificar el acondicionamiento del territorio, incluidas dimensiones con Estados vecinos, conjuntamente, y no por departamentos mal llamados regiones, prolongando un error superable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del siglo XX tenemos Economía y Finanzas y el BCR, más antiguo que el MEF del período Velasco. Luego hay agencias con poca sinergia o sin ella, y PROINVERSIÓN. Allí hay un núcleo para capacidades de Alta Dirección, a condición de simplificar lo que sí funcione, no el árbol, sino el bosque de la PCM, a la que se le llama “Premierato”, que solo existió en los dos gobiernos militares, el de Velasco y el de Morales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que se llamó un “Proyecto Nacional”, de Estado-nación con más cohesión que disenso, de sociedad y de persona, hay que crearlo desde ahora. Vecinos como Brasil, Chile o Colombia, tan divididos electoral y políticamente como el Perú, sí evidencian su ruta y destino en medio de marchas y contramarchas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El proceso de lucha por la hegemonía multidimensional, no solo política, continúa desde el siglo pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Faltan las elecciones subnacionales y eso es otro capítulo del proceso de la República y sus dramatis personae.</p>
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		<title>El voto perdido y el voto en contra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2026 05:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[ELECCIONES 2026]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Bernales A.]]></category>
		<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
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					<description><![CDATA[Candidatos de partidos y de alianzas de grupos políticos, los actuales, no los del siglo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/04/17758576031974589749641126308401.jpg" alt="" class="wp-image-119890" style="width:208px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"> Por: Manuel Bernales A.</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Candidatos de partidos y de alianzas de grupos políticos, los actuales, no los del siglo XX, en todo el espectro político, encaran hoy la inminencia del voto perdido. Siguiendo un esquema realista, no exclusivamente ideológico-reduccionista, no solo entre izquierdas y derechas, sino en las dimensiones de democrático y autoritario, se evidencian combinaciones realmente existentes: derecha autoritaria, derecha democrática, izquierda autoritaria, izquierda democrática.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas dimensiones se expresan también como derecha extrema antisistema en lo político y económico: mercado puro y duro, casi mejor sin Estado, pretendiendo que todo el Estado, poderes y niveles de gobierno sirvan a esa visión ideológica. En el otro extremo, una izquierda antisistema político y económico, que plantea el control de la economía por el gobierno central, incluso tolerando mercados ilegales que sostienen sus bases distritales y provinciales, bajo esquemas de partido único, legal o de facto, con control del Legislativo, gobiernos regionales y municipalidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es evidente que estas articulaciones con economías ilegales existen en derechas e, incluso, en centros. Esto se observa con mayor claridad en regiones, provincias y distritos, así como en circunscripciones de Lima y del Callao, donde el caciquismo sigue siendo una realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De cara a la primera vuelta electoral de este doce de abril, ni derechas ni izquierdas han declarado ni actuado claramente en favor de una opción, y predomina la dispersión de candidaturas de centro: centroderecha, centroizquierda, centro democrático y centro autoritario. Esta dispersión se traduce en voto perdido, al que se suma el tradicional grupo de indecisos y, luego, los votos en blanco, viciados y el voto en contra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las dos organizaciones políticas que pasen a una segunda vuelta, y tal vez cuatro o cinco más que superen la elevada valla electoral, diseñada para reducir bancadas y limitar el transfuguismo —hoy convertido en práctica extendida en partidos y agrupaciones “combi”—, reflejan una lógica en la que accede quien paga por interés personal, no por el Perú ni por un proyecto de Estado nacional integrado, con justicia social, Estado de Derecho y una visión estratégica que recoja lo mejor acumulado desde el siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un diario de circulación nacional abogó en primera plana por el voto a favor de los centros políticos, caracterizados por la presencia de élites o minorías, que Luis Bodin denominó intelectuales y que en la Lima criolla suelen llamarse caviares, señalando que este fenómeno, presente en toda sociedad, ha sido ampliamente estudiado. En la misma línea, una revista de público limeño y urbano insiste en la idea del voto desperdiciado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra evidencia: los autodenominados técnicos, decentes y competentes han sido, y pueden seguir siendo, el personal con el que cuente el eventual ganador de la segunda vuelta, como si se tratara de integrantes de carreras públicas del Estado, como diplomáticos, militares, policías, abogados, fiscales o jueces. Suelen cuestionar la versión más dura de la economía de mercado, donde lo social no es central, pero en campaña evitan objetar el capítulo económico de la Constitución para captar votos de un centro hoy polarizado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas organizaciones podrían alcanzar representación legislativa que permita evaluar su desempeño, lo que considero deseable dentro del pluralismo ideológico y político de un Estado democrático. Nada es definitivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reaparece así el voto en contra, más frecuente históricamente que el voto en favor. Esto se acentúa porque, como señalé, prácticamente no existen planes de gobierno; a lo sumo, listados que repiten lugares comunes sobre algunos problemas estructurales del país, sin propuestas para un periodo constitucional de cinco años. Muchas veces son documentos tomados de consultores o entidades externas, no de un proyecto de Estado nacional, sino de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, asumidos acríticamente como si fueran objetivos nacionales.</p>
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