Una música diferente

Por Juan Manuel Gonzales Miranda

UNO

Edgard Victor Achille Charles Varèse nació el 22 de diciembre de 1883 en París.

Influenciado por su padre, un ingeniero, se matriculó en el Politécnico de Turín y comenzó a estudiar ingeniería, ya que este desaprobaba su interés por la música y exigía una dedicación absoluta a los estudios de ingeniería. El conflicto se hizo cada vez mayor, especialmente después de la muerte de su madre en 1900; hasta 1903, cuando Varèse dejó su hogar.

Sus obras de juventud fueron de carácter más tradicional, sus trabajos a partir de 1920 se caracterizan por un tratamiento radicalmente distinto. Produjo entonces obras como la espectacular “Ionización” (1931) y “Ecuatorial” (1932-1934) para dos Theremins, el instrumento electrónico inventado por Lev Sergeievich Termen (o Leon Theremin, nombre que adoptó posteriormente) basado en un campo eléctrico para generar sonido.

Tras una última composición para flauta (“Density 21.5”) en 1936, Varèse no produjo más música durante las dos décadas siguientes. Durante ese período centró sus esfuerzos en buscar aliados para concebir un laboratorio sonoro estudiando las posibilidades de la música generada con medios electrónicos.

Participó en la fundación del Gremio Internacional de Compositores en 1921 y en la Asociación Panamericana de Compositores en 1927.

Edgard Varèse falleció en Chicago el 6 de noviembre de 1965.

DOS

Edgar Varèse en una entrevista para un periódico en 1915, a su llegada a Nueva York, dijo:

“Nuestro alfabeto musical debe ser enriquecido. Me opongo a someterme a la exclusiva utilización de sonidos que ya han sido escuchados con anterioridad. Lo que estoy buscando son nuevos medios técnicos que puedan adaptarse a cualquier expresión del pensamiento y puedan, a su vez, mantener ese pensamiento.

Mi lucha por la liberación del sonido y por mi derecho a hacer música con cualquiera y todos los sonidos, a veces ha sido interpretada como un deseo de menospreciar y hasta de ignorar la gran música del pasado. Pero aquí es donde están mis raíces. No importa cuán original, cuán distinto un compositor pueda ser, éste está, aunque sea un poco, unido a la vieja planta. Esto debe ser posible de hacerse sin tener que ser acusado de querer matar a la planta. Él sólo quiere producir una nueva flor.

Cuando los nuevos instrumentos me permitan escribir música tal como la concibo, asumiendo el lugar del contrapunto lineal, el movimiento de las masas sonoras, el cambio de planos, serán claramente percibidos.

Cuando estas masas sonoras colisionen, los fenómenos de penetración o repulsión parecerán ocurrir. Ciertas transmutaciones sucediendo en ciertos planos parecerán proyectarse en otros planos, moviéndose a distintas velocidades y con distinta inclinación”.

TRES

“Quizás uno de los más notables ejemplos, seguramente no el único ni el primero, pero decididamente sí uno que abrió un camino para el posterior desarrollo de la música contemporánea es “Ionisation” de Edgard Varese, una obra para 13 percusionistas con un piano.

Compuesta entre 1929 y 1931, la obra fue estrenada en 1933 en la ciudad de Nueva York. Desde su concepción, “Ionisation” estuvo inspirada directamente por las ideas futuristas. La influencia no fue sólo teórica, sino que Varese también utilizó algunas de las técnicas desarrolladas por Russolo para producir los ruidos. En 1929, Varese construyó el “Russolofono”, una máquina de ruidos con teclado. Incluso, la utilización de las sirenas en “Ionisation” es semejante a la de los intonarumori en obras del italiano (Radice, 1989, p. 13).

Están invitados a tratar de oír “Ionisation”, es fácil de hallar en youtube. Dura siete minutos.

CUATRO

“No tengo dudas que llegará el momento cuando el compositor, luego de haber graficado su partitura, vea cómo es interpretada automáticamente por una máquina que de manera fiel transmitirá el contenido musical a un oyente. (Varese, 1936).

CINCO

Varèse fue uno de los genios más innovadores del siglo XX. Estuvo constantemente buscando nuevos sonidos, no por el mero hecho de la provocación, sino como necesidad de expresar y reflejar el pensamiento de una nueva era. Sus orquestaciones y la instrumentación que utilizaba no eran casuales, sino que procedían de una gran reflexión y estudio de la interacción de los sonidos que utilizaba, como el pintor que experimenta con los colores en su paleta a la búsqueda de algo que tiene en mente.

Para él la armonía era secundaria, pues su interés se centraba en la búsqueda de nuevos sonidos, lo fundamental era el timbre y el uso del ritmo.

Otro aspecto de interés para Varèse fue la “dinámica”, pero no como golpe de efecto o como efecto expresionista. La dinámica de un instrumento cambia el timbre (prueben a tocar una nota en el instrumento que sea y observen que el timbre del instrumento no es el mismo si esta nota se toca en “piano” o en “forte”, el peso de los armónicos es diferente); y él estudió cómo la aplicación de diferentes dinámicas sobre distintos instrumentos alteraba el sonido global.

(Maestría de Artes, UNSA).

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