<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ricardo Montero &#8211; Diario El Pueblo</title>
	<atom:link href="https://diarioelpueblo.com.pe/category/columnistas/ricardo-montero/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://diarioelpueblo.com.pe</link>
	<description>Verdad Justicia y Libertad</description>
	<lastBuildDate>Wed, 05 Aug 2026 09:22:27 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.7.1</generator>

<image>
	<url>https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2023/01/logo_sello-100x100.jpg</url>
	<title>Ricardo Montero &#8211; Diario El Pueblo</title>
	<link>https://diarioelpueblo.com.pe</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>La primera vez</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/08/05/la-primera-vez/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/08/05/la-primera-vez/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Aug 2026 05:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[FAMILIA]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=12297</guid>

					<description><![CDATA[Por: Ricardo Montero Existen experiencias que el tiempo no borra. Al contrario, pareciera solidificarlas en]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Ricardo Montero</h4>



<p>Existen experiencias que el tiempo no borra. Al contrario, pareciera solidificarlas en la memoria. El primer beso, una decepción amorosa, el primer empleo, el primer viaje en avión. Todas esas primeras veces se instalan como si el cerebro les reservara un lugar especial en la memoria.</p>



<p>Entre esas experiencias también nos marca la primera vez que probamos una bebida alcohólica. Casi nadie la olvida, aunque pocas veces se hable de ella. Suele suceder en la infancia o la adolescencia, a escondidas o con el permiso complaciente de un adulto. Damos ese primer trago como un acto transgresor, un intento de cruzar la frontera que nos separa del mundo adulto.</p>



<p>Mi primera vez la recuerdo con nitidez. Tendría ocho o nueve años. Sobre la mesa del comedor permanecía una botella de cerveza destapada, de un color marrón que mi imaginario infantil transformaba en caramelo quemado o miel de abeja. Había observado con atención cómo los adultos disfrutaban de esos vasos que llenaban una y otra vez, y tras beberlos se animaban, bailaban, reían. Yo quería descubrir ese sabor que tanto los alegraba, pero mi primer sorbo resultó tan amargo que juré jamás volver a probarla. Fracasé, por supuesto –y ustedes, estoy seguro, me entienden, porque también fracasaron–.</p>



<p>A propósito del Día Internacional de la Cerveza, que se celebra el primer viernes de agosto, indagué por qué cambiamos de parecer e incumplimos nuestra promesa. Según las investigadoras Julie A. Mennella y Nuala K. Bobowski, en un artículo en la revista científica Physiology &amp; Behavior, los niños nacen con preferencia por lo dulce y rechazan lo amargo, una reacción biológica de autoprotección para evitar el consumo de sustancias tóxicas. Con los años, el paladar madura y aprendemos a disfrutar el amargor, como el aportado por el lúpulo a la cerveza.</p>



<p>El Día Internacional de la Cerveza nació en 2007 en un bar de Santa Cruz (California) para celebrar a la bebida alcohólica más consumida del planeta –su producción global supera los 180 000 millones de litros al año– y la tercera bebida más popular del mundo, solo detrás del agua y el té.</p>



<p>En el Perú, tiene un importante impacto económico derivado de los 45 litros que en promedio bebe cada persona al año, muy por debajo de Panamá (81 litros) y Brasil (69 litros), líderes en Latinoamérica. Aporta cerca del 1% del PBI, genera alrededor de 4 000 millones de soles en impuestos, sostiene más de 25 000 empleos directos e indirectos y representa una porción significativa de los ingresos de más de 350 000 bodegas. Sin embargo, como todo buen placer, su homenaje exige equilibrio, pues la medicina recuerda que su consumo debe ser siempre moderado.</p>



<p>A los ocho años fruncí el ceño y escupí mi primer sorbo por amargo. Hoy, décadas después, brindo por la cerveza, por su dulzura económica y por las promesas que da gusto romper con inteligencia, sensatez y tranquilidad.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/08/05/la-primera-vez/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">232969</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Sigamos el hilo para salir del laberinto</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/08/sigamos-el-hilo-para-salir-del-laberinto/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/08/sigamos-el-hilo-para-salir-del-laberinto/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2026 05:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=6702</guid>

					<description><![CDATA[Por: Ricardo Montero Según el diccionario de la Real Academia, un “dédalo” es un laberinto o]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Ricardo Montero</h4>



<p>Según el diccionario de la Real Academia, un “dédalo” es un laberinto o un asunto enredado. El término proviene de la mitología griega, específicamente de Dédalo, el gran inventor y arquitecto que construyó para el rey Minos el laberinto de Creta, una obra repleta de desvíos y engaños. En ese recinto, el monarca ordenó confinar al Minotauro, un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre que se alimentaba de carne humana cuya ferocidad aumentaba a medida que crecía. Solo Teseo logró vencer a la bestia gracias al ingenio de Ariadna, quien le proporcionó un ovillo de hilo que el héroe iba desenrollando conforme se internaba en el laberinto. De esta manera, luego de matar a la bestia, usó la cuerda como guía para hallar la salida.</p>



<p>Este mito permite crear una analogía para explicar el complejo escenario que se ha venido gestando en el Perú durante los últimos años. Lo que está ocurriendo en el país se parece mucho al laberinto de Creta. Hemos levantado un laberinto político, social e institucional, donde habitan problemas estructurales como la delincuencia, la corrupción, la impunidad y la informalidad, que cobran fuerza al alimentarse del bienestar de los ciudadanos de buena fe, tal como lo hacía el Minotauro.</p>



<p>En este engranaje, la informalidad opera como una gigantesca red de caminos alternativos fuera del mapa oficial, un terreno propicio para el tránsito de las economías ilegales; la delincuencia convierte a las calles en espacios donde el ciudadano camina mirando atrás, sintiéndose desprotegido, obligando, además, a los emprendedores a restringir su crecimiento, y la corrupción y la impunidad actúan como pasadizos ocultos dentro de las propias instituciones, debilitando las herramientas del Estado destinadas a defender el orden público.</p>



<p>Al revisar el pasado reciente, se observa que diversos liderazgos han fracasado en el intento de derrotar a estas amenazas. El error recurrente no ha sido la falta de intenciones, sino la tendencia a responder con medidas coyunturales, efectistas, aisladas o, en el peor de los casos, con la inacción. Se ha preferido la improvisación y la respuesta reactiva ante la emergencia, en lugar de priorizar una estrategia de institucionalización contra la criminalidad.</p>



<p>La mitología nos demuestra que el éxito en el laberinto de Creta no dependió de la fuerza de un héroe, sino de su capacidad para ceñirse al método de seguir el hilo que le permitía avanzar sin perder el rumbo. En la gestión pública moderna, ese hilo equivale a la construcción de políticas de Estado estables y duraderas, basadas en la meritocracia, el fortalecimiento del sistema de justicia, la inteligencia policial, la transparencia y una formalización económica inclusiva.</p>



<p>Solucionar los problemas que hoy asedian la seguridad y la economía requiere la templanza de sostener el hilo de la legalidad. Esa es la única guía técnica capaz de conducir al país, de manera sostenible, hacia el orden y el desarrollo.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/08/sigamos-el-hilo-para-salir-del-laberinto/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">228573</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Me declaro hincha de Curazao</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/01/me-declaro-hincha-de-curazao/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/01/me-declaro-hincha-de-curazao/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jul 2026 05:19:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[DEPORTE]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=4481</guid>

					<description><![CDATA[Por: Ricardo Montero Siete a uno. Esa fue la goleada que recibió Curazao en su debut]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Ricardo Montero</h4>



<p>Siete a uno. Esa fue la goleada que recibió Curazao en su debut absoluto en una Copa del Mundo. Cayó ante Alemania, la histórica escuadra dueña de cuatro títulos mundiales. Este marcador figura, ahora, como la decimotercera mayor goleada en la historia de los mundiales. Tras el golpe inicial, empató con Ecuador y perdió con Costa de Marfil, quedando eliminada del torneo de la FIFA. Aún así, me declaro hincha de la selección azul porque jugó con las manos limpias y la frente en alto, aceptando con serenidad que los rivales eran, simplemente, mejores.</p>



<p>En los tres partidos que disputó, el arco de Curazao –ignoraba que esta isla tuviera una selección de este nivel– recibió 64 remates, un promedio de 21 disparos por encuentro que constituye, sin duda, un récord dramático, y encajó nueve goles. Pero esta fragilidad no disminuyó mi simpatía. Al contrario, la acrecentó al observar que los futbolistas curazoleños no descosían a patadones a los rivales. Solo cometieron 34 faltas (un promedio de once por cotejo), y ninguna fue tan descalificadora como para merecer una tarjeta roja.</p>



<p>La primera vez que escuché de Curazao era apenas un niño de 8 o 10 años, cuando atendía fascinado las historias de un primo marino. Él había llegado a esa isla del Caribe a bordo de un buque de la Marina de Guerra para transportar petróleo –ya no recuerdo si para cargarlo o descargarlo–. Hablaba de una isla pequeña, con gente muy alegre y hospitalaria.</p>



<p>Desde entonces, el nombre Curazao –que según los historiadores fue acuñado por los navegantes portugueses para identificar a la isla con forma de corazón– me rondó la cabeza durante décadas. Sin embargo, ha sido necesario este mundial para empezar a descubrir a fondo la nación de cuya selección me declaro hincha.</p>



<p>El Estado del país forma parte del Reino de los Países Bajos. Su superficie de 444 kilómetros cuadrados equivale a poco más del doble de la provincia constitucional del Callao, y su población de 154 000 habitantes apenas llenaría un par de veces el estadio Monumental en Ate.</p>



<p>En el plano económico, el Banco Mundial da cuenta que su PBI (2025) fue de 3 560 millones de dólares, pero su PBI per capita ascendió a 22 832 dólares. El PBI del Perú ronda los 289 000 millones de dólares, pero nuestro ingreso per capita es de apenas 8 452 dólares. Esto demuestra que Curazao es una comunidad pequeña y próspera, pero sin el volumen demográfico necesario para competir con éxito en la élite del fútbol.</p>



<p>La selección de camiseta azul ha resistido pacíficamente. No buscó el camuflaje de la violencia para equiparar la inferioridad. En un mundo obsesionado con los ganadores efímeros y el éxito a cualquier precio, la historia deberá recordar a Curazao como el equipo que demostró, en el torneo más grande de la Tierra, que se puede perder un partido de fútbol, pero jamás la dignidad. Por eso, me declaro su hincha.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/01/me-declaro-hincha-de-curazao/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">227430</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Creer en el país sin esperar milagros políticos</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/10/creer-en-el-pais-sin-esperar-milagros-politicos/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/10/creer-en-el-pais-sin-esperar-milagros-politicos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 05:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=138167</guid>

					<description><![CDATA[Por: Ricardo Montero REFLEXIONES Abra cualquier página web o navegue por la red social de su]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Ricardo Montero</h4>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>REFLEXIONES</strong></h3>



<p>Abra cualquier página web o navegue por la red social de su preferencia. Lo que encontrará no es una descripción del mundo, sino un inventario de nuestras peores miserias, donde los algoritmos premian el escándalo, las economías miden el éxito según el fracaso ajeno y el escepticismo crónico anula cualquier mirada constructiva, convencidos de que el mundo exterior está roto y es hostil. Hoy, declararse suspicaz, prejuicioso o apático nos otorga comodidad y seguridad porque no nos exige nada a cambio. A fin de cuentas, si nada vale la pena, no tenemos la obligación de reparar nada.</p>



<p>Es verdad que sobran razones para el repliegue, ya que vivimos bajo una fatiga crónica provocada por la corrupción, la violencia de la delincuencia y la hostilidad diaria de servicios que deberían ser amigables, como la educación, la salud o el transporte público. En ese escenario, ser desconfiado se ha convertido en nuestro chaleco antibalas cotidiano. Sin embargo, cuando convertimos la sospecha en nuestra única política de convivencia, le entregamos el control exactamente a aquello que nos está destruyendo.</p>



<p>Hace casi cuatro siglos, el filósofo inglés Thomas Hobbes advirtió que cuando el ser humano vive sin un pacto social que lo proteja, cae en un estado de naturaleza donde domina la desconfianza crónica y el miedo constante. En ese escenario de “sálvese quien pueda”, la vida -decía- se vuelve solitaria, pobre, brutal y corta.</p>



<p>Hoy, los peruanos parecemos atrapados en una versión moderna de esa distopía. Al demoler la confianza en las instituciones y en el prójimo, hemos regresado voluntariamente a ese estado de “guerra fría”, donde el rival no es un contendor, sino un enemigo mortal al que hay que aniquilar antes de que nos dañe.</p>



<p>Comenzaremos a encontrar la salida de esta situación cuando elijamos escuchar un argumento contrario sin la necesidad inmediata de aniquilar a quien lo pronuncia, cuando alcancemos la capacidad de mirar al diferente no como una amenaza latente, sino como un igual con una carga tan pesada como la nuestra.</p>



<p>Dejemos de buscar la redención en los grandes discursos porque la fe en el otro se recupera o se pierde en la decisión consciente de no sumarnos al cinismo generalizado. Creer en el país no es un destino al que llegaremos, indiferentes, esperando un milagro político. Es la decisión diaria de sostener la puerta para que el que viene detrás no se quede afuera.</p>



<p>El hospital que funciona a medianoche, el maestro que camina horas para dictar su clase, la vecina que organiza una olla común donde el Estado no llega, o el conductor que frena para ceder el paso son la prueba de que la historia no es solo un registro de conflictos. Son esos actos los que nos salvan del estado de enfrentamiento crónico. En el fondo, mientras la suspicacia, el prejuicio y la apatía vuelven la vida solitaria, pobre, brutal y corta; la solidaridad, la tolerancia y el compromiso nos seguirán sosteniendo.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/10/creer-en-el-pais-sin-esperar-milagros-politicos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">224385</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Tres historias en homenaje a las madres</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/05/06/tres-historias-en-homenaje-a-las-madres/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/05/06/tres-historias-en-homenaje-a-las-madres/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 May 2026 05:17:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[FAMILIA]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=127621</guid>

					<description><![CDATA[Por Ricardo&#160;Montero REFLEXIONES La historia de Thomas Edison es el mejor punto de partida de]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Ricardo&nbsp;Montero</h4>



<h3 class="wp-block-heading">REFLEXIONES</h3>



<p>La historia de Thomas Edison es el mejor punto de partida de este relato. Cuentan que siendo un niño de 8 años volvió a casa con una carta de la escuela a la que había ingresado tres meses antes. Nancy, su madre, leyó el mensaje y le ocultó que había sido expulsado porque el colegio lo consideraba incapaz de aprender. Lejos de rendirse, ella tomó el reto de educarlo en casa y le enseñó a leer y a escribir, y lo instruyó en matemáticas, literatura e historia. Nancy vio posibilidades donde el sistema veía limitaciones.</p>



<p>Mucho antes, Nancy Hanks Lincoln, en medio de la pobreza rural del siglo XIX, insistió en que su hijo aprendiera a leer y que no renunciara a comprender el mundo, pese a que no existía una escuela formal en los alrededores de su casa. No fue un acto espectacular, sino una convicción de otra mujer que creía firmemente en los retos y el cambio. Años después, Abraham Lincoln recordaría la influencia de su madre como el cimiento de todo lo que llegó a ser.</p>



<p>La historia de Marie Curie tiene un matiz mucho más dramático. Su madre, Bronislawa Curie, vivió marcada por la enfermedad y murió cuando Marie solo tenía 10 años. Sin embargo, en ese corto tiempo legó a su hija la herencia silenciosa del rigor, la disciplina y el respeto por el conocimiento, fundando en ella una huella de resistencia que le permitió enfrentar la precariedad y los prejuicios hasta conquistar un lugar en la historia de la ciencia.</p>



<p>Estas son tres historias desarrolladas en contextos diferentes, aunque unidas por el mismo ímpetu de mujeres que no poseían el poder para cambiar las circunstancias en que se desenvolvían sus hijos, pero sí el poder de la influencia para lograr que ellos pudieran seguir adelante.</p>



<p>Las madres cuidan y acompañan, pero también interpretan y traducen una realidad, que puede ser implacable, para otorgar a sus hijos una versión más amplia de sí mismos. Quizá por eso su influencia es tan decisiva, incluso en estos tiempos dominados por datos, diagnósticos e Inteligencia Artificial, porque no se puede reemplazar la capacidad de mirar a un hijo y ver, más allá de lo evidente, lo que puede llegar a ser.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/05/06/tres-historias-en-homenaje-a-las-madres/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">219004</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Desconfíe, respire y pregúntese: ¿es verdad o es IA?</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/03/25/desconfie-respire-y-preguntese-es-verdad-o-es-ia/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/03/25/desconfie-respire-y-preguntese-es-verdad-o-es-ia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2026 05:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<category><![CDATA[TECNOLOGIA]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=114625</guid>

					<description><![CDATA[REFLEXIONES El fútbol, sea nacional o extranjero, es uno de los temas que más nos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">REFLEXIONES</h3>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2025/06/ricardo-montero.jpg" alt="" class="wp-image-33205" style="width:136px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ricardo Montero</em><strong>  </strong></figcaption></figure></div>


<p>El fútbol, sea nacional o extranjero, es uno de los temas que más nos apasiona. En la India, esa pasión es ocupada por el cricket, un deporte que moviliza los sentimientos de más de 1 400 millones de personas. Por eso, tanto los futboleros como los cricketeros tienen sus ídolos.</p>



<p>Así, los indios admiran a Gautam Gambhir, una leyenda que dirige a la selección de su país. Me explico mejor: Gambhir sería el equivalente a lo que significaría que Héctor Chumpitaz u otro exfutbolista histórico dirigiera a nuestra selección.</p>



<p>Hablo sobre el cricket, un deporte desconocido por nosotros, la India, un país muy lejano, y Gautam Gambhir, un nombre que nos resulta ajeno, pero que su historia nos pone frente al espejo de nuestra propia vulnerabilidad digital. Aquí explico por qué.</p>



<p>A fines del 2025, los aficionados de la India cayeron en una crisis total al ver en redes sociales un video que mostraba a Gambhir anunciando su renuncia a la selección tras una pelea con los dirigentes de su federación. El mensaje no dejaba dudas, pues mostraba su rostro, su voz y hasta los gestos que usa cuando las cosas van mal.</p>



<p>Sin embargo, Gambhir nunca grabó ese video. Todo fue una trampa creada con inteligencia artificial (IA), una técnica conocida como deepfake, que permite calcar el rostro, la voz y hasta los tics más personales de alguien para fabricar un video en el que esa persona dice o hace cosas que jamás sucedieron.</p>



<p>El video tuvo más de tres millones de visualizaciones, causando un terremoto mediático que ha terminado en los tribunales, pues Gambhir ha presentado una demanda que incluye a gigantes como Amazon, Meta (Facebook), X (Twitter) y Google, además de organismos gubernamentales.</p>



<p>Este incidente no es una simple anécdota deportiva en un país lejano. Es el síntoma de una enfermedad global que ya ha infectado la política y la seguridad internacional. La desinformación ha dejado de ser un conjunto de noticias falsas para convertirse en una arquitectura de realidades sintéticas.</p>



<p>¿Qué nos queda por hacer? Nos toca ser más desconfiados que nunca. Si una noticia parece demasiado impactante o calza perfecto con lo que ya sospechábamos, respiremos hondo. En un mundo donde cualquiera puede usar nuestra cara y nuestra voz para poner en nuestra boca palabras ajenas, la mejor defensa es la pausa y una pregunta básica: ¿esto es verdad o es IA?</p>



<p>Pero la responsabilidad no es solo de la tecnología, sino también de nuestra forma de hablar y pensar. Desterremos, por ejemplo, el ligero “dicen que&#8230;” o el impreciso “la gente dice”. En tiempos de realidades sintéticas, citar a una fuente invisible es regalarle el micrófono al engaño. Si no hay un nombre, una fuente o un hecho verificable detrás de lo que compartimos, nosotros mismos nos convertimos en el algoritmo o la IA que propaga la mentira. Por eso, la verdad es fruto de la precisión.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/03/25/desconfie-respire-y-preguntese-es-verdad-o-es-ia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">212782</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Los therians: identidad, locura o show para ganar likes</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/02/26/los-therians-identidad-locura-o-show-para-ganar-likes/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/02/26/los-therians-identidad-locura-o-show-para-ganar-likes/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Feb 2026 05:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=106107</guid>

					<description><![CDATA[Es muy probable que haya visto en TikTok o YouTube videos de jóvenes con máscaras]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2025/06/ricardo-montero.jpg" alt="" class="wp-image-33205" style="width:166px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Ricardo Montero</figcaption></figure></div>


<p>Es muy probable que haya visto en TikTok o YouTube videos de jóvenes con máscaras de animales y saltando en cuatro patas, una práctica denominada quadrobics. Son los therians, la nueva presa de los algoritmos digitales, que a menudo son señalados como “locos” por el usuario promedio.&nbsp;</p>



<p>Sin embargo, si bajamos el volumen al ruido de las redes –donde el insulto precede a la comprensión–, emerge un fenómeno que exige un análisis serio.</p>



<p>Este fenómeno es un nativo digital que no logra alcanzar el mundo real.</p>



<p>Mientras que en las calles la presencia de los therians es poco significativa, en las redes es masiva.</p>



<p>Al revisar los datos del TikTok Creative Center, la herramienta para medir tendencias en esta red social, se comprueba que desde enero del 2022, el hashtag #therianthropy (que identifica globalmente a los therians) ha acumulado 524 000 publicaciones (a un promedio diario de 342).</p>



<p>Argentina es el país en el mundo con mayor interés por este contenido, mientras que Perú es cuarto en Latinoamérica.</p>



<p>Ahora bien, ¿están los therians atrapados en una suerte de “locura”? La ciencia sugiere lo contrario. Una investigación en la revista Neuroscience &amp; Biobehavioral Reviews distingue entre la licantropía clínica, un trastorno mental que provoca un delirio de transformación humana a animal, de la teriantropía no clínica, que no es un síntoma de enfermedad mental, sino una forma de procesar la identidad y sentir el cuerpo.</p>



<p>Con esta distinción, la comunidad científica descarta el estigma de “locos” endosado a los therians.</p>



<p>¿Por qué este fenómeno ha explotado ahora? Una explicación posible reside en la “modernidad líquida” del sociólogo Zygmunt Bauman, quien afirmó que en esta era se están “disolviendo” las estructuras sólidas del pasado, como el trabajo estable o el matrimonio para toda la vida, dando paso a un mundo acelerado, provisional, ansioso de novedades y agotador.</p>



<p>Este desequilibrio lleva a los jóvenes a edificar refugios en comunidades alternativas.</p>



<p>No obstante, cabe preguntarse si el therianismo es una búsqueda legítima o una huida desesperada hacia lo irracional, ya que al adoptar una identidad animal, el individuo podría estar intentando evadir las reglas de la convivencia humana, refugiándose en prácticas que, lejos de sanar posibles traumas, podrían profundizarlos.</p>



<p>Entonces, aquí surge un punto crítico: ¿este comportamiento es una exploración auténtica o es una actuación para el algoritmo?</p>



<p>En mi opinión, es un simple “show” para ganar “likes”, tomando en cuenta que las redes incentivan la excentricidad. De esta forma, lo que debería ser la búsqueda de una identidad se transforma en una pose para tener más presencia en el mundo virtual.</p>



<p>Sin embargo, más allá del aplauso, la estigmatización o la burla viral, es necesario preguntarnos qué tan crítica está nuestra realidad para que a tantos jóvenes les resulte más cómodo fingir ser animales en el mundo virtual, que intentar ser humanos en el mundo real.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/02/26/los-therians-identidad-locura-o-show-para-ganar-likes/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">209227</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Un domingo de gloria y dolor</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/12/10/un-domingo-de-gloria-y-dolor/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/12/10/un-domingo-de-gloria-y-dolor/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Dec 2025 05:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[DEPORTE]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=85478</guid>

					<description><![CDATA[Ocurrió el 6 de setiembre de 1981. Recuerdo con claridad la fecha porque ese día]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2025/06/ricardo-montero.jpg" alt="" class="wp-image-33205" style="width:160px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Ricardo Montero</figcaption></figure></div>


<p>Ocurrió el 6 de setiembre de 1981. Recuerdo con claridad la fecha porque ese día la selección peruana clasificó al mundial de fútbol que se disputaría al año siguiente en España. Fue un domingo de celebración desbordante. Los peruanos no solo festejábamos la clasificación, sino también el orgullo de haber eliminado a Uruguay, dos veces campeón del mundo y reciente ganador de la Copa de Oro, organizada meses antes por la FIFA para conmemorar el 50° aniversario del primer campeonato mundial.</p>



<p>En ese torneo, Uruguay había superado a los campeones del mundo: Argentina, Brasil, Alemania Federal e Italia, y al invitado, Países Bajos.</p>



<p>Hasta mediados de la década de 1980, los peruanos vivimos una euforia colectiva por el fútbol que comenzó en 1969, cuando nuestra selección clasificó al Mundial de México 1970, y alcanzó su cúspide en 1975, al coronarnos campeones de la Copa América. Además, vivimos las clasificaciones a los mundiales de Argentina 1978 y España 1982.</p>



<p>En 1981, estaba en la transición de la adolescencia a la juventud, recorriendo las calles de El Porvenir, el barrio más emblemático del distrito de La Victoria.</p>



<p>Allí se concentraban los problemas que golpeaban a todo el país: pobreza, abandono de la niñez, violencia familiar, delincuencia, alcoholismo, drogadicción y muchos otros que formaban parte de la estructura social de nuestro Perú.</p>



<p>Sin embargo, los peruanos no nos percatábamos de la acelerada descomposición de nuestro tejido social porque la dictadura militar, que nos gobernó de 1968 a 1980, había utilizado con astucia los triunfos futbolísticos para ocultar la compleja y sombría realidad del país. En aquel efervescente escenario, salí a celebrar la clasificación a España 82 con dos de mis mejores amigos.</p>



<p>Después de los cánticos, bailes y saltos que comenzaron en Miraflores y culminaron en la plaza San Martín, decidimos ir al cine para aprovechar la libertad cinematográfica restaurada por el gobierno democrático instalado en julio de 1980, y ver una película censurada durante la dictadura militar por los esbirros que se creían poseedores de un elevado sentido moral y ético.</p>



<p>Al salir del cine, caminamos desde el centro de Lima hacia el barrio. En la avenida Grau, frente al hospital Obrero (hoy hospital Guillermo Almenara), nos encontramos con una escena criminal: un hombre golpeaba ferozmente a una joven mujer. Intervenimos, la separamos de su agresor, quien amenazaba matarla, y lo enfrentamos hasta que huyó.</p>



<p>Ella no tenía a donde ir, ya que la casa de su abuela, su único refugio, quedaba en el lejísimo cono sur de Lima. Por eso, le permití que durmiera esa noche en el carro de mi padre. Al amanecer, cuando la llevaba a tomar un microbús, pensaba que le habíamos salvado la vida. Nunca más volví a saber de ella.</p>



<p>Hoy, he vuelto a recordar aquel 6 de setiembre de 1981, un domingo de algarabía y despojado de censura, pero profundamente hundido en las taras que continúan marcando y afectando a nuestra sociedad.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/12/10/un-domingo-de-gloria-y-dolor/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">198056</post-id>	</item>
		<item>
		<title>¿Y si un día cayera nieve en Lima?</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/09/17/y-si-un-dia-cayera-nieve-en-lima/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/09/17/y-si-un-dia-cayera-nieve-en-lima/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Sep 2025 05:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=60383</guid>

					<description><![CDATA[REFLEXIONES Lo que necesitamos es organización comunitaria, instituciones sólidas y solidaridad entre ciudadanos. El Eternauta]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">REFLEXIONES</h3>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2025/06/ricardo-montero.jpg" alt="" class="wp-image-33205" style="width:172px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Ricardo Montero</figcaption></figure></div>


<p>Lo que necesitamos es organización comunitaria, instituciones sólidas y solidaridad entre ciudadanos.</p>



<p>El Eternauta es una teleserie argentina, protagonizada por Ricardo Darín, que está generando gran revuelo. Netflix lanzó el primer episodio el 30 de abril, y en apenas una semana se posicionó número uno en la lista global de las 10 mejores series en idioma no inglés de la plataforma, acumulando unos 33 millones de dólares en ese breve lapso.</p>



<p>La serie, dirigida por el renombrado Bruno Stagnaro, se inspira en la historieta publicada en 1957 por el escritor argentino Héctor Germán Oesterheld. La narrativa presenta a Buenos Aires sumida en una nevada tóxica provocada por invasores alienígenas, a los que resisten grupos de supervivientes. Aunque el relato se enmarca en el género de la ciencia ficción, también es reconocido como una impactante representación de la violencia y la represión en Argentina, de la que no pudo escapar el propio escritor, ya que él y sus cuatro hijas fueron asesinados durante la dictadura militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983.&nbsp;</p>



<p>La teleserie comienza con Juan Salvo (Ricardo Darín), un hombre común, en la casa de los padrinos de su hija, jugando cartas con un grupo de amigos. De pronto, la radio anuncia una misteriosa explosión en el océano Pacífico. Inmediatamente la electricidad se corta y comienza a caer una nieve que resulta mortal para quienes la tocan sin protección. En este nuevo escenario, Salvo, su familia y sus vecinos se organizan para luchar contra los alienígenas.&nbsp;</p>



<p>Los críticos literarios sostienen que Oesterheld presentó esta “nevada mortal” como una potente metáfora de la violencia y la represión política en su país, y a los invasores extraterrestres como una alegoría del miedo difuso que imponen los regímenes autoritarios.</p>



<p>Ahora bien, si esta “nevada mortal” de Oesterhelp cayera sobre Lima, la podríamos usar para simbolizar los fenómenos que generan la misma sensación de amenaza que en el relato provocan los alienígenas. Por ejemplo, la delincuencia nos cubre sin distinción y nos genera temor, como la nieve de El Eternauta. Salir a la calle, tomar un bus o simplemente caminar de noche se ha vuelto un ejercicio de peligro.&nbsp;</p>



<p>Esa nevada también podría interpretarse como la corrupción, ese manto que se filtra en las instituciones y las corroe desde adentro, debilitando la confianza, erosionando la democracia y condenando a generaciones enteras al desencanto. O tal vez sería el cambio climático que provoca lluvias descontroladas, sequías prolongadas, huaicos que arrasan pueblos.&nbsp;</p>



<p>Lo importante es que Oesterheld nos ha dejado un mensaje claro para aplicar en cada uno de esos escenarios: no hay héroes individuales que puedan salvarnos. El único héroe posible es colectivo. Frente a la inseguridad, la corrupción o el clima extremo, no bastan las soluciones mágicas ni los líderes mesiánicos. Lo que necesitamos es organización comunitaria, instituciones sólidas y solidaridad entre ciudadanos.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/09/17/y-si-un-dia-cayera-nieve-en-lima/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">184762</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Gaza: entre la bota y la pantalla</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/09/13/gaza-entre-la-bota-y-la-pantalla/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/09/13/gaza-entre-la-bota-y-la-pantalla/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Sep 2025 05:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Montero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=59275</guid>

					<description><![CDATA[En Gaza no solo mueren palestinos; muere la humanidad entera. Y lo vemos todos, en]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2025/04/image-3-1.png" alt="" class="wp-image-18479" style="width:232px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Por Ricardo Lucano.</figcaption></figure></div>


<p>En Gaza no solo mueren palestinos; muere la humanidad entera. Y lo vemos todos, en vivo, en HD, como si fuera un reality sangriento. No es exageración: basta recordar que <strong>George Orwell</strong>, uno de los escritores más influyentes del siglo XX, nos advirtió sobre un futuro dominado por la censura y la represión. Su profecía en su obra “<em>1984”</em> era clara: botas sobre el rostro, control absoluto, vigilancia sin respiro.</p>



<p>Pero también está <strong>Aldous Huxley</strong>, otro gigante cultural, que desde <em>Un mundo feliz</em> nos prevenía de algo más sutil: que el horror podía volverse espectáculo, que nos mantendrían distraídos y anestesiados con placeres, pantallas y consumo mientras el mundo se caía a pedazos. Gaza hoy es ambas cosas a la vez: represión orwelliana y anestesia huxleyana.</p>



<p>Y mientras caen bombas sobre niños, millones lo miran desde el celular entre un meme y un partido de Champions. Orwell tenía razón: la violencia es directa. Pero Huxley también: la vemos tanto que dejamos de sentirla.</p>



<p>Gaza no tiene agua, ni medicinas, ni pan. Los camiones con ayuda esperan en la frontera, pero no entran. Y los niños mueren. Eso no es “un conflicto”: es un genocidio planificado con Excel, contratos de armas, discursos diplomáticos… y después, silencio.</p>



<p>Esto no empezó ayer. Son más décadas de asedio y limpieza étnica. Se busca borrar la existencia palestina y normalizar lo aberrante: colonos que roban tierras como si fueran turistas armados. Unos tienen misiles y armas nucleares; los otros, piedras y memoria.</p>



<p>Occidente, mientras tanto, hace negocio. Gaza se convierte en laboratorio de armas, feria de vigilancia, vitrina de drones. Cada bomba no solo mata: también se vende como demostración publicitaria. La guerra como mercado, el dolor como mercancía.</p>



<p>La ONU ya declaró genocidio y hambruna. ¿Y qué pasó? Nada. Resoluciones que se guardan como papeles viejos. Porque las leyes internacionales solo sirven cuando no incomodan a los poderosos. Y aun así, Palestina resiste. Con su bandera, su cultura, su memoria. Eso es lo que más duele al opresor: que pese a la bota y la pantalla, pese a la represión y al espectáculo, los palestinos sigan existiendo.</p>



<p>Aquí entra un tercer pensador fundamental, <strong>Emmanuel Levinas</strong>, filósofo que hizo de la ética del “rostro del otro” el centro de su pensamiento. Para él, mirar la cara del niño hambriento, de la madre que llora o del anciano que tiembla nos obliga a responder, a no ser indiferentes. Pero hoy, esos rostros aparecen en nuestras pantallas convertidos en “contenido” que deslizamos con el pulgar. ¿Qué hacemos con eso? ¿Un like, un emoji, o una acción real: denunciar, presionar, no normalizar?</p>



<p>Porque si Gaza muere, no muere solo un pueblo. Muere lo que nos queda a todos de humanidad. Y peor que vivir bajo la bota, como temía Orwell, es vivir anestesiados, como advirtió Huxley, viendo todo el genocidio como entretenimiento.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/09/13/gaza-entre-la-bota-y-la-pantalla/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">184090</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
