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	<title>Willard Díaz &#8211; Diario El Pueblo</title>
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	<description>Verdad Justicia y Libertad</description>
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	<title>Willard Díaz &#8211; Diario El Pueblo</title>
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		<title>Los límites de la razón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 May 2026 05:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Willard Díaz. Las exposiciones de abril en las salas del Complejo Cultural de la]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Willard Díaz.</h4>



<p>Las exposiciones de abril en las salas del Complejo Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín mostraron una saludable inclinación a la diversidad iconográfica de la cultura visual arequipeña, que, en comparación con la pauta general de anteriores gestiones, da unos pasos sensibles hacia la modernidad.</p>



<p>En el vistoso conjunto destacó la colección de Marco Ángles García titulada “Signo y Símbolo”. Aunque habíamos visito algunas de sus imágenes por los pasillos virtuales de las redes, ahora, reunidas en un solo espacio, las obras de Ángles componen una totalidad que muestra mejor la compleja subjetividad del autor y su arquitectura barroca.</p>



<p>El conjunto recorre entre dos extremos: del orden formal milimétrico de los espacios rectilíneos por el que deambulan seres fantásticos, al caos pictórico y compositivo de las manchas gestuales de color. Las isotopías del abigarrado conjunto son, sin embargo, también notorias: cada cuadro intenta interpretar un mundo imaginario compuesto por indicios, iconos y símbolos de una exasperante vibración conceptual.</p>



<p>Empezando el recorrido por la izquierda hallamos “Mundo insomnio espejo”, que es una especie de plano ideal del equilibrio momentáneo, vamos luego a descender rápidamente hacia la descomposición de la fantasía en los siguientes cuadros, explosivos, perturbadores, plenos de colores sólidos y figuras exasperantes que irrumpen entre las rectas del campo visual y lo desorientan sin temor. La muestra en conjunto se torna alucinante, palpita y se estremece. Aunque en la última sala reaparezca un nuevo intento de equilibrio monocromático y lineal (“Un segundo, un millón”), el vértigo reina.</p>



<p>Pocas exposiciones se aventuran más por los espacios de la subjetividad y la fantasía como esta, que arriesga en el mullido repertorio local una aventura plástica desafiante y enajenante al mismo tiempo.</p>
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		<title>La coherencia entre el ojo y el fémur</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2026 05:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Willard Díaz La semana pasada en la Sala Atenas del Complejo Cultural de la]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Willard Díaz</h4>



<p>La semana pasada en la Sala Atenas del Complejo Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín se realizó la presentación de la Antología poética de Oswaldo Chanove, titulada «La coherencia entre el ojo y el fémur». Esta edición, que contiene selecciones de todos los poemarios sueltos del autor arequipeño, ha sido preparada y publicada por el Instituto Cervantes, de España. Lleva un estudio introductorio del poeta y editor español Martín López Vega.</p>



<p>Transcribo parte del texto que leí en esa ocasión.</p>



<p>Oswaldo Chanove ha sido un innovador total de la poética arequipeña del siglo XX. Desde sus primeros días fue evidente que sus fuentes no eran lo común en nuestro ámbito, los poetas locales o sus más cercanos, ni siquiera los de moda en el plano nacional de los años 70 y 80, sino eran los versos casi desconocidos por entonces de Jacques Prevert, Henri Michaux, Wallace Stevens, William Carlos Williams, Quasimodo y Cavafis entre otros. Este rico banco de lecturas el poeta supo combinarlo con otras fuentes menos líricas y más a la mano, como los cómics, el cine y la música rock y pop de la época. De allí nació la imprevista primera edición de 1983 titulada “El héroe y su relación con la heroína” y su célebre poema “Las palabras no pueden expresar lo que yo experimenté entonces” en el que declara en las primeras líneas “Tengo aproximadamente 26 años y no sé con exactitud cómo llegue hasta aquí / Suelo preguntarles a ellas por si ellas saben algo / Miré por la ventana y era yo precisamente / Qué hermoso soy cuando cabalgo sobre un caballo negro / Te divisé, a lo lejos, trotando sobre tu caballo blanco / Qué hermosa eres trotando sobre tu caballo blanco”.</p>



<p>Luego, en 1987 Oswaldo nos entregó su “Estudio sobre la acción y la pasión”, que incluye su primera Arte poética presentada como una Aclaración necesaria. Es mejor leerla completa:</p>



<p>Capítulo I</p>



<p>No te muevas, gritó: ¡Estás allí!</p>



<p>Luego una curva transforma mi rostro</p>



<p>Y escupo</p>



<p>Soy el que tiene la cabeza rota</p>



<p>(Pero apoyo la barbilla)</p>



<p>—¿Qué fue? —me gritan desde la calle. Saludan. Agitamos las manos</p>



<p>Levanto la rodilla y me impulso</p>



<p>Las nubes y el cielo retroceden</p>



<p>El tórax cabalga con su sombrero redondo ligeramente ladeado</p>



<p>(Cae el atardecer)</p>



<p>(Y la negra figura se pierde en el horizonte)</p>



<p>Hasta que todo es negra noche</p>



<p>Disparo</p>



<p>—¡Muertos! —grito, dando un salto en medio de la oscuridad</p>



<p>Los demás sonríen</p>



<p>(Con un ojo medio abierto)</p>



<p>Entonces los remato con el cuchillo.</p>



<p>Si comparamos el anterior poema que he citado y este como dos puntos que trazan una línea en el espacio, podemos notar algunas constantes.</p>



<p>En primer lugar, los dos poemas parecen relatos, son historias escritas en clave. Uno de los rasgos propios de la poesía de Oswaldo, creo yo, es el movimiento, la acción, el dinamismo, la narración. Más que poesía contemplativa, que en el fondo lo es, la forma que adopta su poética es la del desplazamiento. Y, por lo tanto, podemos ver que uno de los temas centrales en su poética es el Tiempo.</p>



<p>Me lo confirma el nombre de su actual blog de internet: “Crónica del instante”. Crónica, como relato de un período o un proceso histórico que corre a lo largo del texto, solo que esta es de un instante, el período más corto del tiempo. Aparente oxímoron que expresa la paradoja de la poética de Oswaldo: el deseo de representar en versos rápidos y directos la profundidad total de la existencia.</p>



<p>Otro rasgo que puedo señalar en la poética de Oswaldo es su capacidad de geólogo del alma humana. Con la persistencia y el cuidado del inspector ha sabido hallar vetas impensadas para las metáforas de su numen. Así, el amor en sus primeros poemarios, la historia en los intermedios, el cuerpo y la gastronomía en los siguientes, las ciencias y la filosofía en los finales. Saqueador de lenguajes establecidos que los sabe transformar en metáforas de impactante efecto, Oswaldo no duda en apropiarse de lo que puede porque lo va a poner al servicio de su propuesta lírica y con los mejores resultados.</p>



<p>Pero desde hace unos diez años advierto en la producción de Oswaldo una trascendencia de la poesía hacia la filosofía, hacia el pensamiento universal. Su último libro “Una modesta impugnación del infinito” ya parece una colección de aforismos filosóficos, merece la pena detenerse en su última, hasta ahora, Arte poética:</p>



<blockquote class="wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>“El péndulo de mi vida bascula entre el abismo y la epifanía / En ocasiones el poema es la epifanía / En otras solo el abismo”.</p>
</blockquote>
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		<title>Centenario de Blanca Varela</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Apr 2026 05:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Willard Díaz UNO Nació hace cien años, en 1926, estudió Letras y Educación en]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Willard Díaz</h4>



<h1 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong>UNO</strong></h1>



<p>Nació hace cien años, en 1926, estudió Letras y Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, allí Blanca Verela conoció a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, y al pintor Fernando de Szyszlo con el cual se casó a los 23 años.</p>



<p>Poco después Varela y Szyszlo se mudaron a París, donde los acogió Octavio Paz y los introdujo en el mundo artístico e intelectual de la época. Hicieron a mistad con Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Henri Michaux y Alberto Giacometti. La pareja pasó luego a Italia y más tarde a Estados Unidos, volvieron a Perú en 1962.</p>



<p>En 1959 Varela publicó su primer poemario, “Ese puerto existe”, con Prólogo de Octavio Paz. A partir de entonces su producción poética fue continua, con más de diez brillantes poemarios, numerosas antologías, reediciones, traducciones al alemán, francés, inglés, italiano, portugués y ruso.</p>



<p>Es la mejor poeta mujer peruana y una de las mayores voces de Latinoamérica.</p>



<p>Falleció el 12 de marzo de 2009 en Lima, a sus 82 años. Sus cenizas fueron esparcidas en la bahía de Paracas.</p>



<h1 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong>DOS</strong></h1>



<p><em>Jorge Coaguila</em>: Usted publicó su primer poemario con un prólogo de Octavio Paz. ¿Cómo se animó él en hacerle el prólogo?</p>



<p><em>Blanca Varela</em>: Hacía tiempo que Szyszlo y yo no veíamos a Octavio hasta que viajamos de vacaciones a México. Ahí, por coincidencia, Octavio también había vuelto de alguno de sus viajes como diplomático. Nos encontramos luego de cinco o seis años y me preguntó: «¿Has escrito algo?». Yo le dije que tenía algunas cosas. Bastante entusiasmado y generoso me dijo: «Pero hay que hacer ya un libro». Le contesté que tenía muy pocos poemas, y él me respondió que de todas maneras había que publicarlos. Era 1959. Le dejé mis poemas y volví a Washington, donde entonces vivía. Al poco tiempo, me escribió pidiéndome más poemas. Se los envié y, de repente, me llegó el libro, mi primer libro. Fue publicado en una serie que Octavio dirigía en Veracruz, con un prólogo que jamás le pedí. Él editó el libro, escogió el nombre y le hizo el prólogo. El libro originalmente se iba a llamar Puerto Supe, que es el título de uno de mis poemas. Pero Octavio me dijo: «Ese es un título muy feo». Yo le respondí: «Pero ese puerto existe». Entonces él dijo: «Ese es un buen nombre». De manera que se tituló así: <em>Ese puerto existe</em>.</p>



<h1 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong>TRES</strong></h1>



<p class="has-text-align-center">TERNERA ACOSADA POR TÁBANOS</p>



<p class="has-text-align-center">podría describirla</p>



<p class="has-text-align-center">¿tenía nariz ojos boca oídos?</p>



<p class="has-text-align-center">¿tenía pies cabeza?</p>



<p class="has-text-align-center">¿tenía extremidades?</p>



<p class="has-text-align-center">sólo recuerdo al animal más tierno</p>



<p class="has-text-align-center">llevando a cuestas</p>



<p class="has-text-align-center">como otra piel</p>



<p class="has-text-align-center">aquel halo de sucia luz</p>



<p class="has-text-align-center">voraces aladas</p>



<p class="has-text-align-center">sedientas bestezuelas</p>



<p class="has-text-align-center">infamantes ángeles zumbadores</p>



<p class="has-text-align-center">la perseguían</p>



<p class="has-text-align-center">era la tierra ajena y la carne de nadie</p>



<p class="has-text-align-center">tras la legaña</p>



<p class="has-text-align-center">me deslumbró el milagro mortecino</p>



<p class="has-text-align-center">la víspera el instinto la mirada</p>



<p class="has-text-align-center">el sol nonato</p>



<p class="has-text-align-center">¿era una niña un animal una idea?</p>



<p class="has-text-align-center">ah señor</p>



<p class="has-text-align-center">qué horrible dolor en los ojos</p>



<p class="has-text-align-center">qué agua amarga en la boca</p>



<p class="has-text-align-center">de aquel intolerable mediodía</p>



<p class="has-text-align-center">en que más rápida más lenta</p>



<p class="has-text-align-center">más antigua y oscura que la muerte</p>



<p class="has-text-align-center">a mi lado</p>



<p class="has-text-align-center">coronada de moscas</p>



<p class="has-text-align-center">pasó la vida.</p>



<p class="has-text-align-center">(B. Varela, en “Ejercicios materiales”, 1993)</p>



<h1 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong>CUATRO</strong></h1>



<p>El 26 de febrero de 1996 su hijo menor, Lorenzo de Szyszlo, falleció en el accidente aéreo de Faucett Perú, en el vuelo 251 hacia Arequipa caído cerca de Yura.</p>



<h1 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong>CINCO</strong></h1>



<p>A inicios de la década de los 90 del siglo pasado, cuando empezó a forjarse el Centro Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín, Blanca Varela fue una de las primeras invitadas a participar en “La república de los poetas”, el memorable ciclo de lecturas que durante dos años trajo a nuestra ciudad a todos los mejores poetas nacionales.</p>



<p>En la recién inaugurada Sala Mariano Melgar, una noche Blanca Varela leyó durante una hora ante un público numeroso y ferviente lo mejor de su obra hasta entonces. Luego conversó con el público, y cuando pidió si alguien tenía otra pregunta el poeta Dino Jurado le dijo en voz alta: “¿Podría usted leernos otro de sus hermosos poemas?”. Con una sonrisa la invitada siguió la lectura media hora más.</p>



<p></p>
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		<title>Veo muchos libros mal editados</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Feb 2026 05:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[ENTREVISTAS]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Willard Díaz Leonardo Aguirre es uno de los escritores peruanos que cuida más el]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Willard Díaz</h4>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background">Leonardo Aguirre es uno de los escritores peruanos que cuida más el lenguaje de sus obras. Orfebre de la palabra, cualquiera sea el tema que aborde, su prosa lleva una musicalidad muy bien cuidada, seductora.</p>



<p>Hace poco estuvo de visita nuevamente en Arequipa y aprovechamos para reunirnos y conversar un poco más sobre su trabajo y sobre la literatura peruana reciente.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¿Cómo te fue con “Elogio del asterisco”?</strong></h4>



<p>Era una propuesta arriesgada en varios sentidos, sobre todo en el lingüístico. Yo, por lo menos, no he visto en la literatura peruana un libro que contenga tal cantidad de juegos de palabras. Quizá en otros lugares, en España por ejemplo sí. Mi objetivo era jugar con las palabras todo el tiempo.</p>



<p>Pero también es arriesgado el tema, porque son cuatro relatos eróticos, lo que ya es de por sí inusual. No hay mucha literatura erótica en nuestra tradición; y además en una variante del erotismo poco explorada, el erotismo anal.</p>



<p>Entonces fue muy arriesgado. Por lo cual tuve respuestas de los dos tipos. De un lado lectores muy entusiastas, y de otro gente que sencillamente no entendía, gente muy competente en literatura y sin embargo se perdía en este exceso de juegos de palabras; y algunos que no conectaban con el tema. Hay quienes no quiere ver reflejadas ciertas experiencias humanas en un libro. Les parece que hay cosas de la experiencia humana que no debería estar en letras de molde. Sexo anal les parece demasiado. No obstante que mis textos no eran explícitos. Eran relatos eróticos contados con una gracia lingüística que debía ser mucho más destacada de lo que fue.</p>



<p>Y también es probable que no haya circulado tanto como otros libros míos.</p>



<p>Los que piensan que es pornografía también se van a dar una decepción porque eso no es. Lo que prima es el trabajo con las palabras, he incorporado no solo jerga limeña sino palabras de otros idiomas, para darle una sonoridad y un color especial a la prosa.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Una buena edición tuya a cuántos ejemplares llega?</strong></h4>



<p>El libro al que mejor le ha ido es “Una cocina Surge”. Salió una segunda edición. Más de lo que yo esperaba, dos mil libros.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. Todos publicados en Peisa, ¿no?</strong></h4>



<p>Sí, ahí empecé y ahí sigo. Coronado es de los pocos que aceptan mis locuras.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. Claro, Coronado es una especie de Robin Hood de la literatura peruana. Es otro aventurado, como tú.</strong></h4>



<p>Él sabe que no va a vender miles, pero apuesta por libros que le parecen literariamente valiosos.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Ahora qué viene?</strong></h4>



<p>Estoy preparando un libro, una novela. Y al mismo tiempo estoy trabajando un libro sobre varios personajes del mundillo literario limeño. No es que trabaje dos o tres libros al mismo tiempo. Comienzo uno y sigo hasta que se me acaba el entusiasmo y tomo otro e igual sigo hasta que me aburro, y así. Luego retomo algo y reviso lo anterior. Siempre estoy escribiendo. Algunas cosas terminan por madurar y las publico. Otras se quedan por allí esperando más trabajo. Cuando decido publicar algo me meto de cabeza para pulirlo.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Qué es de cabeza? ¿Cuántas horas?</strong></h4>



<p>Diez horas diarias, a veces doce. De día o de noche. Siempre mi hora más lúcida es entre once de la mañana y una de la tarde. A veces trabajo de noche, hasta las tres o cuatro de la madrugada.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Lees mientras escribes?</strong></h4>



<p>Cuando estoy metido en el proyecto ya no leo a otros. Prefiero atender a cosas que no tienen nada que ver con la literatura. A esas alturas uno ya lee poco por placer, lee en modo chamba. Corregir lo que está escribiendo.</p>



<p>Cuando ha terminado y se ha publicado el libro a veces paro un par de meses y me pongo a leer a otros autores.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. Tengo la impresión que lees mucho a los autores peruanos. ¿Es verdad?</strong></h4>



<p>Leo a Cabrera Infante, a autores que están en mi onda. No sigo mucho la movida limeña. Me entero de cosas, sí.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Has leído el último libro de Gamboa?</strong></h4>



<p>No, no lo he leído. Debo decir que el adelanto de las primeras páginas que se publicó en diarios no me entusiasmó mucho. Quizás luego mejore, que agarre vuelo.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. Y fuera del circuito comercial, ¿qué te pareció bueno?</strong></h4>



<p>No recuerdo nada en especial.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Si te doy nombres?</strong></h4>



<p>A ver.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Richard Parra?</strong></h4>



<p>No conecto mucho con la onda de Parra. Me parece que pasa por encima de muchas cosas. Cuenta un montón de situaciones violentas pero por encima, no se mete o compromete con ninguno de los personajes. Aparte de su lenguaje muy seco, despojado, sucio por momentos; un lenguaje que a estas alturas de mi vida ya no interesa tanto.</p>



<h4 class="wp-block-heading">&nbsp;<strong>P. ¿Adahui?</strong></h4>



<p>Me quedé en el libro de cuentos “Aquí hay icebergs”. Estaba súper bueno. No he leído lo que publicó después.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Prochazka?</strong></h4>



<p>No he leído mucho de él, es una onda que no está cerca de la mía. Un ámbito muy frío. Lo respeto mucho pero que no me conmueve.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Effio?</strong></h4>



<p>Somos muy amigos así es que no te fíes mucho. Su último libro, “Nuestros venenos”, una novela policial, está muy bien. Se ha vendido bastante. Bien por él. Claro, yo podría hacer algunos reparos respecto al argumento, pero me parece que está tan bien escrito que uno se olvida de esos reparos.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Castañeda?</strong></h4>



<p>Luis Hernán Castañeda. Ha publicado bastante. Ha publicado últimamente una novela contundente titulada “Vocación”. Aunque prefiero de los suyos “Yo soy un escritor rural”, que es un libro breve, un poco experimental que no se sabe si clasificarlo como libro de cuentos, de ensayos, de reflexiones; un libro híbrido que me pareció muy interesante.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Lees poesía? ¿Escribes con música?</strong></h4>



<p>Leo poca poesía, lo mío va por la música. Leo libros sobre música, estoy atento a nuevos géneros musicales. Pienso que en la literatura peruana hay poco interés en la musicalidad de la prosa. Quizás por eso es un poco deslucida.</p>



<p>En mi caso la cosa es intuitiva. A mí me suena que la frase debe acabar así. Me suena que sobran palabras. O estas dos palabras no pueden ir juntas. Aquí mejor una oración corta.</p>



<p>Donde no lo hice así fue en “Interruptus”, ahí apliqué métrica, claro. Todo en base a cuatro o cinco sílabas, máximo seis.</p>



<p>También hay algo visual. Este párrafo está demasiado largo, hay que cortarlo con un diálogo. Dejas espacios en blanco antes y después para que respire la página.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Y cuando te relees notas tu rítmica?</strong></h4>



<p>Al comienzo releía, pero ahora no mucho. Cuando tengo que sacar un cuento antiguo, para una antología, lo corrijo porque ya no escribo así. El oído del que era entonces ya es del que soy ahora. Uno ya ha leído más cosas, ha visto más películas. Veo una frase muy corta y digo vamos a alargarla. Esto suena mal. Y es natural, con los años uno va madurando, progresando, atendiendo a cosas más importantes.</p>



<p>Claro, cuando uno recién publica está seguro de lo que ha hecho, cuando pasa el tiempo ya no está tan seguro. Pero era lo mejor que se pudo hacer en ese momento.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>P. ¿Qué libro de otro autor te gustaría corregir?</strong></h4>



<p>Me pasa todo el tiempo. No recuerdo uno en especial, pero sí veo libros que han sido mal editados, mal corregidos por un editor. Hay potencial pero se desluce en la escritura. Pasa mucho en nuestra literatura.</p>
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		<title>Animes Recomendados</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 05:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Willard Díaz Mis alumnos de la Escuela de Literatura de la UNSA, cuando les]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Willard Díaz</h4>



<p>Mis alumnos de la Escuela de Literatura de la UNSA, cuando les recomendé cinco novelas para disfrutar en estas vacaciones en retribución me contestaron con otra lista, “para que hablemos el mismo idioma”. Reproduzco aquí el canon de diez animes que según ellos todos los profesores de literatura deberíamos conocer. Están ordenados según el número de votos de los cuatro salones consultados.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a10eebc971b45eb7fb70ea5c60659bab">1. Atack on Titan</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f8821046fc2f921dbd26572b3d30dac0">2. Monster</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a48e049a860190feb0fc63e22185e33c">3. Violet Evergarden</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-988de8f42c94d423cef20c6951e4f9c3">4. Hunter X Hunter</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2353f94786c7482a5ed5483fcc405f23">5. Dead Note</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-923fbb6224646b3e6d7fcc14f65a4b10">6. One Pice</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-464246e9510f9b5db14ca90e60d4a051">7. Cowboy Bebop</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5948fa3cb42b0937279290c90f1d8c8b">8. Full Metal Alchemist Broderhood</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-179faa70a627b505f9c2aa6becac1296">9. The Prosmised Neverland</li>



<li class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1bb0d117dcb29f401adc8ccb64876e09">10. Code Geass</li>
</ul>
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		<title>John Fowles (1926-2005)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jan 2026 05:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Willard Díaz UNO Fowles nació en Essex, Inglaterra, hace cien años, en 1926. Estudió]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Willard Díaz</h4>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center">UNO</h2>



<p>Fowles nació en Essex, Inglaterra, hace cien años, en 1926. Estudió idiomas, francés y alemán, en la universidad de Edimburgo. Lo reclutaron para el Servicio Militar Obligatorio, en la marina, pero justo ese año terminó la Guerra Mundial. Como experiencia, odió al ejército. Cuando volvió a la vida civil ingresó al New College de Oxford donde se interesó por el existencialismo francés y por la obra de Albert Camus y Jean-Paul Sartre. ​En 1950 viajó por Francia, Grecia e Inglaterra, para trabajar como profesor.</p>



<p>El gran éxito comercial de su primera novela, “El coleccionista”, hizo que a partir de 1966 dejara la docencia para dedicarse solo a la literatura.</p>



<p>Fowles falleció en su casa de Dorset el 05 de noviembre de 2005, después de una batalla de casi veinte años contra una apoplejía.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-text-align-center">DOS</h3>



<p>“Fowles estaba particularmente interesado en el logro de la autenticidad existencial —el proceso por el cual el individuo cambia sus ideas y actitudes convencionales por otras que sean consistentes con la persona que él o ella realmente es. En cada una de sus primeras novelas Fowles nos presenta personajes que llevan vidas convencionales y defienden ideas convencionales, y luego nos muestra la manera como esos personajes logran, o no logran, una mayor consciencia reflexiva en respuesta a la situación en que se encuentran”.</p>



<p>(James Acheson, “John Fowles”, 1980)</p>



<h3 class="wp-block-heading has-text-align-center">TRES</h3>



<p>Sus tres mejores novelas, me permito decirlo, son “El coleccionista” (1963), “El mago” (1965) y “La mujer del teniente francés” (1969).</p>



<p>“El coleccionista” inauguro el género de terror psicológico contemporáneo. La historia de un muchacho solitario, burócrata, que un día gana un premio de apuestas y se dedica a coleccionar objetos de arte. Enamorado en silencio de una muchacha, la rapta, la encierra en un sótano, y espera que con el tiempo ella se enamore de él.</p>



<p>La novela fue un best seller, luego se hizo la película, y así se inició el terror psicológico que hoy tiene gran mercado. En la novela, al final, el coleccionista hace algunas disquisiciones sobre sus actos y sobre el sentido del amor, que la película omite.</p>



<p>“El mago” es una novela de educación sentimental en la que un joven inglés viaja a Grecia para aprender de un millonario excéntrico, “el mago”, los secretos de la vida y de la imaginación. Es una entretenida mezcla de narración gótica, thriller, historia de aprendizaje, relato erótico y filosofía popular.</p>



<p>“La mujer del teniente francés” es la más posmoderna de las tres novelas. En ella una mujer, que ha sido amante de un teniente francés que la abandona, pasa luego por una serie de enredos a la manera de las novelas románticas victorianas. Lo interesante es la voz intrusiva del autor y los tres finales diferentes que este pone al servicio de los lectores. Novela de metaficción, feminista, sarcástica, rosa, según se quiera, fue llevada también al cine, con guion de Harold Pinter (el mismo que después ganó el Premio Nobel) y las memorables actuaciones románticas de Meryl Streep y Jeremy Irons.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-text-align-center">CUATRO</h3>



<p>“¿No lee usted nunca verdaderos libros, serios, de los que cuentan? (Silencio). Quiero decir, libros referentes a cosas importantes, escritos por autores que sientan realmente la vida, no esas paparruchas con tapa de papel, editadas para que la gente pase el tiempo en el tren. ¿Comprende lo que quiero decirle? ¡Libros!”</p>



<p>«El coleccionista» (1963)</p>



<p>*****</p>



<p>“Era uno de los tipos más absolutamente estúpidos que he conocido en mi vida. Me enseñó mucho”.</p>



<p>«El mago» (1965)</p>



<p>****</p>



<p>“¿Que esto es absurdo? ¿Que un personaje tiene que ser forzosamente «real» o «imaginario»? Si alguien lo cree así, hipócrita lector, no puedo menos que sonreír. Ni siquiera vuestro propio pasado les parece totalmente real; ustedes lo disfrazan para sí mismos, dorándolo o pintándolo de negro, pasándolo por la censura o echándole remiendos&#8230; Lo «novelan», en una palabra, y luego lo colocan en la estantería; es vuestro libro, vuestra autobiografía hecha novela. Todos huimos de la realidad real. Es una definición básica del Homo sapiens”.</p>



<p>«La mujer del teniente francés» (1969).</p>
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		<title>Revistas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Nov 2025 05:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[LOCAL]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Willard Díaz Espiral N.° 7, Departamento de Literatura y Lingüística, UNSA. En un esfuerzo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Willard Díaz</h4>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><strong>Espiral N.° 7, Departamento de Literatura y Lingüística, UNSA.</strong></p>



<p>En un esfuerzo encomiable el Departamento de Literatura y Lingüística de la Universidad Nacional de San Agustín ha editado el séptimo número de su revista Espiral. Bajo la responsabilidad del profesor Julio César Ticona, presidente del Comité Editorial, se publican en esta ocasión artículos de lingüística, crítica e historiografía literarias, educación, traductología, arquitectura, inteligencia artificial, danza y narrativa. La revista es multidisciplinaria.</p>



<p>Al decir del presentador de este número, el doctor Dante Callo Cuno, el objetivo principal de Espiral es “difundir el conocimiento científico a un público amplio, incluyendo a personas en plena formación universitaria”. La revista es pues de divulgación.</p>



<p>Sería bueno, en futuras ediciones, ordenar por secciones los aportes de los redactores, y separar los artículos de los profesores de las colaboraciones de los estudiantes. En la multitud y la dispersión se pierde un poco la lógica de la lectura. También sería recomendable que el Comité Editorial encargue a un Corrector de Estilo la pulcritud de la redacción de los artículos, ya que se deslizan yerros de puntuación y coherencia en algunos textos. Todo con miras a la propuesta declarada por el doctor Callo Cuno de indexar pronto la revista. Los estándares de las agencias suelen ser muy exigentes en cuanto a la calidad formal y al nivel académico de la investigación, si la hubiera.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Contraste. Arte y Cultura, Universidad Nacional de Arte Diego Quispe Tito.</strong></h3>



<p>Desde su aparición en 2021 hasta la última edición registrada en 2023, la revista Contraste en sus seis números conforma una colección ejemplar de publicaciones académicas, con una calidad de diagramación, selección de textos, ilustración e impresión pocas veces vista.</p>



<p>El último número presentó la memoria de las ponencias de “K´anchay. I Simposio y Feria de Investigación en las Artes” realizado en Cusco en noviembre de 2022. Lo cual hace a la revista un ejemplar de consulta para toda institución educativa en arte que, como Diego Quispe Tito, enfrenta la tarea de imaginar en qué consiste su investigación académica y qué formas puede presentar. No es lo mismo un proyecto, una investigación realizada o un informe de investigación en campo de la ingeniería civil o la minería que en un arte como la música o la pintura. Si se trata de cumplir con los requisitos formales de SINEASE o cualquier agencia acreditadora, las humanidades y el arte llevan las de perder.</p>



<p>A fin de no abandonar el campo, las instituciones dedicadas al arte y la cultura se ven obligadas a explorar formas y caminos que les permitan cumplir con los estándares aun a riesgo de postergar su fin estético y humanista. Resulta curioso, al revisar los objetivos y las políticas de calidad universitaria nacional que una palabra muy usada sea “crítica”, y que luego se pierda la idea al pasar a los planes y las programaciones, a las aulas. ¿Hay algo mejor que las artes y las humanidades para ejercer esa función social?</p>



<p>Contraste ha sido la expresión más lograda de propuestas sobre esas tareas en el país. Se la echa de menos.</p>
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		<title>Dramaturgia imperativa, según su autor</title>
		<link>https://diarioelpueblo.com.pe/2025/10/29/dramaturgia-imperativa-segun-su-autor/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redaccion Diario El Pueblo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Oct 2025 05:10:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Willard Díaz El maestro Percy Encinas enseña Teatro en la carrera de Literatura de]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Willard Díaz</h4>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background">El maestro Percy Encinas enseña Teatro en la carrera de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Destacado conferencista internacional sobre dramaturgia, estuvo hace poco en la Escuela de Literatura de la UNSA donde dirigió un taller y dejó sus textos sobre el tema.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>En tu obra como maestro en dramaturgia propones algunas innovaciones. ¿Podrías resumir para los lectores lo más importante?</strong></h4>



<p>Primero, no se trata de un método ni de una plantilla o conjunto de procedimientos de aplicación mecánica. Son planteamientos que pretenden guiar y alentar a escritores y escritoras que quiera hacer historias para escenificarlas, sea en el teatro o en la pantalla.</p>



<p>Es lo que llamo un conjunto de principios, cuestiones que pueden ser constantes en la observación de fenómenos o de cuerpos. Lo que denomino Dramaturgia Imperativa plantea varios hallazgos fruto de haber observado muchísimas obras y guiones que han sido eficaces, han impactado y aún ahora mantienen su potencia; han sido escritos en distintas épocas y distintas culturas y han atravesado corrientes, modas.</p>



<p>Más allá de los subgéneros del teatro o del cine, estas obras al observarlas ofrecen, unas con mayor nitidez y otras con menor, un conjunto de principios. Como si viniera alguien de otra galaxia y en el total de seres vivos empieza a detectar que hay algunos que, por ejemplo, se comunican con una dosificación del aire que les permiten emitir sonidos y que quien escucha parece comprenderlos. Esos elementos distinguen a unos seres de otros.</p>



<p>Tales constataciones son las que unos estudiosos vienen identificando. ¿Qué cosa he hecho yo, con un atrevimiento que me permiten mis años de estudio y ejercicio en el campo? He tratado de ponerles nombre. Para mí fue sumamente importante encontrarme con lo que las neurociencias cognitivas contemporáneas nos están ofreciendo: ideas de cómo funciona en el cerebro un conjunto de neuronas que muy poéticamente se han llamado “neuronas espejo”, descubiertas en la Universidad de Parma por el grupo de investigación liderado por Giacomo Rizzolatti, en 1996.</p>



<p>Se han identificado distintos tipos de neuronas espejo. Se ha cancelado la errónea idea de que nuestra cognición va por un lado y nuestra emoción por otro. Hay un mismo conjunto de neuronas corticales que tienen función tanto para sentir como para conocer, y también para movilizarnos. De hecho, todo activa un programa motor en nuestro cuerpo. El cuerpo, el cerebro, las emociones, están imbricados por completo.</p>



<p>Eso que ya la filosofía, los poetas y muchos artistas habían intuido ahora se ha podido corroborar en laboratorio, con neuroimagen.</p>



<p>Esta aproximación mía a ese campo de las neurociencias cognitivas y luego las afectivas, me permitieron entender que hay, no una respuesta mecánica, insisto, sino una especie de razonable reacción a ciertos estímulos a partir de ciertas observaciones, de ciertos engramas cognitivos.</p>



<p>Muchos de esos engramas se activan especialmente en ciertas situaciones. Cuando vemos a un congénere en situación de peligro para sí, para el entorno o para nosotros.</p>



<p>Esta aparentemente pequeña constatación en mí obró como una activación eléctrica. Creí que empezaba a entender un poquito más por qué nos interesan las historias en todas culturas, en todos los tiempos. Nos la pasamos creando y consumiendo historias.</p>



<p>Nos interesan las historias porque hay una tendencia constatada por las neurociencias cognitivas a sostener—destaco este verbo— la atención sobre una situación o desarrollo que involucra a un congénere, así sea un ratoncito o una cuchara antropomorfizados. Ese impulso a saber de los congéneres, demostrado científicamente, no tiene nombre. Y yo, después de publicar y meditarlo, he propuesto que todo ser humano, medianamente sano, tiene dentro de sí lo que denomino un “imperativo de la acción dramática”. O “imperativo dramático”. Lo tenemos todos, en mayor o menor medida.</p>



<p>Y son los autores, especialmente los dedicados a ficciones para ser escenificadas, para mostrar imágenes con seres humanos frente al espectador, quienes deberían conocerlo. Para ser consciente de ese impulso y en lo posible poder gestionarlo y presentarnos obras eficaces.</p>



<p>Porque es cierto que nos interesan las historias, pero es cierto también que no a todos nos interesan del mismo modo.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Pero, ¿qué tienen las historias para que el público les presten atención de comienzo a fin?</strong></h4>



<p>En los últimos años me he concentrado en ese problema, y he señalado siete principios para la dramaturgia imperativa.</p>



<p>El primero es la organización estratégica de la acción. No es lo mismo poner a Nora, de “Casa de muñecas”, como una oficinista, que como la esposa de un señor que acaba de anunciarse va a ser el gerente del banco. El impacto que ocurre con Torvaldo y el poder que de pronto adquiere, justifica que venga Krogstat a pedirle por favor a Nora que interceda por él porque lo acaban de botar del banco y quiere mantener el trabajo. Ibsen debe haber probado varias maneras de colocar las acciones, y las ha colocado en un lugar en que todo potencia a lo demás.</p>



<p>Hay que cuidar siempre dónde poner a tu personaje, con qué elementos, para que la situación se potencie, tenga mucha más capacidad de impactar. Eso debe ser sometido siempre a una mirada estratégica por el autor o la autora. Estrategia aquí no es más que la estrategia militar o la empresarial: plantear un objetivo final y luego tratar de que todo vaya hacia donde quieres que vaya. No pensemos en una alineación esquemática, no. Solo que no contradigan al plan maestro. En términos generales, todo autor de guion debe cuidar esto.</p>



<p>En mi libro desarrollo este y otros principios, como la condensación. Condensación en tanto metáfora física, en vez de sinónimos como “resumen”, “síntesis”, que pierden la capacidad de imaginar la transformación de lo gaseoso a lo líquido. Lo líquido permite reunir estructuras lo suficientemente flexibles y no tan sólidas como en el hielo, pero tampoco tan etéreas que son inasibles como el gas. Hablo de la condensación como una de las líneas que debe tener presente toda persona que desee organizar las acciones de una pieza teatral.</p>



<p>Y hablo de acciones porque la acción es la unidad mínima del teatro, de la estructura del guion. No necesariamente la palabra o el diálogo.</p>



<p>El parlamento es un medio de comunicación, en los seres humanos es una enorme herramienta para comunicar sensaciones, deseos, aspiraciones; pero no es la única. Siempre intentamos que los jóvenes guionistas tengan presente que van a crear historias como cadenas de eventos, cadenas de acciones que pueden tener palabras, diálogos. O no tenerlas.</p>
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		<title>Una definición urgente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redaccion Diario El Pueblo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Oct 2025 05:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Willard Díaz Humanismo no es lo mismo que filantropía. El intelectual que quiere educar]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Willard Díaz</h4>



<p>Humanismo no es lo mismo que filantropía. El intelectual que quiere educar al pueblo, el pastor que guía al rebaño, el millonario que hace donaciones, todos se colocan por encima del otro y desde allí le extienden la mano.</p>



<p>Al contrario de cualquier actitud filantrópica, en el Humanismo se trata de reconocerle al otro exactamente los mismos derechos que pide uno, las mismas oportunidades que aprovecho yo. Se trata pues de ejercer la democracia. Hacer el bien a los demás es una de las formas más disimuladas del autoritarismo y la dominación</p>



<p>Pero como la palabra democracia está sujeta a interpretaciones voy a usar un minuto para aclarar y precisar mi posición. Voy a tomar para ello las ideas del español Juan Linz y las del francés Jacques Ranciere:</p>



<blockquote class="wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>”¿Qué pretendemos decir al declarar que ‘vivimos en Democracia’? Estrictamente entendida, la democracia no es una forma de Estado. Se sitúa en otro plano (..) por un lado, es el fundamento igualitario necesario – y necesariamente olvidado- del Estado oligárquico. Por el otro, es la actividad pública que contraría la tendencia de todo Estado de acaparar la esfera común y despolitizarla. Todo Estado es oligárquico&#8230;”</p>
</blockquote>



<p>Hay dos tipos de democracia, la representativa y la directa. A la primera llamamos con propiedad “democracia liberal”, es la democracia de las elecciones libres, del sistema de partidos, de las cámaras de representantes. Pero ya sabemos que toda elección de representantes desde hace medio siglo está viciada por el negocio de los medios de comunicación masiva y por las estrategias del hoy llamado “totalitarismo invertido”, que en lugar de la fuerza usa el disfraz de la democracia, la apariencia de democracia de la que todos somos testigos privilegiados por esos días en el Perú.</p>



<p>Solo queda la democracia directa, que es la acción de aquel sector de la población al que Ranciere llama la “parte sin parte”, del demos en la repartición de los bienes de la sociedad. El demos es la única parte de la sociedad que puede ejercer su libertad para modificar a la sociedad toda. Ni los aristoi que poseen la virtud, ni menos los oligoi que poseen la riqueza van a cambiar el statu quo. Pero hay que tener en cuenta que el demos no es el pueblo, o un grupo étnico o la población en general, el demos lo forma todo aquel cuya opinión no cuenta para la dirección de la sociedad, todo aquel que no puede actuar para alcanzar un equilibrio en la repartición de los bienes y de los poderes. Entonces el demos es el único que puede ejercer la democracia cuando en un acto violento asume la conducción de toda la sociedad para reclamar no solo su parte sino la equidad de la distribución de las decisiones y los bienes.</p>



<p>Está claro que la filantropía, el populismo y la caridad no son actos del demos, es decir, no son democráticos sino son actos de los aristoi. La compasión, el buen corazón, la humildad incluso, sirven para preservar el sistema tal como está. Y por eso todo humanismo burgués que esgrima el amor al prójimo, la responsabilidad de ayudar a los más pobres, de regalarles un poco de mejor enseñanza, una bolsa de arroz; el chorreo de excedentes a lo Toledo, o la preocupación por casitas un poco mejor construidas es una forma de dominación que en el fondo reproduce el sistema actual.</p>



<p>En segundo lugar, tampoco hay que confundir Humanidades con Humanismo. Las Humanidades surgieron como un programa educativo que se centraba en la enseñanza de las artes y las letras, del lenguaje y de la retórica porque las considera necesarias para la comunicación eficiente y para la formación integral. Ese programa a través de los siglos sigue vigente; sin duda los científicos y los ingenieros se beneficiarán más de este saber que los científicos sociales y los de Humanidades y filosofía que de ello hacen su profesión.</p>



<p>Tercero: en lo que se refiere al humanismo como una concepción del hombre y del mundo, como hemos visto, no hay una sino varias posiciones.</p>



<p>Quizá podríamos tratar de resumir los rasgos centrales del humanismo diciendo que es una concepción transdisciplinaria que cree en la autonomía del individuo, en el poder de la razón y en la democracia.</p>



<p>Lo que hay que tener en cuenta es que cualquier cosa que se diga sobre el humanismo está ubicada en un tiempo y un espacio que no es bueno ignorar. Esto vale tanto para los defensores del modelo renacentista, del marxista o del anti o poshumanismo. Es bueno hacer siempre un poco de arqueología del saber, como pide Foucault.</p>



<p>El mundo ha cambiado, sí, pero ese cambio es producto de determinadas acciones y prácticas sociales, económicas, históricas, científicas, educativas, etc., realizadas por los hombres. Las nuevas tecnologías no han caído del cielo ni han salido de dentro de sí mismas, son producto de la sociedad capitalista posmoderna, de su ciencia y sus modelos de desarrollo. ¿No resulta interesante que se hable de “nuevas tecnologías” y no de nuevas ciencias? Es que las ciencias producen conocimiento mientras que las tecnologías producen riqueza. Igualmente interesante es que se prefiera hablar de sociedad del conocimiento y de la información, en vez de neoliberalismo, mercado, mercancía y capitalismo que pueden sugerirnos ideas distintas.</p>



<p>Según Raymond Williams y Frederic Jameson, la cultura es la ideología del capitalismo tardío. Lo que hasta hace cincuenta años era la política ahora es la cultura. El capitalismo posindustrial se las ha arreglado para suprimir la acción política, pero esta no ha desaparecido, se la encuentra hoy en las luchas culturales y simbólicas, en la lucha por el lenguaje incluso. Todos hemos oído la frase “capital humano” usada para referirse a los trabajadores de una empresa e incluso a los profesores de una universidad. El filósofo sanmarquino Juan Abugattás señaló con lucidez que: “Una persona valorada por ser capital humano está condenada a convertirse en el tiempo en una pieza descartable, en un elemento sobrante, en un desechable”.</p>



<p>Otro tanto es el uso de la palabra Hombre para referirse al género humano, excluyendo a las mujeres y los homosexuales. Y aquí lo hemos hecho todos los días.</p>



<p>Cuarto: si bien está de moda rechazar las definiciones esencialistas a favor del sistema de relaciones, aún podemos colocar en el primer lugar de nuestro programa de vida la igualdad de los seres humanos, el respeto a la naturaleza, la solidaridad, la democracia. Aunque solo fuera provisionalmente, localmente y hasta que esa igualdad se logre. Toda ciencia y toda tecnología deben medirse en relación del grado de igualdad —o de desigualdad— que introduce en la sociedad; en relación al grado de conservación y protección del hábitat humano. Sobre toda prótesis, mecanismo, biochip que se va a implantar debe hacerse la pregunta por el grado de igualdad o desigualdad que va traer para el género humano. ¿Quién estará en condiciones de pagar los precios de las nuevas tecnologías de la salud, de la comunicación, de la biotecnología? ¿El poder del dinero no va a ser reforzado con esas tecnologías?</p>



<p>Nunca antes de los tiempos modernos la humanidad ha desarrollado tal capacidad de producir riqueza, solo que la sociedad que la produce no es capaz de distribuir esa riqueza bien. Sin el desarrollo de la ciencia no sería posible alimentar y cuidar al género humano; solo que en su afán de reproducir el capital esa riqueza ya no solo consiste en bienes para el consumo sino que desde hace cincuenta años se reproduce creando necesidades; no se elaboran bienes materiales sino necesidades imaginarias: las empresas de la información, las culturales, el marketing, las industrias del espectáculo y el entretenimiento han tomado el campo, y al hacerlo han transformado la subjetividad, esto es, al hombre mismo. El hombre de hoy ha pasado a ser una mercancía productora de deseos.</p>
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		<title>Mario Vargas Llosa ensayista</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Oct 2025 05:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[ESPECIALES]]></category>
		<category><![CDATA[LOCAL]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Willard Díaz Mario Vargas Llosa mora ya en la intemporal galería de los escritores]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Willard Díaz</h4>



<p>Mario Vargas Llosa mora ya en la intemporal galería de los escritores universales no solo por sus excelentes novelas, sino también como un brillante ensayista, lúcido y pulcro como pocos escritores hay en la lengua española.</p>



<p>La obra no ficticia de Mario Valgas Llosa comprende una veintena de títulos entre los que están los estudios literarios “La orgía perpetua”, “Historia de un deicidio”, “La verdad de las mentiras”, “La utopía arcaica”, los volúmenes de ensayos como “Entre Sarte y Camus”, “A writer’s reality”, la serie “Contra viento y marea”, “Desafíos a la libertad”; y también los libros testimoniales como “Historia secreta de una novela”, “El pez en el agua”. Casi tan numerosa como su literatura de ficción, su obra teórica y ensayística ha corrido paralela y se ha desarrollado a través de estadios progresivos.</p>



<p>Los orígenes de esta línea creativa se pueden rastrear en sus escritos juveniles. Como es sabido, desde sus primeros días de escritor Vargas Llosa estuvo vinculado al periodismo. Mucho de su trabajo de aquella época, inicios de la década del sesenta, eran artículos de eventos, sean culturales o sociales y políticos.</p>



<p>Bajo la admonición de Jean Paul Sartre y la izquierda europea adquirió una conciencia política de intelectual comprometido que supo concuasar de algún modo con sus trabajos ocasionales.&nbsp; La función referencial del discurso fue una necesidad perentoria del escritor, lo mismo que la necesidad de ocupar una posición frente a los hechos, un cierto compromiso político.</p>



<p>Pero en aquellos primeros años fue la creación imaginaria, la novela concretamente, la que mejor escribió Vargas Llosa. La opinión común y la especializada concuerdan en señalar que han sido sus primeras novelas, esto es, “La ciudad y los perros”, “La casa verde”, “Los cachorros” y “Conversación en la catedral”, “La guerra del fin del mundo”, las obras maestras de aquella primera etapa. Luego, por el propio desarrollo de su carrera de escritor y por su mayor ideologización, los escritos no ficticios tomaron la posta, y en los estudios de Gabriel García Márquez, Flaubert. Sartre, Camus o Juan Carlos Onetti se advirtió que Vargas Llosa era no solo el hábil y sensible ficcionador que ya había inscrito una decena de novelas en la historia de la literatura universal, sino un pensador de luces, un ensayista virtuoso, un defensor del individuo y un vocero contra las normas sociales más injustas e inhumanas.</p>



<p>Tampoco se necesita una especial investigación crítica para reconocer que ya desde sus primeras novelas era posible advertir en la ficción de Vargas Llosa intenciones sociales, la denuncia de sistema de la educación militar, del sistema de educación religiosa y del gobierno provincial, del sistema de valores alienantes de la burguesía limeña, o bien, directamente, del sistema político nacional. Su profundo interés por el destino del Perú lo hizo simpatizar en un comienzo con el programa socialista, pero muy pronto, al advertir los contrastes del proyecto con la realidad de su aplicación en Europa y Centroamérica, rompió esas simpatías y tras un muy breve período de cuestionamiento crítico, asumió el proyecto liberal, o democrático.</p>



<p>El liberalismo de Vargas Llosa —nos dijo en una conferencia el filósofo peruano Juan Abugattás— corresponde a la versión moderna del liberalismo en el mundo: resulta de una interpenetración del socialismo marxista, que procura reformas sociales que protejan al individuo en su lucha contra la pobreza, y del liberalismo económico europeo, que se basa en la libre competencia en el mercado. Como todos saben, señaló el conferencista, existen dos liberalismos, el económico, que es el fondomonetarista; y el político, que es el democrático. Pero a su vez el liberalismo político ha ido cambiando, hasta llegar a su versión contemporánea que, según Abugattás, se parece más a la socialdemocracia europea. Sería esta la ideología que se encuentra en los ensayos de la última época de Vargas Llosa.</p>



<p>Nuestro propósito no era, sin embargo, analizar en este breve espacio esa ideología, que está para quien quiera estudiarla en las tesis de los ensayos de Vargas Llosa. Más que el contenido del pensamiento nos interesó su forma, y esa forma está mejor expresada en las primeras novelas y en los últimos ensayos.</p>



<p>Planteamos la hipótesis de que si Vargas Llosa fue al final más ensayista que novelista, es debido a que los requerimientos de su visión del mundo y sus intenciones como intelectual en el primer período estaban motivados por sus fuertes experiencias existenciales, mientras que en el segundo se fueron intelectualizando hasta hacerse más aptas para la forma del ensayo. Y esto se debe a que, precisamente, el ensayo es un género muy adecuado para la acción discursiva en la sociedad moderna, o posmoderna, según se vea.</p>



<p>La urgencia que mostró Mario Vargas Llosa por coadyuvar en el mejoramiento de las condiciones de vida de su país, solo podrían, como género, ser viable mediante el ensayo. La novela le quedó corta, o larga, pero ya no correspondía a sus intereses básicos.</p>



<p>El ensayo ha permitido a Vargas Llosa llevar adelante su trabajo cuestionador, le ha permitido la posibilidad de persuadir, desde la alta tribuna que le ganó su brillante ficción, al mundo y algunos de sus connacionales, de la pertinencia de un nuevo punto de vista y un nuevo sistema de gobierno; pero no hacerlo con la autoridad de un totalitario ni la mala conciencia de un manipulador, sino, de acuerdo a los propios principios de la democracia liberal, desde la relatividad insuperable de quien asume sus propuestas como normas y nada más, pero nada menos, que eso; como constructos que permiten acuerdos entre iguales, para determinados fines, y dentro de condiciones histórico-sociales de diálogo, convivencia y tolerancia. Dentro de una democracia, en resumen.</p>



<p>Porque, a diferencia del tratado que crea espacio para los llamados edificios totalizadores que hacen profesión de objetividad, el ensayo, como dice Fernando Savater, «expresa la incursión de lo subjetivo en el ámbito de la teoría, que es donde la subjetividad está más desvalorizada. Frente a lo universal y necesariamente válido, el ensayo no oculta que proviene de lo irrepetible, de esa inefable individualidad de la que como ya se nos advirtió, no hay ciencia alguna. El ensayo, espero que esté ya claro, no busca la verdad, apenas busca ofrecer a otros mi opinión, mi norma, mi sentido del mundo. Es todo lo contrario a la manipulación del discurso oficial y la propaganda”.</p>



<p>Así surge la profesión de ensayista de Mario Vargas Llosa, pues para ser coherente con sus urgencias adultas de intelectual comprometido, tenía que escribir ensayos. De otro modo no los hubiera hecho. Vargas Llosa suscribiría esta sentencia de Montaigne sin duda: «Si mi ser pudiese hacer pie, no me ensayaría a mí mismo (no haría estos ensayos), sino que me resolvería».</p>
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