Arequipa ganó a Universidad de Bogotá con goles de Eduardo Somocursio.

Por Carlos Meneses Cornejo

El equipo de la Universidad de Bogotá fue vencido por 3 a 2 en el estadio Melgar el 18 de enero de 1953, se jugó a las 10 a.m.

Los arequipeños que yo conocí

Los peruanos acudieron a ver jugar a Néstor Raúl Rossi figura sobresaliente y estrella de la afición argentina y del Club River Plate, todos espectantes por ver ante sus ojos lo que por la radio oían en otras latitudes, las maravillosas jugadas de este as argentino.

Pero lo cierto es que ante la expectativa de ver un verdadero show futbolístico que tenía como protagonista a un extranjero y tal vez augurando una derrota para el seleccionado arequipeño la historia dio un giro inesperado. El conjunto arequipeño triunfó por 3 a 2 con los goles de Eduardo Somocursio, futbolista arequipeño que entonces era jugador del Sport Boys y luego se pasó al Club Independencia, todos quedaron impresionados por las jugadas y la destreza ante el balón del ya conocido travieso Soroca Somocursio, quien con sus diabluras incendió de emoción al aficionado arequipeño logrando conmover a las tribunas, que en algunos momentos parecían suspendidas en el tiempo, hacían vibrar el estadio esa mañana del 18 de enero de 1953.

Empatados los equipos de la Universidad de Bogotá y el de Arequipa, Soroca Somocursio inició una jugada digna de quedar estampada para siempre en el lienzo de la gloria del deporte, pues puso la pelota en el lugar señalado por el juez del partido para cobrar el tiro libre al lado de la línea de la media cancha, como el lugar estaba muy distante del arco rival, la barrera humana de los colombianos fue de tan solo dos jugadores.

Partido jugado en el estadio Melgar.

Atención a las siguientes líneas. El Soroca Somocursio levantó la cabeza y miró al campo rival con ceremonioso caminar dio cinco pasos para tomar impulso y pateó el esférico. La afición arequipeña presente y emocionada ya sea por el empate o porque se jugaban los últimos partidos de este juego de infarto observó que el tiro libre, que al principio se pensó que era para servir al compañero que se encuentre más cerca del arco contrario, la pelota impulsada con la tenaz fuerza y técnica salió muy alta en dirección al arco.

El crack arequipeño Soroca Somocursio.

El Soroca se percató de que al arquero rival estaba muy adelantado y le mandó el esférico por las alturas con una fuerza realmente portentosa a las vallas desprotegidas, conforme avanzaba el balón este adquiría una trayectoria bombeada y el angustiado arquero retrocedía con desesperación y angustia. Las tribunas estaban inmóviles y todas las almas concentradas en el estadio contenían la respiración y sin parpadear abrían más los ojos ante el milagro que ante ellos sucedía, pues la pelota en veloz parábola se metió al arco y el speaker del estadio gritó ¡GOOOLLLL DE AREQUIPAAAAAA!!!!! Resonando en todo rincón del recinto deportivo y de los elegantes chalets que circundaban a este. Los abrazos, los aplausos y todas las formas de celebración eran parte de la euforia del gol que Soroca Somocursio regaló a la afición de Arequipa, enseguida el partido terminó con 3 a 2 en el marcador, señalando el triunfo del equipo arequipeño.

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