<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Silvana Pareja &#8211; Diario El Pueblo</title>
	<atom:link href="https://diarioelpueblo.com.pe/category/columnistas/silvana-pareja/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://diarioelpueblo.com.pe</link>
	<description>Verdad Justicia y Libertad</description>
	<lastBuildDate>Tue, 04 Aug 2026 11:40:52 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.7.1</generator>

<image>
	<url>https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2023/01/logo_sello-100x100.jpg</url>
	<title>Silvana Pareja &#8211; Diario El Pueblo</title>
	<link>https://diarioelpueblo.com.pe</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Entre la esperanza y el abismo</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/08/04/entre-la-esperanza-y-el-abismo/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/08/04/entre-la-esperanza-y-el-abismo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Aug 2026 05:12:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=11950</guid>

					<description><![CDATA[Por Silvana Pareja El inicio de un nuevo Gobierno siempre despierta expectativas. Si la presidenta]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Silvana Pareja</h4>



<p>El inicio de un nuevo Gobierno siempre despierta expectativas. Si la presidenta Keiko Fujimori inaugura su mandato constitucional anunciando un aumento de la remuneración mínima vital y de la pensión para los adultos mayores más vulnerables, enviará un mensaje claro de sensibilidad social. Sin embargo, ese gesto también marcará el inicio de una prueba decisiva: demostrar que la justicia social puede convivir con la responsabilidad económica.</p>



<p>El Perú no puede volver a caer en la tentación del populismo fiscal. La historia latinoamericana está llena de gobiernos que buscaron legitimidad repartiendo recursos que el Estado no tenía. El resultado fue inflación, endeudamiento, pérdida de confianza y, finalmente, más pobreza. Gobernar no consiste en ofrecer lo que la gente quiere escuchar, sino en garantizar que cada compromiso pueda sostenerse en el tiempo.</p>



<p>Los desafíos que enfrenta el país exigen prudencia. La amenaza de un nuevo Fenómeno de El Niño demanda inversiones urgentes en prevención, infraestructura y atención de emergencias. Cada sol que no se invierta hoy podría convertirse mañana en miles de millones destinados a la reconstrucción. La prevención no genera titulares, pero salva vidas y protege la economía.</p>



<p>A ello se suma la inseguridad ciudadana, que se ha convertido en la mayor preocupación de los peruanos. Combatir al crimen organizado requiere fortalecer la inteligencia policial, modernizar el sistema penitenciario, mejorar la capacidad del Ministerio Público y recuperar la autoridad del Estado. Nada de ello será posible sin recursos permanentes y una gestión eficiente.</p>



<p>Por eso, cualquier incremento del gasto social debe ir acompañado de decisiones responsables. Reducir la evasión tributaria, eliminar gastos improductivos, acelerar las asociaciones público privadas, simplificar la inversión y ejecutar con eficiencia el presupuesto son medidas que permiten ampliar el espacio fiscal sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. El crecimiento económico sigue siendo la principal política social.</p>



<p>También resulta indispensable recuperar la confianza de quienes invierten y generan empleo. Sin estabilidad jurídica, reglas claras y respeto por las instituciones, el país perderá oportunidades de desarrollo. No hay programa social sostenible si antes no existe una economía capaz de financiarlo.</p>



<p>La verdadera diferencia entre un gobierno responsable y uno populista no está en aumentar salarios o pensiones, sino en la forma en que esas decisiones se financian. Si los recursos provienen de una economía que crece, de una mejor administración del Estado y de una mayor eficiencia del gasto público, las medidas sociales fortalecerán al país. Si, por el contrario, descansan sobre déficit permanentes o endeudamiento irresponsable, terminarán perjudicando precisamente a quienes buscaban proteger.</p>



<p>El Perú necesita un gobierno que combine sensibilidad con disciplina, solidaridad con eficiencia y liderazgo con prudencia. La esperanza no debe construirse sobre promesas efímeras, sino sobre decisiones capaces de resistir el paso del tiempo. Ese será el verdadero desafío del nuevo gobierno y, al mismo tiempo, la mejor oportunidad para demostrar que el país puede crecer sin renunciar a la justicia social ni poner en riesgo la estabilidad económica que tanto esfuerzo ha costado preservar.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/08/04/entre-la-esperanza-y-el-abismo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">232877</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El tiempo de Pérez, Vela Barba y Gorriti parece llegar a su fin</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/27/el-tiempo-de-perez-vela-barba-y-gorriti-parece-llegar-a-su-fin/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/27/el-tiempo-de-perez-vela-barba-y-gorriti-parece-llegar-a-su-fin/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 05:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=143141</guid>

					<description><![CDATA[Por: Silvana Pareja Existe un viejo refrán que dice que no hay mal que dure]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Silvana Pareja</h4>



<p>Existe un viejo refrán que dice que no hay mal que dure cien años. Para muchos peruanos, esa frase resume el momento que atraviesa el país. Tras más de una década marcada por una profunda confrontación política, investigaciones altamente mediáticas y una creciente desconfianza en las instituciones, el Perú parece ingresar a una etapa distinta, en la que la fortaleza del Estado de derecho y el respeto al debido proceso vuelven a ocupar un lugar central.</p>



<p>Durante varios años, fiscales, periodistas y diversos actores políticos ejercieron una influencia determinante en el debate nacional. Entre ellos, los nombres de José Domingo Pérez, Rafael Vela Barba y Gustavo Gorriti adquirieron un protagonismo pocas veces visto en la historia reciente del país. Mientras algunos los consideran figuras clave en la lucha contra la corrupción, otros sostienen que existieron excesos, filtraciones indebidas, selectividad en determinadas investigaciones y una preocupante cercanía entre ciertos sectores del Ministerio Público y algunos medios de comunicación.</p>



<p>Las recientes controversias que involucran a Gustavo Gorriti han reavivado este debate. Diversas investigaciones y cuestionamientos públicos han puesto sobre la mesa la necesidad de establecer con claridad cuáles son los límites entre el legítimo periodismo de investigación y cualquier eventual interferencia en procesos judiciales. Como corresponde en un Estado constitucional de derecho, serán las autoridades competentes quienes determinen si existe o no responsabilidad, siempre respetando la presunción de inocencia y el debido proceso.</p>



<p>Más allá de las responsabilidades individuales que puedan establecerse, el verdadero desafío consiste en fortalecer las instituciones. Ningún funcionario, periodista, empresario o actor político debería concentrar un poder capaz de influir indebidamente en las decisiones de la justicia o en la formación de la opinión pública. Una democracia sólida requiere contrapesos efectivos, transparencia y reglas iguales para todos.</p>



<p>La libertad de prensa continúa siendo uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad democrática. Precisamente por ello, debe preservarse de cualquier situación que pueda afectar su independencia o generar dudas sobre su imparcialidad. Un periodismo libre cumple una función indispensable de fiscalización del poder, pero esa misión exige mantener una clara separación respecto de quienes investigan, acusan o administran justicia.</p>



<p>El Perú tiene hoy la oportunidad de cerrar un ciclo caracterizado por la polarización permanente y por la percepción de que determinadas instituciones fueron utilizadas como escenarios de confrontación política. La ciudadanía demanda investigaciones objetivas, procesos transparentes y decisiones judiciales sustentadas únicamente en pruebas y en la ley, sin presiones mediáticas ni intereses ideológicos.</p>



<p>Al mismo tiempo, resulta indispensable reafirmar los principios que sostienen nuestro orden constitucional: la separación de poderes, la economía social de mercado, el respeto a la propiedad privada, las libertades individuales y la igualdad ante la ley. Las diferencias políticas son naturales en democracia, pero deben resolverse mediante el debate público, las elecciones y las instituciones, nunca mediante el uso indebido del aparato estatal.</p>



<p>El Perú merece iniciar una nueva etapa. Una etapa en la que nadie se considere intocable y en la que todas las personas, sin excepción, respondan ante la ley bajo las mismas garantías. Si el país logra consolidar instituciones verdaderamente independientes, fortalecer la confianza ciudadana y desterrar cualquier forma de captura del Estado, habrá dado un paso decisivo hacia una democracia más madura, una justicia más imparcial y un futuro basado en la libertad y el respeto al Estado de derecho.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/27/el-tiempo-de-perez-vela-barba-y-gorriti-parece-llegar-a-su-fin/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">231498</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Keiko Fujimori ante la historia</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/20/keiko-fujimori-ante-la-historia-2/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/20/keiko-fujimori-ante-la-historia-2/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2026 05:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=10371</guid>

					<description><![CDATA[Por Silvana Pareja La llegada de Keiko Fujimori a la Presidencia inaugura una etapa que]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Silvana Pareja</h4>



<p>La llegada de Keiko Fujimori a la Presidencia inaugura una etapa que inevitablemente será observada con una mezcla de expectativa, cautela y memoria. Ningún otro liderazgo político en el Perú carga con un pasado tan presente en el debate nacional. Precisamente por ello, su mayor desafío no será únicamente gobernar, sino demostrar que el futuro puede construirse sin repetir los errores que marcaron capítulos complejos de nuestra historia.</p>



<p>La victoria electoral le otorga legitimidad democrática para conducir el país, pero no elimina el deber permanente de rendir cuentas. En una democracia sólida, el respaldo obtenido en las urnas constituye el punto de partida, nunca el punto de llegada. Cada decisión, cada nombramiento y cada reforma deberán ser evaluados por sus resultados y por el respeto irrestricto al Estado de derecho.</p>



<p>Es justo reconocer que Keiko Fujimori tiene una preparación académica importante y una larga trayectoria en la política nacional. Sin embargo, el Perú atraviesa una realidad mucho más compleja que la de hace tres décadas. Hoy los ciudadanos esperan soluciones concretas frente a la inseguridad, la informalidad laboral, el deterioro de los servicios públicos, la crisis educativa y las enormes desigualdades que aún separan a las regiones del país. El crecimiento económico seguirá siendo indispensable, pero ya no será suficiente si no se traduce en mejores oportunidades para millones de peruanos.</p>



<p>Gobernar también exigirá fortalecer la institucionalidad. Después de años de confrontación política e inestabilidad presidencial, el país necesita recuperar la confianza en sus instituciones. Ello implica respetar la independencia de los poderes del Estado, garantizar la libertad de prensa, combatir la corrupción sin excepciones y construir un servicio público basado en la meritocracia. La estabilidad política no puede descansar únicamente sobre una mayoría parlamentaria, sino sobre instituciones que funcionen con autonomía y credibilidad.</p>



<p>Sin embargo, el mayor reto será de naturaleza política e incluso simbólica. Durante toda su carrera, Keiko Fujimori ha convivido con las comparaciones respecto al gobierno de su padre. Para algunos, aquel periodo representó la recuperación económica y la derrota del terrorismo; para otros, significó graves vulneraciones a los derechos humanos, corrupción y debilitamiento institucional. Ambas visiones forman parte de la memoria colectiva del país y difícilmente desaparecerán.</p>



<p>Por esa razón, la verdadera oportunidad histórica de Keiko Fujimori consiste en construir un liderazgo propio. No necesita gobernar mirando permanentemente al pasado, sino demostrar que es capaz de ofrecer una gestión moderna, transparente y comprometida con los valores democráticos. La historia no exige desconocer los aciertos del pasado ni ignorar sus errores; exige aprender de ambos para no repetir aquello que dividió a los peruanos.</p>



<p>Los próximos años pondrán a prueba no solo la capacidad de un gobierno para impulsar la economía, sino también su voluntad para reducir las brechas sociales y fortalecer la democracia. La ciudadanía espera un Estado más eficiente, pero también más cercano, más transparente y más justo.</p>



<p>Al final, la historia no juzgará a Keiko Fujimori únicamente por el apellido que lleva, sino por las decisiones que adopte como presidenta. Será su gestión, y no su herencia política, la que determinará si logró abrir un nuevo capítulo para el Perú o si permitió que las sombras del pasado condicionarán nuevamente el futuro del país.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/20/keiko-fujimori-ante-la-historia-2/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">230423</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Keiko Fujimori ante la historia</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/18/keiko-fujimori-ante-la-historia/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/18/keiko-fujimori-ante-la-historia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jul 2026 05:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=9718</guid>

					<description><![CDATA[Por &#160;Silvana Pareja La llegada de Keiko Fujimori a la Presidencia inaugura una etapa que]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por &nbsp;Silvana Pareja</h4>



<p>La llegada de Keiko Fujimori a la Presidencia inaugura una etapa que inevitablemente será observada con una mezcla de expectativa, cautela y memoria. Ningún otro liderazgo político en el Perú carga con un pasado tan presente en el debate nacional. Precisamente por ello, su mayor desafío no será únicamente gobernar, sino demostrar que el futuro puede construirse sin repetir los errores que marcaron capítulos complejos de nuestra historia.</p>



<p>La victoria electoral le otorga legitimidad democrática para conducir el país, pero no elimina el deber permanente de rendir cuentas. En una democracia sólida, el respaldo obtenido en las urnas constituye el punto de partida, nunca el punto de llegada. Cada decisión, cada nombramiento y cada reforma deberán ser evaluados por sus resultados y por el respeto irrestricto al Estado de derecho.</p>



<p>Es justo reconocer que Keiko Fujimori posee una preparación académica importante y una larga trayectoria en la política nacional. Sin embargo, el Perú atraviesa una realidad mucho más compleja que la de hace tres décadas. Hoy los ciudadanos esperan soluciones concretas frente a la inseguridad, la informalidad laboral, el deterioro de los servicios públicos, la crisis educativa y las enormes desigualdades que aún separan a las regiones del país. El crecimiento económico seguirá siendo indispensable, pero ya no será suficiente si no se traduce en mejores oportunidades para millones de peruanos.</p>



<p>Gobernar también exigirá fortalecer la institucionalidad. Después de años de confrontación política e inestabilidad presidencial, el país necesita recuperar la confianza en sus instituciones. Ello implica respetar la independencia de los poderes del Estado, garantizar la libertad de prensa, combatir la corrupción sin excepciones y construir un servicio público basado en la meritocracia. La estabilidad política no puede descansar únicamente sobre una mayoría parlamentaria, sino sobre instituciones que funcionen con autonomía y credibilidad.</p>



<p>Sin embargo, el mayor reto será de naturaleza política e incluso simbólica. Durante toda su carrera, Keiko Fujimori ha convivido con las comparaciones respecto al gobierno de su padre. Para algunos, aquel periodo representó la recuperación económica y la derrota del terrorismo; para otros, significó graves vulneraciones a los derechos humanos, corrupción y debilitamiento institucional. Ambas visiones forman parte de la memoria colectiva del país y difícilmente desaparecerán.</p>



<p>Por esa razón, la verdadera oportunidad histórica de Keiko Fujimori consiste en construir un liderazgo propio. No necesita gobernar mirando permanentemente al pasado, sino demostrar que es capaz de ofrecer una gestión moderna, transparente y comprometida con los valores democráticos. La historia no exige desconocer los aciertos del pasado ni ignorar sus errores; exige aprender de ambos para no repetir aquello que dividió a los peruanos.</p>



<p>Los próximos años pondrán a prueba no solo la capacidad de un gobierno para impulsar la economía, sino también su voluntad para reducir las brechas sociales y fortalecer la democracia. La ciudadanía espera un Estado más eficiente, pero también más cercano, más transparente y más justo.</p>



<p>Al final, la historia no juzgará a Keiko Fujimori únicamente por el apellido que lleva, sino por las decisiones que adopte como presidenta. Será su gestión, y no su herencia política, la que determinará si logró abrir un nuevo capítulo para el Perú o si permitió que las sombras del pasado condicionarán nuevamente el futuro del país.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/18/keiko-fujimori-ante-la-historia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">230128</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La verdadera prueba comienza ahora</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/12/la-verdadera-prueba-comienza-ahora/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/12/la-verdadera-prueba-comienza-ahora/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 05:22:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=7887</guid>

					<description><![CDATA[La elección de Keiko Fujimori representa el cierre de uno de los procesos electorales más]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/06/SILVANA-PAREJA-694x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3170" style="width:153px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Por Silvana Pareja</figcaption></figure></div>


<p>La elección de Keiko Fujimori representa el cierre de uno de los procesos electorales más polarizados de las últimas décadas. Sin embargo, la victoria en las urnas constituye apenas el punto de partida. El verdadero desafío comienza con el ejercicio del poder. Gobernar un país que arrastra años de inestabilidad política, deterioro institucional y creciente desconfianza ciudadana exige mucho más que conformar un gabinete o garantizar la continuidad económica. Exige liderazgo, prudencia y la capacidad de ofrecer resultados concretos.</p>



<p>La nueva presidenta enfrenta una responsabilidad particularmente compleja. No solo deberá gobernar, sino hacerlo bajo un nivel de escrutinio excepcional. Cada designación, cada reforma y cada decisión serán evaluadas con especial severidad por una ciudadanía cada vez más exigente y por una oposición que, previsiblemente, ejercerá un control permanente sobre su gestión. Después de tres campañas presidenciales fallidas, una intensa persecución política y judicial y un largo proceso de desgaste público, el margen para el error es considerablemente menor que el de cualquier otro gobierno. La administración que inicia deberá caracterizarse por decisiones técnicamente sólidas, políticamente responsables y jurídicamente consistentes.</p>



<p>Diversos análisis nacionales e internacionales han coincidido en que una de las principales expectativas del nuevo gobierno consiste en recuperar la estabilidad política sin comprometer la estabilidad económica, condición indispensable para restablecer la confianza de inversionistas, ciudadanos y mercados. Sin embargo, reducir el éxito gubernamental a la preservación de los indicadores macroeconómicos supondría desconocer la naturaleza del desafío que enfrenta el Perú contemporáneo. La estabilidad constituye una condición necesaria para el desarrollo, pero ha dejado de ser una condición suficiente.</p>



<p>Durante los últimos años, buena parte del debate político giró en torno a la posibilidad de que el país transitara hacia propuestas de carácter radical. Ese escenario funcionó como un poderoso elemento de movilización electoral y como un factor de tranquilidad para los mercados financieros. No obstante, la ausencia de una alternativa de esa naturaleza en el poder no implica que el modelo económico vigente haya resuelto las causas estructurales del descontento social. Persisten importantes brechas en materia de seguridad ciudadana, salud, educación, infraestructura, informalidad y acceso a oportunidades, cuya solución no puede postergarse indefinidamente.</p>



<p>Precisamente por ello, resulta pertinente recordar que el régimen económico previsto en la Constitución Política de 1993 no consagra un modelo de<em>&nbsp;laissez-faire</em>&nbsp;ni un Estado indiferente frente a las necesidades sociales. El artículo 58 establece que la iniciativa privada es libre y se ejerce dentro de una Economía Social de Mercado, correspondiendo al Estado orientar el desarrollo del país y actuar prioritariamente en la promoción del empleo, la salud, la educación, la seguridad, los servicios públicos y la infraestructura. Esta configuración constitucional responde a la concepción desarrollada por Alfred Müller-Armack, quien definió la Economía Social de Mercado como la integración entre la libertad económica y la equidad social.</p>



<p>En consecuencia, el éxito del nuevo gobierno no dependerá exclusivamente de preservar el equilibrio fiscal o mantener la confianza de los inversionistas. Su verdadera legitimidad descansará en demostrar que el crecimiento económico puede traducirse en bienestar tangible para la población y que la estabilidad macroeconómica constituye un instrumento para garantizar la dignidad de las personas y ampliar sus oportunidades de desarrollo.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/07/12/la-verdadera-prueba-comienza-ahora/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">229162</post-id>	</item>
		<item>
		<title>¿Podrá el próximo gobierno combatir la delincuencia?</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/21/podra-el-proximo-gobierno-combatir-la-delincuencia/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/21/podra-el-proximo-gobierno-combatir-la-delincuencia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jun 2026 05:20:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=141434</guid>

					<description><![CDATA[ El próximo gobierno no solo recibirá un país con problemas económicos, sociales e institucionales. Recibirá,]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/05/silvana-pareja.jpg" alt="" class="wp-image-133224"/><figcaption class="wp-element-caption">Por  Silvana Pareja</figcaption></figure></div>


<p> El próximo gobierno no solo recibirá un país con problemas económicos, sociales e institucionales. Recibirá, sobre todo, un país cansado de vivir con miedo. La delincuencia ha dejado de ser una preocupación aislada para convertirse en una amenaza directa contra la vida cotidiana, la inversión, el empleo y la confianza ciudadana. Por eso, la pregunta ya no es si la seguridad debe ser una prioridad, sino si el próximo gobierno tendrá la capacidad real de enfrentarla con eficacia.</p>



<p>La respuesta debe ser sincera: sí es posible reducir la delincuencia, pero no será posible hacerlo con discursos, operativos temporales o medidas improvisadas. El Perú necesita una estrategia nacional sostenida, con objetivos claros, instituciones coordinadas y resultados medibles. La criminalidad actual no se combate únicamente con más patrulleros en las calles. Se enfrenta con inteligencia, control territorial, investigación criminal, justicia oportuna y cárceles que dejen de funcionar como centros de operaciones delictivas.</p>



<p>El primer desafío será recuperar la presencia efectiva del Estado en las zonas donde las mafias han ganado terreno. Mercados, rutas de transporte, obras de construcción, zonas comerciales, barrios vulnerables y corredores logísticos no pueden seguir bajo amenaza de extorsión. Allí donde se produce, se transporta, se vende y se trabaja, el Estado debe garantizar seguridad. Proteger al emprendedor, al transportista y al comerciante no es solo una tarea policial; es también una política económica.</p>



<p>El segundo desafío será modernizar la inteligencia contra el crimen organizado. El delito se ha vuelto más sofisticado, transnacional y financiero. Por eso, el próximo gobierno deberá integrar bases de datos, perseguir el lavado de activos, controlar armas ilegales, rastrear redes de extorsión y fortalecer la cooperación internacional. No se puede enfrentar a organizaciones criminales del siglo XXI con herramientas del siglo pasado.</p>



<p>El tercer punto es la reforma penitenciaria. Mientras los cabecillas puedan seguir ordenando extorsiones, secuestros o asesinatos desde las cárceles, cualquier política de seguridad será incompleta. El Estado debe garantizar aislamiento efectivo para líderes criminales, bloqueo real de comunicaciones ilegales y una administración penitenciaria profesional, firme y transparente.</p>



<p>Pero la seguridad también requiere justicia. La Policía puede capturar, pero si el sistema judicial demora, libera sin sustento o no sanciona oportunamente, la impunidad termina fortaleciendo al delito. Por eso, el próximo gobierno debe impulsar fiscalías y juzgados especializados en crimen organizado, con procesos más rápidos y mejor capacidad probatoria.</p>



<p>Ahora bien, combatir la delincuencia no significa renunciar al Estado de derecho. La firmeza es necesaria, pero debe ejercerse dentro del marco constitucional. El Perú no necesita arbitrariedad; necesita autoridad legítima. No necesita solo mano dura; necesita una estrategia inteligente, permanente y democrática.</p>



<p>El próximo gobierno podrá combatir la delincuencia si entiende que la seguridad es la primera condición para recuperar la economía y la confianza. Un país donde la gente trabaja con miedo no puede crecer plenamente. El verdadero reto será devolverle al ciudadano algo básico: la posibilidad de vivir, emprender y construir futuro sin sentirse abandonado por el Estado.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/21/podra-el-proximo-gobierno-combatir-la-delincuencia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">226129</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La peligrosa rentabilidad de dividir al país</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/14/la-peligrosa-rentabilidad-de-dividir-al-pais/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/14/la-peligrosa-rentabilidad-de-dividir-al-pais/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Jun 2026 05:23:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[ECONOMIA]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=139265</guid>

					<description><![CDATA[ El Perú vuelve a atravesar un momento de incertidumbre política. Con un escenario electoral aún]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/05/silvana-pareja.jpg" alt="" class="wp-image-133224"/><figcaption class="wp-element-caption">Por: Silvana Pareja</figcaption></figure></div>


<p> El Perú vuelve a atravesar un momento de incertidumbre política. Con un escenario electoral aún abierto y un país claramente dividido entre dos opciones, el problema ya no es únicamente quién podría llegar al poder, sino qué tan profundas quedarán las heridas que esta contienda está dejando entre los propios peruanos.</p>



<p>Cuando una elección parte al país casi por mitades, el verdadero desafío no empieza después de conocerse al ganador. Empieza antes, cuando los partidos políticos deciden si apostarán por construir consensos o por profundizar la confrontación. Y hoy, lamentablemente, pareciera que dividir al país se ha convertido en una estrategia rentable. En medio de este clima político, se revive la idea de un Perú enfrentado entre ricos y pobres, Lima contra regiones, empresa privada contra trabajadores, como si el desarrollo nacional dependiera inevitablemente de un conflicto permanente entre peruanos.</p>



<p>Sin embargo, reconocer desigualdades históricas no debería significar convertirlas en trincheras políticas. Es cierto que el Perú arrastra profundas brechas sociales. Existen regiones donde el Estado llega tarde o simplemente no llega. Millones de personas sobreviven en la informalidad, sin acceso adecuado a salud, educación o empleo digno. Hay frustración, cansancio y una profunda desconfianza hacia instituciones que durante años han fallado. Pero también sería irresponsable convertir ese malestar legítimo en combustible político.</p>



<p>La historia demuestra que cuando la política necesita enemigos para sostenerse, la democracia empieza a debilitarse. El problema no es discutir sobre desigualdad o justicia social; el problema surge cuando el adversario político deja de ser alguien que piensa distinto y pasa a convertirse en una amenaza que debe ser derrotada. Cuando se convence al ciudadano de que el responsable de sus problemas es “el otro peruano”, mientras las verdaderas urgencias nacionales quedan relegadas. Y mientras nos enfrentamos, el país sigue esperando respuestas a los mismos problemas: inseguridad, corrupción, empleo precario, crisis educativa y un sistema de salud insuficiente.</p>



<p>La fragmentación social no nació en esta campaña. Es consecuencia de años de abandono estatal, centralismo y promesas incumplidas. Pero existe una diferencia enorme entre reconocer esas heridas y utilizarlas políticamente para profundizar el resentimiento. Porque gobernar un país dividido no significa administrar una victoria. Significa reconstruir confianza.</p>



<p>Sin embargo,hablar de unidad tampoco puede significar relativizar los riesgos políticos que enfrenta el país. La reconciliación nacional no implica aceptar cualquier alianza ni asumir que toda coalición es positiva únicamente por oponerse a un adversario. El Perú no puede darse el lujo de respaldar pactos improvisados entre sectores que, más allá de sus diferencias ideológicas, no ofrecen estabilidad, capacidad técnica ni una agenda clara para resolver los problemas estructurales del país.</p>



<p>Un país fragmentado no necesita más confrontación, pero tampoco experimentos políticos que terminen profundizando la crisis. El ciudadano puede estar decepcionado, y con razón, de una clase política que ha fallado demasiadas veces, pero el voto no debería convertirse en un acto de protesta sin reflexión sobre las consecuencias.</p>



<p>Ante este escenario de incertidumbre, la pregunta para el ciudadano y el líder es ineludible: ¿Estamos dispuestos a exigir una política que se atreva a construir sobre nuestras divergencias, o permitiremos que la aritmética del odio siga siendo el combustible de quienes prefieren ganar el poder aunque pierdan la nación?</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/14/la-peligrosa-rentabilidad-de-dividir-al-pais/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">225030</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La memoria corta y el riesgo de repetir la historia</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/06/la-memoria-corta-y-el-riesgo-de-repetir-la-historia/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/06/la-memoria-corta-y-el-riesgo-de-repetir-la-historia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Jun 2026 05:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=136893</guid>

					<description><![CDATA[&#160;Por: Silvana Pareja “La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">&nbsp;Por: Silvana Pareja</h4>



<p>“La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”. La frase de Milan Kundera parece describir con precisión uno de los mayores riesgos del Perú actual: olvidar demasiado rápido. Han pasado apenas algunos años desde una de las crisis políticas más graves de nuestra historia reciente y, aun así, algunos vuelven a mirar propuestas radicales como si el costo de improvisar con el país hubiese sido insignificante. Como si el deterioro institucional y económico vivido hubiera sido un episodio menor y no una advertencia dolorosa.</p>



<p>Hoy algunos intentan convencernos de que Roberto Sánchez representa la “esperanza popular”, el “cambio verdadero” o la tan repetida “igualdad para todos”. Pero conviene detenernos un momento y formular una pregunta elemental: ¿acaso el resto de peruanos no quiere también un país más justo? ¿Quién podría estar a favor de la pobreza, la desigualdad o la exclusión? Nadie.</p>



<p>Todos aspiramos a una sociedad con mayores oportunidades, menos brechas sociales y más movilidad económica. El verdadero debate está en el camino que se propone para alcanzarlo. Porque existe una diferencia enorme entre construir prosperidad y fomentar dependencia, entre crear oportunidades sostenibles y normalizar modelos donde el ciudadano termina subordinado a la incertidumbre política o al asistencialismo permanente.&nbsp;El peruano necesita estabilidad, empleo, seguridad jurídica y un Estado que facilite el crecimiento del emprendedor y del pequeño empresario. No necesita incertidumbre económica ni discursos sin una hoja de ruta clara.</p>



<p>Lo verdaderamente inquietante de Roberto Sánchez no es únicamente el discurso, sino el proyecto político que representa y el nivel de incertidumbre que arrastra consigo. Porque más allá de las consignas emocionales, el país necesita respuestas concretas. ¿Dónde está la estrategia económica seria? ¿Cómo se garantizará empleo, inversión y estabilidad? ¿Cuál es el plan frente a la inseguridad ciudadana, la informalidad laboral o la desaceleración económica? ¿Qué ocurrirá con instituciones fundamentales para la estabilidad financiera y la confianza de los mercados?</p>



<p>La confianza económica tarda años en construirse y puede deteriorarse en semanas. Y cuando eso ocurre, quienes más sufren no son quienes tienen privilegios, sino las familias que viven del trabajo diario, del pequeño negocio o del esfuerzo constante para salir adelante.</p>



<p>Quizá lo más preocupante sea escuchar a quienes afirman con tranquilidad: “No importa si gana, igual el Congreso lo vaca”. ¿De verdad no aprendimos nada? El poder no funciona así. Una vez instalado en Palacio, cualquier presidente adquiere capacidad de negociación y margen suficiente para sostenerse. Apostar a una eventual vacancia no es una estrategia política; es una irresponsabilidad.</p>



<p>El Perú ya pagó demasiado caro el precio de la improvisación. Apostar nuevamente por un salto al vacío no sería esperanza, sino un grave error. El país necesita ciudadanos que voten con memoria, razón y responsabilidad.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/06/la-memoria-corta-y-el-riesgo-de-repetir-la-historia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">223734</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El Perú del Gran Tazón de Té</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/01/el-peru-del-gran-tazon-de-te/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/01/el-peru-del-gran-tazon-de-te/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2026 05:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[ECONOMIA]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=135455</guid>

					<description><![CDATA[Por&#160;Silvana Pareja  El Perú enfrenta nuevamente un dilema político y económico que parece repetirse elección]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por&nbsp;Silvana Pareja</h4>



<p> El Perú enfrenta nuevamente un dilema político y económico que parece repetirse elección tras elección: ¿apostar por un modelo que incentive la productividad y el emprendimiento o insistir en fórmulas basadas en mayor intervención estatal, subsidios y dependencia económica? Mientras algunos candidatos presidenciales continúan ofreciendo bonos, ampliación del gasto público y discursos cercanos a estatizaciones, el Perú real parece haber encontrado hace mucho un camino distinto: el esfuerzo individual como mecanismo de supervivencia y progreso.</p>



<p>La realidad peruana es contundente. Millones de ciudadanos sobreviven diariamente gracias al comercio, los pequeños negocios y el autoempleo. Son emprendedores que trabajan desde Gamarra, técnicos que reparan celulares en Wilson, agricultores que exportan desde regiones y comerciantes que sostienen economías familiares enteras sin apoyo estatal significativo. En muchos casos, incluso enfrentando burocracia excesiva, regulaciones poco realistas y falta de acceso al crédito formal.</p>



<p>Por eso resulta válido preguntarse si gran parte del debate político realmente entiende al ciudadano peruano. Roberto Sánchez, por ejemplo, ha defendido propuestas vinculadas a un mayor protagonismo estatal, expansión de programas de subsidios y discursos próximos a estatizaciones de sectores estratégicos. Para algunos sectores, estas medidas buscan reducir la desigualdad y fortalecer la justicia social. Sin embargo, la discusión merece ir más allá del discurso y analizar sus posibles consecuencias.</p>



<p>Porque quizá la verdadera desigualdad no sea únicamente cuánto dinero gana una persona, sino qué tan libre es para construir su propio progreso. Y pocas cosas pueden resultar más desiguales que un modelo en el que el ciudadano depende permanentemente del Estado para sobrevivir, mientras la inversión privada, la generación de empleo y el emprendimiento enfrentan incertidumbre o desincentivos.</p>



<p>La experiencia internacional ofrece lecciones relevantes. China, por ejemplo, entendió algo que el Perú todavía parece debatir: cuando el Estado no puede resolver completamente el problema del empleo, debe dejar de obstaculizar la capacidad productiva de sus ciudadanos. Durante las reformas económicas de fines de los años ochenta, pequeños emprendimientos juveniles impulsaron el llamado modelo del Gran Tazón de Té, una experiencia que permitió transformar negocios informales en motores económicos capaces de dinamizar regiones enteras. La lógica fue relativamente simple: menos trabas, mayor libertad económica y reconocimiento del esfuerzo individual como motor de desarrollo.&nbsp;</p>



<p>El Perú no necesita copiar mecánicamente modelos extranjeros, pero sí aprender de aquello que funcionó. Nuestro emprendedor informal no debería ser visto únicamente como un problema tributario o regulatorio, sino como una enorme reserva de creatividad económica. El pequeño comerciante no necesita vivir indefinidamente de bonos; necesita seguridad jurídica, acceso a financiamiento, simplificación de trámites y condiciones reales para formalizarse sin asfixia burocrática.</p>



<p>Esto no significa negar el rol del Estado. Evidentemente, un país con profundas brechas sociales necesita políticas públicas orientadas a proteger a quienes más lo necesitan. Pero existe una diferencia sustancial entre una red de protección temporal y un modelo que normaliza la dependencia permanente.</p>



<p>La verdadera inclusión social no ocurre cuando más personas dependen del presupuesto estatal, sino cuando más ciudadanos tienen posibilidades reales de generar ingresos, construir patrimonio y mejorar su calidad de vida. La pregunta para los próximos gobernantes no debería centrarse en quién promete repartir más recursos, sino en quién será capaz de liberar el potencial productivo del Perú real: ese país trabajador, emprendedor y resiliente que sigue avanzando incluso cuando la política parece no entenderlo.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/06/01/el-peru-del-gran-tazon-de-te/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">222945</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Si esto no es fraude, ¿entonces qué es?</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/05/24/si-esto-no-es-fraude-entonces-que-es/</link>
					<comments>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/05/24/si-esto-no-es-fraude-entonces-que-es/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 May 2026 05:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[POLÍTICA]]></category>
		<category><![CDATA[Silvana Pareja]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://diarioelpueblo.com.pe/?p=133160</guid>

					<description><![CDATA[El reciente proceso electoral ha dejado una preocupación que trasciende a los candidatos y partidos]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/05/silvana-pareja.jpg" alt="" class="wp-image-133224"/><figcaption class="wp-element-caption">Por:  Silvana Pareja</figcaption></figure></div>


<p>El reciente proceso electoral ha dejado una preocupación que trasciende a los candidatos y partidos políticos. Más allá de quién resulte ganador o derrotado, una pregunta parece haberse instalado en parte importante de la ciudadanía: ¿fue el sistema electoral peruano lo suficientemente sólido para garantizar plenamente la voluntad popular?</p>



<p>Las denuncias y cuestionamientos planteados por distintos sectores políticos han puesto sobre la mesa inquietudes relacionadas con dificultades logísticas, retrasos en la instalación de mesas, problemas operativos, observaciones a determinadas actas y denuncias sobre posibles irregularidades. Rafael López Aliaga, por ejemplo, ha expresado públicamente severos cuestionamientos al proceso y solicitado revisiones más exhaustivas. Más allá de simpatías políticas, el debate parece ir mucho más allá de una candidatura: se trata de la confianza en nuestras instituciones.</p>



<p>Porque cuando sectores importantes de la población comienzan a sentir que algo no estuvo bien, el problema deja de ser exclusivamente político y se convierte en institucional. Una democracia sólida no solo debe ser transparente; debe también parecerlo. La legitimidad no se construye únicamente con resultados oficiales, sino con la percepción ciudadana de que las reglas fueron claras, justas y aplicadas sin ningún tipo de interferencia.</p>



<p>En ese contexto, surge una inquietud que no debería ser minimizada: la posibilidad de que nuestras instituciones puedan ser vulnerables frente a presuntas comisiones de delitos electorales, incluyendo escenarios que algunos ciudadanos califican como fraude, interferencia indebida o incluso posibles intentos de favorecer determinados resultados desde espacios de poder. Corresponde a las autoridades esclarecer si estas sospechas tienen sustento o no, pero en cualquier democracia madura la sola percepción de fragilidad institucional debería encender alarmas.</p>



<p>Quizás uno de los aspectos más preocupantes sea la rapidez con la que parte de la sociedad parece resignarse. Como si las dudas sobre el sistema electoral fueran ya parte inevitable de la política peruana. Como si no hubiera razones para indignarse ante la posibilidad —aunque sea remota— de que la voluntad constitucional de millones de ciudadanos pudiera no haber sido plenamente garantizada. Ninguna democracia debería acostumbrarse a convivir con ese nivel de incertidumbre.</p>



<p>Pero la indignación, por sí sola, no basta. Si el país quiere fortalecer la democracia, resulta indispensable plantear soluciones concretas. La ciudadanía también debe asumir un rol más activo. La democracia no termina el día de la elección. Organizar veedurías ciudadanas, exigir transparencia, acceder a información pública y fiscalizar activamente el funcionamiento de las instituciones debería convertirse en parte de nuestra cultura democrática.</p>



<p>Asimismo, el país necesita debatir reformas que fortalezcan la confianza electoral: auditorías independientes cuando existan cuestionamientos significativos, mayor trazabilidad tecnológica, supervisión más rigurosa de padrones y sanciones ejemplares frente a eventuales delitos electorales, debería incorporarse en nuestra legislación penal el delito de omisión dolosa de deberes de control electoral. La desconfianza hacia los organismos técnicos es el pan de cada día, esta norma buscaría forzar una integridad institucional por mandato penal.</p>



<p>Porque una democracia fuerte no es aquella donde los ciudadanos simplemente obedecen resultados. Es aquella capaz de garantizar, sin dudas razonables, que la voluntad del pueblo jamás podrá ser reemplazada por la voluntad del poder.</p>



<p>&nbsp;</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://diarioelpueblo.com.pe/2026/05/24/si-esto-no-es-fraude-entonces-que-es/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">221705</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
