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	<title>CULTURA &#8211; Diario El Pueblo</title>
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	<title>CULTURA &#8211; Diario El Pueblo</title>
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		<title>Un café con Celál Bey</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Sep 2026 05:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
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					<description><![CDATA[Vignart Edson Cabrera (In memorian) Abro “El libro negro” y empiezo a leer la historia]]></description>
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<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><em>Vignart Edson Cabrera (In memorian)</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Abro “<em>El libro negro”</em> y empiezo a leer la historia de Celâl Bey, un extraño columnista turco quien describe de una manera sórdida los parajes urbanos de Estambul (El Bósforo, Nişantaşi, La tienda de Aladino, La comisaría de Teşvikiye, Beyoğlu, El cine Konak, Taksim, Las mezquitas). A través de sus artículos publicados en el diario <em>Milliyet,</em> descubro una prosa exquisita que me permite andar por calles, mercados, plazas del lejano y exótico Oriente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son las dos de la madrugada, el invierno posa sus pies en suelo arequipeño, hace mucho frío en mi pequeña habitación de la avenida <em>Las Torres</em>. Bebo café por tercera vez y escribo esta columna inspirado en los escritos de Celâl. ¿Quién es este extravagante periodista?, ¿un simple ser humano de carne y hueso? ¿un loco intelectual? ¿un escritor bohemio? ¿un viajero del tiempo? ¿un personaje de ficción de una novela de Orhan Pamuk? No sabría decirlo con exactitud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quien podría darnos alcances de la personalidad de Celâl Salik Bey, es su primo/cuñado Galip Bey, joven abogado casado con Rüya Bey (hermanastra de Celâl). Galip es un ferviente admirador y fiel lector de las historias que su primo relata en sus redacciones periodísticas. Una de ellas trata sobre el excéntrico poeta místico Mevlâna, sospechoso de la muerte del derviche errante Şemsi Tebrizi, todo esto debido a un amor desbordado e incomprensible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una crónica que refiere a la fabricación de maniquíes, llevado a cabo por el maestro Bedii. La razón de este relato es ser uno mismo, aceptando los defectos y complejos de la dimensión del cuerpo y del alma. ¿Por qué los turcos dejaron de ser ellos mismos al imitar las actitudes occidentales? Una incertidumbre que devela el desarraigo de lo esencial y permite la intromisión de fuerzas ajenas. El subterráneo de los desdichados de la historia, compuesto de habitaciones sombrías, alberga a maniquíes de contextura casi real: marineros, corsarios otomanos, campesinos sentados con las piernas cruzadas, famosos artistas, pacientes ciudadanos cubiertos de polvo y barro. La humedad del túnel que exhala aromas de otro tiempo provenientes del <em>Cuerno de Oro</em> custodiado por los bizantinos que temen el ataque de Atila. Oscuro trayecto del pasado reflejado en el semblante rígido de los hombres de fibra sintética.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Galip enciende un cigarrillo, su amada Rüya ha desaparecido dejándole una carta de breves palabras. Las novelas policíacas que ella leyó la noche anterior, están dispersadas por los muebles. No hubo motivo alguno para tal determinación, el matrimonio sin hijos marchaba sereno, sin conflictos, discusiones, infidelidades. ¿Qué origina en la mujer esa repentina decisión de dejarlo todo atrás?, ¿un nuevo amorío tal vez? ¿un hastío de la rutina matrimonial? o ¿simplemente entregarse a la pasión desconocida de la vida? Lo único cierto es que Galip se entrega de lleno al dolor, sufre, llora, siente por primera vez eso a lo que todo ser humano denomina sin saber cómo definirlo, impotencia. Ese vacío que deja nulo a cualquier hombre, revitaliza el destino de Galip lo cual le impulsa a descubrirse a sí mismo y paralelamente a tomar el papel de otro. Asume el rol de un detective, de un reportero, de un lector de miradas y rostros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el periódico nadie sabe dónde se ubica Celâl, hace un mes que no envía artículos nuevos. Unos periodistas ingleses quieren entrevistarlo porque se han enterado de su fama e influencia sobre sus miles de seguidores. Ninguno de sus admiradores da con su paradero. Las aguas del <em>Bósforo</em> aún permanecen inmutables, los <em>Bandidos de Beyoğlu</em> dejan hundir el Cadillac negro, las pinturas misteriosas del lujoso burdel regentado por el renombrado criminal de Estambul son borradas, el príncipe heredero le dicta a su secretario la siguiente frase: ‹‹Anoche soñé que mi madre me esperaba en un espeso y oscuro bosque en un lejano país››. El Deccal contempla desde el tercer piso del edificio de <em>Şehrikalp</em> como cae la nieve, sus ojos reflejan los círculos de fuego que anuncian las fatales consecuencias del incesto. Galip cae en la cuenta de que Rüya y Celâl están ocultos en un pérfido hotel de los barrios apartados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reloj indica las tres y treinta y tres de la madrugada de un sábado de junio. Los volcanes de Arequipa aguardan la señal del oráculo para desatar su furia. Leo <em>El Pueblo</em> buscando referencias de algún Celâl arequipeño. Las noticias negras me dejan absorto, paso a la sección de <em>Arte y Cultura</em> e interpreto la prosa descarriada de un desconocido columnista. El secreto de los párrafos que los tres veteranos redactores guardan celosamente, ‹‹Ten convicciones sinceras››.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entrevista a los sabios del periodismo turco: El Justo, ‹‹Sal a la calle, mira las caras, ahí hay un buen tema para ti››; El Afortunado, ‹‹¡No olvides tampoco los viejos autobuses, ni los libros escritos a vuelapluma, a los pacientes y a los que no comprenden tanto como a los que comprenden››; El Hermoso, ‹‹No olvides que tu secreto es el amor. El amor es la palabra clave››. Estos consejos refuerzan la profesión latente y metodológica de Celâl.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Galip lee el <em>Milliyet</em>, algo trágico acaba de ocurrir. Dos cadáveres hallados en la sordidez vespertina, uno cubierto de periódicos junto a la vereda de lo insospechado; el otro, de simetrías curvilíneas tendido entre un estante de muñecas dentro de <em>la tienda de Aladino</em>. El sino corsario de los pasos ha cosechado en la negra noche, los lamentos anquilosados de la errante aurora. Sopla el viento doloroso e incandescente; el tráfico de la urbe resuena estentóreo. Una gris mirada de melancolía en los bordes de la parca. Las palabras andan sueltas como palomas infectadas de melodías agoreras. Galip cierra <em>El libro negro</em> y empieza a redactar al estilo de Celâl Bey, un artículo conmovedor dedicado a su musa, ‹‹[…] medio dormido, creo encontrar el rastro de Rüya sobre el edredón de cuadros azules. Porque nada puede ser tan sorprendente como la vida. Excepto la escritura. Excepto la escritura. Sí, por supuesto, excepto la escritura, el único consuelo››.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así culmina una lectura acompañada de buen café, agradable música, necesario oxígeno. Las columnas periodísticas están destinadas a ser las nuevas puertas de la literatura, y por qué no, de la existencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>¿Qué es la ficción literaria?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Sep 2026 05:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[LOCAL]]></category>
		<category><![CDATA[Willard Díaz]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Willard Díaz Hay dos libros que nos permiten conocer los enfoques actuales sobre la]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Willard Díaz</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Hay dos libros que nos permiten conocer los enfoques actuales sobre la naturaleza de la ficción literaria. Uno es “Por qué la ficción”, de Jean-Marie Schaeffer; y el otro, “Literary fiction” de Geir Farner. Schaeffer sostiene el punto de vista antropológico pragmático para definir la ficción literaria; Farner representa aquí a la nueva Poética Cognitivista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Schaeffer la literatura es un “fingimiento lúdico compartido”. En defensa de las teorías miméticas modernas señala que es preciso distinguir entre dos tipos de mímesis: la imitación seria y la imitación lúdica, que es la ficción. La literatura junto a la función lúdica tiene una función cognitiva, pues “la ejemplificación ficcional de situaciones y de secuencias comportamentales posee una función modelizante —es decir, pone a nuestra disposición esquemas de situaciones, escenarios de acciones, constelaciones emotivas y éticas, etc., que pueden ser interiorizadas por inmersión y (eventualmente) reactivadas de manera asociativa— mientras que la reflexión analítica conduce a saberes abstractos cuya posible aplicación requiere de una operación racional con reglas explícitas”. Mientras la inmersión lúdica, el placer de vivir en la historia narrada, es un atractivo emocional y subjetivo, el conocimiento modélico que por ese medio adquirimos es comunitario. Y ambos, concluye Schaeffer, no son incompatibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ficción se vale de diversos grados de engaño, pero “solo puede ser ficción si se limita los efectos de ese dispositivo, el grado de inmersión inducido por él” (p.40). Para ello existen bloqueos, señales que impiden que la inmersión anule la ficción. Schaeffer precisa que “cuando el isomorfismo rebasa cierto umbral el engaño opera plenamente, cualquiera haya sido la intención que haya precedido su producción: pasamos de la inmersión parcial característica de la ficción a la inmersión total característica del engaño”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El teórico noruego Geir Farner desde un ángulo cognitivista define a la ficción literaria como una forma de leer, como el efecto de un proceso cognitivo comunicacional entre el autor y el lector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En relación a la referencialidad, señala que en la literatura “El autor de una novela sabe, por supuesto, que lo que ha escrito es ficción, pero este conocimiento no le sirve al lector si él mismo no lo posee” (p. 8. Todas las traducciones de su libro son nuestras). Para identificar la ficción el lector tiene dos posibles fuentes: intratextuales y extratextuales. Los criterios intratextuales, según Farner, muestran ser insuficientes (o parciales) para definir la ficcionalidad. El texto o la historia por sí solas no pueden definir el estatuto de la ficción, las historias se pueden hallar en el periodismo, las biografías, y otros textos que usen técnicas literarias. De acuerdo con Barbara Dancygier, por ejemplo, el habla cotidiana hace uso de referencias a mundos posibles mediante el recurso lingüístico del modo condicional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una obra literaria, precisa Farner, no es ficticia porque muestra rasgos de ficcionalidad. Por el contrario, muestra tales rasgos porque es ficticia. La ficción es una cualidad de orden superior a sus propios rasgos. Y puede ocurrir sin ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema sería, ¿qué pasa cuando hay elementos de la vida real inscritos en la narración? (“La señora Dalloway”, “Soldados de Salamina”, “La tía Julia y el Escribidor”, “El Aleph”, “Pólvora”); ¿qué pasa con la Novela Histórica? (“Guerra y Paz”, “El corazón de las tinieblas”, “El camarada Jorge y el dragón”, “Jorge, o el hijo del pueblo”); ¿qué pasa con la novela documental? (“El mundo de Sofía”, “Una historia breve, extraña y brutal”). La respuesta que ofrece Farner es pragmática: La palabra ficción libera al autor de la responsabilidad de demostrar qué tipo de relación hay entre sus elementos y la realidad. Puede que haya mayor o menor relación, pero eso al lector no le compete. Cuando un lector toma una novela como literatura simplemente no está obligado de verificar si los datos realistas aportados por el libro son o no verdaderos, no investiga alguna correspondencia con otros textos, como hace un lector de obras de Historia a quien sí preocupa la exactitud de las fuentes citadas. El lector de cuentos o novelas por lo común no va más allá de su lectura lúdica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ficción no implica que todo elemento en el libro es ficcional, solo que el lector debería tratarlo como si fuera. Qué parte es o no es ficcional es cosa del autor, no del lector. Por lo tanto, define Farner: “Ficción literaria es un texto en el cual se espera que el lector trate el contenido como si fuera ficcional”. Lo cual significa, en pocas palabras, que la ficción es una manera de leer.</p>
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		<title>Misterios gozosos y dolorosos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Sep 2026 05:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[LOCAL]]></category>
		<category><![CDATA[Oswaldo Chanove]]></category>
		<category><![CDATA[PORTADA]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Oswaldo Chanove Hace un par de meses recibí la visita de una entrañable amiga]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Oswaldo Chanove</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Hace un par de meses recibí la visita de una entrañable amiga de la adolescencia. El tiempo la había convertido en la esposa de un médico. Ya olvidé el motivo de su visita; solo conservo la imagen fija de su solapa, donde relucía un pequeño prendedor con una inscripción: Luchando contra el dolor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me quedé atónito. Sentí que tropezaba, increíblemente, con una frase que podría ser el verdadero lema revolucionario. Al rato, por supuesto, comprendí que no era más que el eslogan publicitario de un analgésico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una parte importante de la tradición filosófica y de la imaginación colectiva ha considerado la muerte como el asunto trascendental de la existencia humana. Aunque, como hacía notar Epicuro en su carta a Meneceo, mientras existimos la muerte no está, y cuando ella llega, ya no existimos. Podemos suponer, entonces, que la muerte no es un tránsito hacia algún lugar, sino la interrupción definitiva de toda experiencia o, acaso, como señalaría Schopenhauer, el límite que pone al descubierto nuestros insignificantes anhelos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ese límite, precisamente por serlo, solo enmarca la existencia; no la habita. Lo que la habita, minuto a minuto, es otra cosa. Lo que la habita es el dolor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte es un tema redondo y definitivo. El sufrimiento, en cambio, es una presencia continua, el verdadero protagonista de una existencia que transcurre bajo su amenaza. Para Schopenhauer, el dolor posee una positividad vivencial que el placer no tiene: este suele consistir en la interrupción momentánea de una carencia, en un alivio efímero, en una tregua negativa entre el deseo y el aburrimiento. La muerte determina el límite último de nuestra experiencia; el sufrimiento, en cambio, la acompaña mientras estamos vivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podría argumentarse que el dolor nace de la dinámica entre la vida y la muerte. Pero es precisamente nuestra vitalidad la que enciende la chispa del deseo. Y, como enseñan las tradiciones budistas, en el origen del sufrimiento se encuentran el aferramiento y esa sed insatisfecha que acompaña al deseo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solemos imaginar el dolor como una gran conflagración que, de vez en cuando, nos atenaza. Sin embargo, solo en ocasiones especiales se presenta con ese nombre. Más a menudo adopta disfraces domésticos: el hambre de pan, el hambre de sexo, el hambre de amor. Todas son formas del dolor cuando el deseo se vuelve suficientemente tenaz. Y no olvidemos el más corrosivo de todos: aquel que aparece cuando el afán frustrado de realización encalla estrepitosamente. El dolor se revela entonces como el gran sentimiento que atraviesa nuestras vidas. Esa estridencia va dando forma a nuestro rostro y, navegando sobre el deseo, avanza desesperadamente en busca de la dicha, aunque demasiadas veces termine naufragando en el horror.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso aquel prendedor decía más de lo que mi querida amiga imaginaba. No prometía vencer a la muerte, sino apenas sostener una minuciosa lucha: la única que, en verdad, libramos todos los días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(De Crónica del instante)</p>
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		<title>El recuerdo de la reincorporación de Tacna a la Patria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 05:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cecilia Bákula]]></category>
		<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace tan solo unos días que se vivió, con la acostumbrada solemnidad y espíritu de]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://diarioelpueblo.com.pe/wp-content/uploads/2026/09/imagen-313-789x1024.png" alt="" style="aspect-ratio:0.7705192629815746;width:143px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">Por Cecilia Bákula</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Hace tan solo unos días que se vivió, con la acostumbrada solemnidad y espíritu de profundo patriotismo, el 97° aniversario del retorno definitivo de Tacna al seno de la Patria. En esta oportunidad fue muy significativa la presencia de la presidenta Keiko Fujimori, ya que cada 28 de agosto se recuerda también la valía de la mujer tacneña que, en soledad, porque los hombres de todas las edades habían ido a la guerra y muchos habían muerto en ella, supieron mantener vivo el recuerdo amoroso por lo que Jorge Basadre llamaba la “Patria ausente”. Ellas educaron a sus hijos, en el amor irrestricto al Perú, no obstante la dura crueldad del cautiverio al que fueron sometidas las provincias peruanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la reciente celebración, y como se hace cada año, a las 3 de la tarde la ciudad casi se paraliza, pues suenan las campanas y las sirenas, y la población, en un momento de intenso recogimiento, recuerda ese instante en que Chile devolvió Tacna al territorio nacional. La alegría del retorno ha quedado, sin embargo, unida a un sentimiento de dolor por las provincias que, igualmente cautivas –como Tacna, Arica y Tarapacá– quedaron en manos chilenas, de acuerdo a lo que se suscribió en el Tratado de Ancón de 1883, quedando supeditado su retorno al Perú, luego de que se celebrara un plebiscito para conocer la voluntad de la población que había quedado en manos ajenas, tomadas como trofeo de guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy puede ser muy cuestionable el manejo político de la situación y los acuerdos suscritos tanto en 1883 como el contenido del Tratado de Lima de 1929. Sin embargo y sin que yo pretenda justificar las acciones que causaron tanto dolor a miles de familias peruanas, las condiciones en las que el Perú enfrentó la guerra y las que se vivieron al suscribir los referidos acuerdos, nos llevan a pensar que una guerra y máxime la que se inició en 1879, carecía de una clara&nbsp;<em>casus belli</em>, y más bien fue motivada por intereses de geopolítica que Chile instauró desde, por los menos, los años de la Confederación Perú-boliviana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el Tratado de Ancón estipulaba que luego de 10 años, se realizaría el referido plebiscito, éste no pudo hacerse realidad porque las acciones de penetración y chilenización forzada hacían imposible conocer, de manera auténtica, transparente y sin presiones, la voluntad de esos pueblos. Siendo evidente esa situación, fueron las mujeres tacneñas, henchidas de valor patriótico, las que decidieron llevar a cabo acciones que marcaron luego la voluntad y la historia del sur peruano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ellas, en su mayoría viudas, empobrecidas y sufrientes de la consecuencia de la guerra que significaba la ocupación chilena, se reunieron en la llamada Sociedad de Auxilios Mutuos y, con una tenacidad y valentía que aún hoy sorprende exigieron que la autoridad extranjera, permitiera que la población peruana en Tacna, cautiva y sometida, pudiera, recordar y celebrar a esa Patria lejana y distante. Es así como lograron autorización para que el 28 de julio de 1901 se realizara, en estricto y profundo silencio, lo que era más elocuente que cualquier voz que pudiera alzarse, se llevó por el centro de la ciudad de Tacna, un desfile en el que fueron esas valerosas mujeres, las que cargaron la bandera nacional por las principales calles de esa ciudad herida, pero cargada de fortaleza y tesón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese silencio fue más que un grito de dolor; fue un reclamo, una llamada a las autoridades del Perú para que se supiera que aún en el más duro de los cautiverios y sometimientos en Tacna vibraba un único sentir: amor a la Patria y deseo de volver a ella. De esa manera, se instituyó esa ceremonia que significaba el clamor para que se tomara las acciones necesarias para lograr el pronto retorno a la Patria pues no obstante el cruel proceso de pretender la “desperuanización” de esa región, significó, quizá, una mayor devoción hacia nuestro país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el texto de Jorge Basadre titulado “Infancia en Tacna” el historiador recuerda las vicisitudes que su familia, como muchas otras, vivieron no solo en los aspectos materiales sino en la voluntad férrea del invasor de impedir una educación con esencia peruanista a lo que se agregaba el dolor por la violencia en el alejamiento moral y psicológico del Perú ya que se pretendía borrar todo lo que significara ligazón con nuestra Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Año a año, con una constancia impresionante, las mujeres tacneñas realizaban esa marcha silenciosa hasta que el 3 de junio de 1929, se suscribió el acta mediante la cual Tacna regresaba a la Patria, pero Chile retenía triste y permanentemente, derechos y propiedad sobre las provincias de Arica y Tarapacá.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue en homenaje a esa resistencia tacneña y al significado de lo que denominamos “procesión de la bandera” que el 26 de agosto de 2009 me cupo el honroso deber e inmerecido privilegio de suscribir la Resolución Directoral Nacional&nbsp;1191/INC&nbsp;del entonces Instituto Nacional de Cultura, mediante la cual se Declaró como “Patrimonio Cultural de la Nación a la Procesión de la Bandera celebrada en la ciudad de Tacna por su contenido histórico y expresión cultural que afirma la nacionalidad peruana”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, luego de casi un siglo, la historia nos recuerda el dolor y el drama de la guerra; la incapacidad de muchos gobiernos por defender al Perú, la presencia de intereses subalternos y la pobreza de espíritu de muchos y ello, al lado de actos de heroísmo sublime, resistencia, patriotismo lo que se vivió no solo en los grandes personajes cuyo recuerdo honra a nuestra Patria, así como en la entrega valiente y la voluntad de miles de peruanos que optaron por la resistencia por mantener sin desfallecer un sano y profundo patriotismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El centenario de la reincorporación de Tacna al Perú, que celebraremos el 28 de agosto de 2029, será una ocasión de reflexionar sobre el origen y consecuencias de una guerra en la que el Perú nunca debió haber estado comprometido. No obstante ello, la resistencia del pueblo tacneño a través de sus mujeres es un motivo permanente de orgullo y compromiso con esa región sureña y con los valores que con tan profundo honor supo mantener. Cada 28 de agosto Tacna y sus mujeres nos enseñan que es necesario mantener el recuerdo de tan intensos actos de grandeza para enaltecer el heroísmo y reforzar la identidad regional y nacional.</p>
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		<title>Recuerdo de la reincorporación de Tacna a la Patria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 05:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cecilia Bákula]]></category>
		<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Cecilia Bákula Hace tan solo unos días que se vivió, con la acostumbrada solemnidad]]></description>
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<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Cecilia Bákula</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Hace tan solo unos días que se vivió, con la acostumbrada solemnidad y espíritu de profundo patriotismo, el 97° aniversario del retorno definitivo de Tacna al seno de la Patria. En esa oportunidad fue muy significativa la presencia de la presidenta Keiko Fujimori, ya que cada 28 de agosto se recuerda también la valía de la mujer tacneña que, en soledad, porque los hombres de todas las edades habían ido a la guerra y muchos habían muerto en ella, supieron mantener vivo el recuerdo amoroso por lo que Jorge Basadre llamaba la “Patria ausente”. Ellas educaron a sus hijos, en el amor irrestricto al Perú, no obstante la dura crueldad del cautiverio al que fueron sometidas las provincias peruanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la reciente celebración, y como se hace cada año, a las 3 de la tarde la ciudad casi se paraliza, pues suenan las campanas y las sirenas, y la población, en un momento de intenso recogimiento, recuerda ese instante en que Chile devolvió Tacna al territorio nacional. La alegría del retorno ha quedado, sin embargo, unida a un sentimiento de dolor por las provincias que, igualmente cautivas –como Tacna, Arica y Tarapacá– quedaron en manos chilenas, de acuerdo a lo que se suscribió en el Tratado de Ancón de 1883, quedando supeditado su retorno al Perú, luego de que se celebrara un plebiscito para conocer la voluntad de la población que había quedado en manos ajenas, tomadas como trofeo de guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy puede ser muy cuestionable el manejo político de la situación y los acuerdos suscritos tanto en 1883 como el contenido del Tratado de Lima de 1929. Sin embargo y sin que yo pretenda justificar las acciones que causaron tanto dolor a miles de familias peruanas, las condiciones en las que el Perú enfrentó la guerra y las que se vivieron al suscribir los referidos acuerdos, nos llevan a pensar que una guerra y máxime la que se inició en 1879, carecía de una clara&nbsp;<em>casus belli</em>, y más bien fue motivada por intereses de geopolítica que Chile instauró desde, por los menos, los años de la Confederación Perú-boliviana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el Tratado de Ancón estipulaba que luego de 10 años, se realizaría el referido plebiscito, éste no pudo hacerse realidad porque las acciones de penetración y chilenización forzada hacían imposible conocer, de manera auténtica, transparente y sin presiones, la voluntad de esos pueblos. Siendo evidente esa situación, fueron las mujeres tacneñas, henchidas de valor patriótico, las que decidieron llevar a cabo acciones que marcaron luego la voluntad y la historia del sur peruano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ellas, en su mayoría viudas, empobrecidas y sufrientes de la consecuencia de la guerra que significaba la ocupación chilena, se reunieron en la llamada Sociedad de Auxilios Mutuos y, con una tenacidad y valentía que aún hoy sorprende exigieron que la autoridad extranjera, permitiera que la población peruana en Tacna, cautiva y sometida, pudiera, recordar y celebrar a esa Patria lejana y distante. Es así como lograron autorización para que el 28 de julio de 1901 se realizara, en estricto y profundo silencio, lo que era más elocuente que cualquier voz que pudiera alzarse, se llevó por el centro de la ciudad de Tacna, un desfile en el que fueron esas valerosas mujeres, las que cargaron la bandera nacional por las principales calles de esa ciudad herida, pero cargada de fortaleza y tesón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese silencio fue más que un grito de dolor; fue un reclamo, una llamada a las autoridades del Perú para que se supiera que aún en el más duro de los cautiverios y sometimientos en Tacna vibraba un único sentir: amor a la Patria y deseo de volver a ella. De esa manera, se instituyó esa ceremonia que significaba el clamor para que se tomara las acciones necesarias para lograr el pronto retorno a la Patria pues no obstante el cruel proceso de pretender la “desperuanización” de esa región, significó, quizá, una mayor devoción hacia nuestro país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el texto de Jorge Basadre titulado “Infancia en Tacna” el historiador recuerda las vicisitudes que su familia, como muchas otras, vivieron no solo en los aspectos materiales sino en la voluntad férrea del invasor de impedir una educación con esencia peruanista a lo que se agregaba el dolor por la violencia en el alejamiento moral y psicológico del Perú ya que se pretendía borrar todo lo que significara ligazón con nuestra Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Año a año, con una constancia impresionante, las mujeres tacneñas realizaban esa marcha silenciosa hasta que el 3 de junio de 1929, se suscribió el acta mediante la cual Tacna regresaba a la Patria, pero Chile retenía triste y permanentemente, derechos y propiedad sobre las provincias de Arica y Tarapacá.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue en homenaje a esa resistencia tacneña y al significado de lo que denominamos “procesión de la bandera” que el 26 de agosto de 2009 me cupo el honroso deber e inmerecido privilegio de suscribir la Resolución Directoral Nacional&nbsp;1191/INC&nbsp;del entonces Instituto Nacional de Cultura, mediante la cual se Declaró como “Patrimonio Cultural de la Nación a la Procesión de la Bandera celebrada en la ciudad de Tacna por su contenido histórico y expresión cultural que afirma la nacionalidad peruana”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, luego de casi un siglo, la historia nos recuerda el dolor y el drama de la guerra; la incapacidad de muchos gobiernos por defender al Perú, la presencia de intereses subalternos y la pobreza de espíritu de muchos y ello, al lado de actos de heroísmo sublime, resistencia, patriotismo lo que se vivió no solo en los grandes personajes cuyo recuerdo honra a nuestra Patria, así como en la entrega valiente y la voluntad de miles de peruanos que optaron por la resistencia por mantener sin desfallecer un sano y profundo patriotismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El centenario de la reincorporación de Tacna al Perú, que celebraremos el 28 de agosto de 2029, será una ocasión de reflexionar sobre el origen y consecuencias de una guerra en la que el Perú nunca debió haber estado comprometido. No obstante ello, la resistencia del pueblo tacneño a través de sus mujeres es un motivo permanente de orgullo y compromiso con esa región sureña y con los valores que con tan profundo honor supo mantener. Cada 28 de agosto Tacna y sus mujeres nos enseñan que es necesario mantener el recuerdo de tan intensos actos de grandeza para enaltecer el heroísmo y reforzar la identidad regional y nacional.</p>
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		<title>Mala suerte, huaquero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 05:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arturo Valverde]]></category>
		<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
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					<description><![CDATA[Por:&#160;Arturo Valverde  «En el Perú hay mucho por descubrir», me he dicho colmado de orgullo]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h5 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por:&nbsp;Arturo Valverde</h5>



<p class="wp-block-paragraph"> «En el Perú hay mucho por descubrir», me he dicho colmado de orgullo en estos días, en los que un grupo de arqueólogos, laboriosos y sacrificados, han asombrado al mundo entero al anunciar el descubrimiento de una antigua tumba Chimú, de unos 600 años, en Chan Chan, en La Libertad. Suerte para nosotros de que esté intacta y mala suerte para el codicioso huaquero.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">En Lima, mientras se analizan con rigor las vasijas y botellas halladas en esa tumba, los empeñosos trabajadores encargados de instalar las redes de gas natural, se toparon con una vasija de 600 años en Chorrillos, donde se asentó, cientos de años antes, la cultura Ychsma.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habría que añadir, junto con esos descubrimientos, que en el santuario de santa Rosa de Lima se han develado los escombros del antiguo Hospital del Espíritu Santo, con 450 años de historia, de los tiempos del virrey Francisco de Toledo. Empolvados esqueletos entre azulejos se unen ahora al paisaje urbano de la Lima histórica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sé ustedes, pero cuando me entero de que han desempolvado la mínima cosa, una vasija, una botella, un huaco, una piedra, me siento envuelto de un hechizo antiguo. Me emociona, como la verdad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no sé, pero lo diré, si con tanto tesoro oculto bajo nuestros pies los muchachos recién salidos de sus escuelas estén empezando a animarse a revolver la tierra y las piedras, para sonsacar la historia de las entrañas del pasado. Ojalá veamos una estampida de arqueólogos, porque en el Perú hay demasiado por descubrir.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Había dicho, al principio, que era una suerte para nosotros que la tumba Chimú no haya sido profanada por huaqueros. Pues me reafirmo, contento y mirando las fotografías de este hallazgo preincaico. Maravilloso.</p>
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		<title>Hemingway</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 05:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[ENTREVISTAS]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Omar Zevallos y Willard Díaz En uno de los cafés literarios que organiza cada]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Omar Zevallos y Willard Díaz</h4>



<p class="wp-block-paragraph">En uno de los cafés literarios que organiza cada mes la Biblioteca del Cultural Peruano Norteamericano de Arequipa tuvimos la conversación que registramos en parte a continuación, acerca de la vida y la obra de Ernest Hemingway.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Omar Zevallos.-</strong> ¿Willard, quién es para ti Hemingway, aparte del mito que conocemos del escritor aventurero mujeriego y alcohólico?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Willard Díaz.- </strong>A inicios del siglo XX la literatura en el mundo cambia de un modo radical. La manera de escribir, de leer, de pensar la literatura se transforma con el “Ulises” de Joyce, las novelas de Virginia Wolff, los cuentos de Kafka. El modelo clásico del siglo XIX que privilegiaba la historia de conflictos, del final sorprendente, de personajes extraordinarios, cede ante el desarrollo de otros elementos de la estructura narrativa, como son las descripciones inteligentes, el mundo interior del personaje, la vida cotidiana y la sutileza de los detalles. Todo esto lo aprovechan los escritores norteamericanos para modernizar su literatura, y entre ellos, uno de los primeros y de los mejores fue Hemingway. El otro, rival de Hem, fue Faulkner.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los dos, Faulkner y Hemingway tiene estilos muy diferentes pero son los más grandes escritores norteamericanos del siglo XX. Hemingway tiene historias potentes, pero es sobre todo su estilo, la forma de sus relatos, la innovadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>OZ.-</strong> Hay que remarcar que Hemingway empezó como periodista, con el estilo de escribir noticias en esa época en los Estados Unidos: la pirámide invertida, la claridad de las oraciones, el estilo directo. ¿Crees que eso determinó su prosa?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>WD.-</strong> Hemingway desarrolló un estilo muy personal, es cierto. No era un teórico ni un académico, no estudió en la universidad. Lo que hizo con el lenguaje lo sacó de la práctica, del trabajo y de la lectura. Era un gran lector. Nunca ha dado conferencias ni escrito ensayos; era reacio a las entrevistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo un librito, una joya de mi biblioteca, que reúne fragmentos entresacados de sus obras, de sus cartas a otros escritores, a sus editores y a su familia, en los que desliza algunas ideas sobre la composición literaria. Allí comenta en efecto su paso por el diario Star de Kansas y sus aventuras como corresponsal, pero también dice que luego tuvo que aprender más con las lecturas de los grandes maestros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>OZ.-</strong> He tenido la oportunidad de estar en su casa de La Havana, Cuba, donde fui a investigar sobre su vida para escribir después mi libro; fui a su casa, preciosa, la mantienen tal y como la dejó, y allí consta en un cuaderno que él había contado &nbsp;la cantidad de palabras que escribía cada día. Se levantaba, tomaba el desayuno, y de inmediato empezaba a escribir. Escribía generalmente de pie, por un problema en la columna, y registraba detalladamente el progreso de su trabajo. En la tarde se iba a divertir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>WD.-</strong> Como tú, como cualquiera que admira a un escritor, también he estado tras los libros sobre su vida y sobre su obra. Cada que algún amigo volvía de Estados Unidos le pedía esos maravillosos álbumes que se han publicado con fotografías de su vida. Pedía los libros en inglés, para comparar las traducciones; en fin. En uno de esos álbumes hay una foto de su baño, tenía estanterías con libros ahí, juntito al inodoro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>OZ.-</strong> ¿Ves una relación entre la vida del autor y los temas de sus obras? Ya conocemos por sus biógrafos que era un viajero, un aventurero constante, ¿eso influyó en su obra?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>WD.-</strong> La vida de sus personajes no es muy diferente de la vida de Hemigway. De cada uno de sus viajes sacaba historias. La primera novela, “Fiesta”, sale de su viaje a España; el segundo, de su experiencia en la Primera Guerra mundial, hasta el último, “Islas a la deriva”, de su estadía en Cuba. Hoy llamaríamos quizás, a esa correspondencia, con la etiqueta cursi de “autoficción”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero debo añadir algo, para no alimentar ese error. El novelista nunca cuenta su vida tal cual, mezcla anécdotas vividas, conocidas, leídas, con elementos ficticios totalmente imaginarios, y eso contamina al resto, todo lo vuelve ficción. El lector no tiene modo de saber qué, adónde, cómo ha realizado la mezcla; y además no le importa ir a verificar si eso es verdad o no, como sí se hace con los libros de Historia. Uno lee como ficción, como literatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>OZ.</strong>&#8211; ¿Cuál es tu novela preferida de Hemingway?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>WD.-</strong> Perdona, no tengo una preferida, tengo tres o cuatro. “Fiesta”, “Por quién doblan las campanas”, “Adios a las armas”, las novelas cortas tipo “La vida corta y feliz de Francis Macombert”. Pero, y esto es grave, creo que como cuentista era aun mejor que como novelista. Algunos de sus cuentos me parecen de los mejores del mundo. Bueno, ¿y las tuyas?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>OZ.-</strong> A mí me gusta primero “El viejo y el mar”, que me cautivó cuando joven. La aventura de este viejo en el mar, luchando con la soledad, con la adversidad. En fin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dime, ¿qué fue de “la generación perdida”, él es parte de ese grupo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>WD.</strong>&#8211; El membrete es de Gertrude Stein. Sabes que cuando Hemingway y su esposa desean salir de Estados Unidos e irse a Europa, un amigo, Sherwood Anderson, le recomienda visitar a una mujer en París que suele alojar a los norteamericanos visitantes. Ella es Gertrude Stein. En efecto, los recibe, los contacta con otros migrantes escritores y artistas, les ayuda a cuidar a su hijo recién nacido, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un día había alguna reunión, una ceremonia o algo, no recuerdo, y esos norteamericanos debían llegar a tiempo para ayudarla, pero le fallan. Entonces es que dice “esta generación está perdida”. A ellos les hizo gracia y empezaros a llamar en broma así: “la generación perdida”: Dos Passos, Fitzgerald, Hemingway y alguien más.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>OZ.-</strong> ¿Se sigue leyendo a Hemingway ahora?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>WD</strong>.- Ya no tanto. Tuve un profesor en la universidad, Aníbal Portocarrero, al que, cuando hicimos amistad, le pedí me recomiende libros. Y me dijo: “Te recomiendo que no leas libros sino autores. Para conocerlos bien, para relacionar sus obras, para ver el conjunto y entender mejor sus partes, lee todo Hemingway, todo Faulkner, todo Dostoievski, todo Sartre, y si puedes todas las biografías y toda la crítica que encuentres”. Y así aprendí a leer literatura. Por colecciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eran otros tiempos, ahora ya no se lee así. Ya no tenemos tiempo, hay que trabajar para el patrón todo el día y parte de la noche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que se lee de Hemingway por entretenimiento es lo más popular, lo que se encuentra en cualquier librería, “El viejo y el mar”, “Las nieves del Kilimanjaro”. En la universidad los cuentos son lectura obligatoria. Son parte del canon.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>OZ.-</strong> Siempre me he preguntado por qué las películas que se hicieron sobre sus novelas eran tan malas. ¿Qué crees?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>WD.-</strong> En general, es muy difícil llevar las buenas novelas al cine. Se requiere un director que sea a la vez un literato. Y Hemingway no tuvo suerte. Pero para mí mejor, porque cuando vi las películas pensé que la novela era superior y aumentó mi admiración.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>OZ.-</strong> Siempre el libro va a ser mejor que la película…</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>WD.-</strong> No siempre. Hay películas que son tan buenas como las novelas, “La carretera” por ejemplo. O que están muy bien adaptadas, como “Apocalypse Now”, que se basa en una novela de Joseph Conrad sobre el imperialismo en el Congo y la traslada a la guerra de Vietnam.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O “Blow Up”, de Antonioni, basada en un cuento de Cortázar.</p>
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		<title>La modernidad metaficcional</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 05:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Melissa Medina]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Melissa Medina Palza El enigma de la literatura (2025) es una de las últimas]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h5 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Melissa Medina Palza</h5>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El enigma de la literatura</em> (2025) es una de las últimas obras del destacado académico y crítico literario peruano Miguel Ángel Huamán Villavicencio. Actual catedrático de la Escuela de Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quien ha dedicado su trayectoria a explorar los vínculos entre la teoría literaria, la crítica cultural y la formación académica. Su producción intelectual incluye títulos como <em>Cómo leer poesía: Vallejo dice hoy</em>, <em>Diálogo de sordos en la crítica peruana</em> y <em>Una poética del mañana: teoría literaria del siglo XXI</em>, donde ofrece una reflexión aguda sobre literatura en nuestros tiempos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fiel a esta línea discursiva <em>El enigma de la literatura</em> es un libro que exige consciencia y valentía, que releva los ánimos del artista desencantado. Huamán, crítico y parcial, aboga por la urgencia del despertar, de levantar la vista del pesimismo que ha traído la posibilidad de ser reemplazados ante la Inteligencia Artificial (IA) y su aparente capacidad artística y literaria. El tono es casi beligerante, ligeramente burlesco, directo, comprometido; el lenguaje es sencillo, pulcro y recursivo al servicio de la capacidad creativa y la ineludible modernidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El autor examina cómo la creación literaria contemporánea se enfrenta a un fenómeno de resignación, dependencia y subordinación ante la IA, de saturación informática y una cultura que se decanta por el uso de <em>recursos intelectuales</em> tecnológicos. Se nos presenta un análisis metaficcional —entendido como la reflexión sobre la ficción y su construcción— que revela las tensiones entre la imaginación humana y expone las limitaciones de la IA. De este modo, el título cobra sentido conformando punto por punto lo que sería <em>el enigma de la literatura.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">De los once apartados presentados se destacan como argumentos generales: la no-creatividad, la sosa escritura contemporánea, la degradación del espíritu del lector crítico y el reciclaje deshumanizado de letras apersonales. Huamán nos advierte —con ejemplos contundentes— la masificación de la <em>literatura automatizada,</em> una creación repetitiva sin sentimientos ni novedad —o peor— sin la más mínima creatividad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta curioso mencionar de entre las múltiples comparaciones que hace con la comida, el mercado capitalista o creación de un poema conformado por retazos, pero humanos, caer en cuenta de que todos y cada uno de los argumentos compelen guiar a un solo discurso reiterado. Se aborda, objeta y defiende desde todos los ángulos la singularidad irremplazable de la obra humana en la creación artística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del mismo modo, se tiene involucrado al lector como foco principal de crítica, será él quien decida la oferta y el esfuerzo al apreciar una obra que reboza de significado por una narrativa superflua y extensa de sencillez parvularia. Leer, para Huamán, no es asimilar significados dados, sino activar procesos de pensamiento, de emoción, de sentido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <em>enigma</em> se construye como una meditación sobre la amenaza que representan tanto la cultura del impresionismo, del esfuerzo vago y la pereza intelectual ante la tecnología —el uso acrítico de la inteligencia artificial— tanto apreciación literaria como para el propio escritor. Es menester aclarar que el texto —aunque parcial— no carece de lucidez, es combativo; sí, critica, sí, reprocha y reniega, pero jamás peca de irracional. En este sentido, <em>El enigma de la literatura</em> es un manifiesto a favor de la literatura actual, una voz que se resiste a la automatización y la homogeneización del pensamiento y el declive del pensamiento creativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propuesta ética de Huamán no es incómoda, es realista, puede parecer obvia, sin embargo, demanda ser leída con <em>summa</em> urgencia y necesidad, es una invitación a refrescar las mentes contemporáneas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>¿Es esto ser una persona?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rocio Velazco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 05:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[Oswaldo Chanove]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Oswaldo Chanove Había esperado demasiado sentada en el estúpido sillón mientras el editor regresaba]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por Oswaldo Chanove</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Había esperado demasiado sentada en el estúpido sillón mientras el editor regresaba de almorzar. Y al final recibió solo unos billetes. Y entonces salió de la oficina echando chispas. Y justo en la esquina lanzó todo al primer mendigo. Lo más importante de Clarice Lispector era su mirada estremecedora. La cultivaba, la adiestraba, la domaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gregory Rabassa, su traductor, dijo en memorable ocasión que ella era rara, que era como si Marlene Dietrich se dedicase a escribir como Virginia Woolf. Cuando escuchó eso Clarice enrojeció. Ardieron sus ojos perfectamente almendrados. Su boca llena y jugosa se congeló. No había leído jamás a Virginia Woolf. El Dios de Clarice era el lenguaje, eso que sirve para iluminar el yo. Su tema era el avisoramiento. Y, siguiendo el maravilloso panteísmo de Spinoza, sabía que el abismo se refleja en los ojos de un gato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lorrie Moore afirmaba que Clarice era una posmodernista de alguna clase. Decía que en sus textos vibra una inteligencia efervescente que a veces gira hacia la histeria, pero que justo al filo se contiene y se desmaya en un aforismo. Decía que ella es terriblemente graciosa aunque sus exégetas no parecen notarlo. En Francia (donde algunos aseguran que llamarla novelista es como considerar dramaturgo a Platón) Clarice se convirtió instantáneamente en objeto de culto de los deconstruccionistas. La escritora y crítica Hélène Cixous le tenía tan copiosa devoción que apoyó un gran coloquio. Pero Clarice abandonó la mesa realmente temprano. Se fue a su casa y se tragó un pollo entero. Estaba rabiosa. No entendía una palabra de lo que decían aquellos profesores. ¿Soy un monstruo o esto es ser una persona?, pensó. Ella que había apaciguado tan trabajosamente a la vida. Ella que había cuidado tanto que nada estallara. Que había mantenido todo en serena comprensión, separando una persona de las otras. Sabiendo que las ropas estaban claramente hechas para ser usadas. Que todo estaba hecho de tal modo que un día sucediera al otro. Aunque a veces, sólo a veces, algo, incluso un ciego masticando un chicle, le rompiera los parámetros, la lanzara más allá del abecedario, hacia el alargado umbral de lo inconmensurable. “Amar a los demás es tan vasto que incluye hasta el perdón para mí misma”, pensó, mientras contemplaba el círculo incandescente que se hundía en el horizonte de Ipanema. “Hay varias formas que significan ver”, se dijo, casi en voz alta. “Es hacia mí hacia donde voy”, repitió, como una letanía. “Y de mí salgo para ver. Los hechos son sonoros, pero entre los hechos hay un susurro. Ese susurro es lo que me impresiona”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el otoño de 1967 un departamento se incendió en pleno Brasil. Clarice Lispector se había quedado dormida con el cigarrillo entre los dedos. Meses después escribió en su columna de un diario: “Cuando me sacaron los puntos de entre los dedos de la mano operada grité. Solté gritos de cólera. Pero no fui tonta. Aproveché el dolor y grité por el pasado y por el presente. Grité hasta por el futuro”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>La cultura toma Arequipa con cine, música inclusiva y teatro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daniela Santander Revilla]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2026 03:02:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[ACTUALIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[LOCAL]]></category>
		<category><![CDATA[NOTICIAS]]></category>
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					<description><![CDATA[La agenda de setiembre reúne propuestas que invitan a reflexionar, emocionarse y disfrutar del arte]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background wp-block-paragraph">La agenda de setiembre reúne propuestas que invitan a reflexionar, emocionarse y disfrutar del arte</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h4 class="wp-block-heading has-text-align-right">Por: Daniela Nickole Santander </h4>



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<p class="wp-block-paragraph">La oferta artística en el Centro Histórico se renueva durante la segunda mitad de setiembre con propuestas de cinefórum, conciertos inclusivos y artes escénicas. La ciudadanía podrá disfrutar de una selección cinematográfica nacional comentada desde el psicoanálisis, una velada musical adaptada para personas con discapacidad auditiva y una conmovedora obra de teatro sobre el duelo y la pérdida.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">La cartelera arrancará el martes 15 de setiembre a las 6:30 p. m. con el inicio de la XVI Muestra de Cine y Psicoanálisis «Un país en montaje», ubicada en la Calle San Agustín 106 (segundo piso). Esta muestra gratuita proyectará producciones nacionales para reflexionar sobre identidades y conflictos del país: «La herencia de Flora» (martes 15), «Manco Cápac» (miércoles 16) y «Mapacho» (jueves 17). El ciclo continuará la siguiente semana a la misma hora con «La danza de los mirlos» (martes 22), «Mi barrio, los altos querido» (miércoles 23) y «Sarita Colonia, La tregua moral» (jueves 24).</p>



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<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, el jueves 17 de setiembre concentrará dos destacadas actividades escénicas y musicales. A las 5:00 p. m., el Auditorio de Administración de la UNSA será sede del I Concierto Sinfónico Inclusivo, un evento de ingreso gratuito organizado por el Gobierno Regional de Arequipa que contará con interpretación en Lengua de Señas.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">Para cerrar la jornada del jueves 17 de setiembre, el Teatro Umbral presentará a las 8:00 p. m. la obra «Trilogía de una despedida». La pieza aborda tres relatos sobre la pérdida ,la partida de un padre en la infancia, el duelo familiar por un hermano y el amor frente a una enfermedad terminal,en una función apta para mayores de 14 años, con entradas a S/ 20.00 . Si esta opción te interesa puedes revisar las redes de Teatro Umbral .</p>



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