La hora de la unidad ha llegado: Ciudadanos libres contra el Estado Elefante

Por Alicia Barco Andrade – Comunicadora, docente y política.
La Hora de la Unidad: Ciudadanía Activa contra el Estado Elefante ha llegado. En un mundo donde los desafíos se multiplican, la ciudadanía activa se erige como la fuerza transformadora capaz de plantar cara al «Estado Elefante». Es hora de dejar de lado la pasividad y unirnos para defender la libertad, construir el bien común y exigir un Estado más eficiente y transparente. La unión ciudadana, impulsada por la participación, la organización y la movilización, es el arma más poderosa para lograr un futuro mejor. No esperemos más, la hora de la unidad ha llegado.
Es hora de despertar. Es hora de dejar de lado la apatía y el individualismo que nos han alejado del bien común. Es hora de unirnos como ciudadanos, como miembros de una comunidad que comparte sueños y anhelos de un futuro mejor.
La derecha y los libertarios debemos aprender de cómo la izquierda articula, coordina y trabaja en bloque. En vez de buscar las diferencias, o quejarnos, o desgarrarnos y desgastarnos en criticar, la gente de la derecha y quienes defendemos la libertad, debemos unirnos. Unirnos desde los valores que nos sostienen nuestra manera como miramos la organización social política de una nación y hacer. Y trabajar juntos, y –sobre todo- la gente joven que está en Instagram y TikTok, para defender juntos lo que nos interesa proteger. Tanto la derecha como los libertarios comparten ciertos valores, como la defensa de la libertad individual, la propiedad privada y la libre empresa. También suelen ser críticos con el exceso de intervención del Estado en la economía y la sociedad.
Como ciudadanos, tenemos la obligación de proteger los valores que nos han permitido progresar durante muchos años. Valores como la libertad y los derechos que respaldan el modelo democrático capitalista neoliberal, que nos ha permitido crecer económicamente, nos ha permitido crear trabajo y no precisamente desde el Estado sino desde el empresariado emprendedor. Nadie puede negar que es un modelo que tiene carencias y debilidades, pero si nos unimos como País en defensa de nuestros principios, puede mejorarse.
Donald Trump: ¿Unidad estratégica? ¿Unidad ideológica?
Donald Trump por ejemplo, no es un proteccionista de los valores democráticos, él entiende la geopolítica como instrumento de negociación. Trump tiene una agenda de la venganza que está practicando batallando con firmeza contra el sistema que impera el Control, que son China y Rusia. Reducir el tamaño del Estado o promover políticas de libre mercado es esencial.
Algo que tenemos que aprender de la izquierda es la integración articulada que hace con organismos, y con los mismos movimientos.
La esencia del socialismo es entregarle al Estado todo el poder posible hasta que se convierta en un elefante tan grande, tan pesado de manejar que se convierta en obsoleto. Esta es la burocracia que tenemos. Lo que significa que la Institucionalidad democrática se pierde cuando tenemos un estado tan burocrático que se vuelve ingobernable, inoperable, ineficiente y obsoleto.
La izquierda, moderada, extrema o media, tiene muy en claro que el objetivo principal es acabar con el modelo político democrático occidental. ¿Por qué quiere eso la izquierda? La única razón de por qué la izquierda no le interesa el progreso social, es porque busca la destrucción de un modelo basado en la libertad para imponer el modelo del control.
El Estado le sube los aranceles y les exige a los empresarios pagar impuestos muy altos para quitarle de esta manera dinero a las empresas, porque de esta manera se piensa que los políticos pueden gastar mejor el dinero que la gente. Cuanto más quitas, más dinero hay para el Estado y menos para la industria privada, y ahí es cuando los zurdos o socialistas de izquierda, se enriquecen. Es muy importante establecer el papel del gobierno, y límites, no podemos dirigirlo todo tampoco y tampoco deberíamos intentarlo. Algo que tenemos que aprender de la izquierda es la integración articulada que hace con organismos, y con los mismos movimientos. Ese trabajo en equipo, coordinado, articulado que nos podría dar la contención democrática ciudadana.
La unidad es nuestra arma más poderosa.
Cuando nos organizamos, cuando alzamos nuestra voz juntos, cuando trabajamos en pos de objetivos comunes, el Estado Elefante tiembla. Ya no puede ignorarnos, ya no puede pisotear nuestros derechos, ya no puede imponer su voluntad sin resistencia.
La falta de líderes capaces de articular un proyecto político que concilie las diferentes corrientes de la derecha y el libertarianismo puede ser un obstáculo para la unidad. Existe una desconfianza mutua y una lucha de egos. Tanto la derecha como el libertarianismo son movimientos diversos, con diferentes corrientes y subgrupos, lo que dificulta la construcción de un proyecto unitario. Sin embargo, la economía social de mercado sí podría ser un punto excelente de encuentro, donde el Estado tengo un rol equilibrado y existan reglas claras para todos los sectores industriales, sin excesos o abusos.
La ciudadanía activa no se limita a ejercer el derecho al voto cada cuatro años.
Implica participar en la vida política y social de nuestra comunidad, defender nuestros valores y principios, exigir transparencia y rendición de cuentas a nuestros gobernantes. Implica involucrarnos en organizaciones de la sociedad civil, participar en debates públicos, movilizarnos pacíficamente cuando sea necesario. Implica construir puentes entre diferentes sectores de la sociedad, fomentar el diálogo y la colaboración en busca de soluciones a los problemas que nos aquejan.
Algunos dirán que es una tarea difícil, que el Estado Elefante es demasiado poderoso. Pero no debemos caer en el pesimismo. La historia nos ha demostrado que la unión ciudadana puede lograr grandes cambios, incluso frente a los obstáculos más formidables.
Recordemos las luchas por la independencia, por los derechos civiles, por la democracia. Todas ellas fueron impulsadas por ciudadanos activos que se unieron para hacer oír su voz y construir un futuro más justo y libre. Hoy, nos enfrentamos a nuevos desafíos: la desigualdad, la pobreza, el cambio climático, la corrupción. Pero también tenemos nuevas herramientas: las redes sociales, la tecnología, la información.
Utilicemos estas herramientas para movilizarnos, para organizarnos, para exigir un Estado más eficiente, más transparente, más cercano a la gente. No esperemos a que otros actúen por nosotros. Tomemos las riendas de nuestro destino. Despertemos a la ciudadanía activa que llevamos dentro. Juntos, podemos domar al Estado Elefante y construir un futuro donde el bien común prevalezca sobre los intereses particulares.