EsSalud retoma cirugías de manera progresiva y limitada en 2 hospitales

Por Jorge Turpo R.

En el HNCASE y Yanahuara III se empezó con la reprogramación desde ayer. Mientras que en el Edmundo Escomel se retoman hoy, pero a un ritmo lento.

CRISIS EN EL SEGURO SOCIAL

Después de casi una semana marcada por la suspensión total de intervenciones quirúrgicas, la Red Asistencial de EsSalud en Arequipa anunció el reinicio progresivo de las operaciones en dos de sus principales hospitales.

La medida, sin embargo, lejos de generar tranquilidad plena, abre un nuevo capítulo de incertidumbre para miles de pacientes que siguen esperando atención en medio de la que los propios médicos califican como la peor crisis hospitalaria de las últimas décadas.

Ayer se conoció que el Hospital Nacional Carlos Alberto Seguín Escobedo y el Yanahuara III retomaron de manera gradual las intervenciones quirúrgicas tras la adquisición de insumos básicos que permitieron reactivar las salas de operaciones.

En tanto, en el Hospital Edmundo Escomel las cirugías empezarían a reanudarse desde hoy, aunque de forma limitada.

La gerenta de la Red Asistencial de EsSalud en Arequipa, Guadalupe Mamani, informó —a través de un video difundido por el área de prensa institucional— que se logró acceder a un presupuesto superior a los 100 mil soles para la compra de medicamentos e insumos indispensables, especialmente en áreas críticas como anestesiología.

Según explicó, esta inyección económica permitirá que el personal médico vuelva a realizar procedimientos quirúrgicos que habían sido suspendidos por completo.

La paralización no fue una decisión menor. Los médicos, ante la carencia de medicamentos, materiales quirúrgicos y fármacos anestésicos, deslindaron responsabilidades y optaron por suspender las cirugías, incluso algunas de emergencia, para no poner en riesgo la vida de los pacientes.

La medida evidenció un escenario inédito: hospitales del Seguro Social sin capacidad operativa por desabastecimiento.

No obstante, los propios profesionales de la salud han advertido que la solución adoptada es apenas temporal.

“No puede tratarse de parches”, señalaron, al exigir que se garantice la continuidad del suministro de insumos y medicamentos. Reconocen que nunca antes se había llegado a un nivel de precariedad tan extremo, al punto de suspender intervenciones quirúrgicas por falta de lo más elemental.

Uno de los casos más sensibles es el de los pacientes con hemofilia. EsSalud anunció que se logró obtener el factor IX —medicamento vital para estos pacientes— mediante un préstamo del Hospital Regional Honorio Delgado. Con ello se espera cubrir la demanda inmediata en los próximos días.

Sin embargo, el problema de fondo persiste: el desabastecimiento se arrastra desde octubre del año pasado, según denunciaron los propios pacientes, quienes incluso realizaron un plantón para exigir atención. Para una persona con hemofilia, la falta de este medicamento puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

A ello se suma que los insumos adquiridos no alcanzan aún para normalizar el ritmo habitual de los hospitales.

En el hospital Escomel, por ejemplo, solo se habrían programado tres cirugías para este viernes, cuando en condiciones normales se realizan alrededor de 20 procedimientos diarios. Esto confirma que la reprogramación será lenta y progresiva, mientras la lista de espera continúa creciendo.

La gravedad de la situación motivó la intervención del Ministerio Público. La Fiscalía de Prevención del Delito inició diligencias y constató las denuncias formuladas tanto por pacientes como por personal médico.

La investigación deberá determinar responsabilidades en una crisis que no solo es administrativa, sino profundamente humana.

Según cifras oficiales, en octubre del año pasado el Hospital Nacional Carlos Alberto Seguín Escobedo registraba más de 3 mil pacientes en lista de espera para una intervención quirúrgica.

Lejos de reducirse, ese número se ha incrementado, agravado ahora por la suspensión temporal de cirugías.

Pacientes que vieron canceladas sus operaciones deberán iniciar nuevamente trámites de reprogramación, sumando más tiempo a una espera que, en algunos casos, supera los dos años.

Las áreas más afectadas siguen siendo traumatología —con pacientes que requieren prótesis de cadera o rodilla—, oftalmología y oncología. En estos servicios, el paso del tiempo no es neutro: el dolor se agrava, la movilidad se pierde y, en el caso de los pacientes con cáncer, el retraso puede ser decisivo.

El reinicio de las cirugías es, sin duda, un alivio parcial, pero mientras no se garantice una solución estructural, la salud de miles de asegurados seguirá pendiendo de decisiones urgentes, presupuestos insuficientes y una fragilidad institucional que ya pasó factura.

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