Sin disciplina compañeros no hay segunda vuelta

Sermo humilis

Por: Alejandro Paz S.

Luego que en últimas elecciones el APRA perdiera su inscripción como organización política, volvió al escenario nacional con nueva inscripción. Si bien recuperó ésta, al parecer no ha recuperado la fuerza y el sentir de partido representativo en el país que le diera sus fundadores e insignes parlamentarios, quienes en el debate en el hemiciclo del Congreso dejaron memorables lecciones de democracia.

Hoy sin representación congresal, por sus propios errores y propuestas que no llenaron la expectativa del elector, su candidato a la presidencia, Enrique Valderrama Peña, en su casi desapercibida visita a nuestra ciudad en días pasados, fustigó a José Jerí no por su juventud sino por su flexibilidad moral; tal vez en el sentido de hacer notar que su también juventud es más bien diferente, aunque queda en la esfera popular si es moral desconocer elecciones internas para favorecer a otros que no ganaron ese derecho en votaciones internas. Esa misma juventud igualmente pasa factura. No se desanime el candidato, en la arena política el piso es movedizo.    

Más allá de su propuesta enfocada en salud, ha obviado que el principal sentir y demanda de la población en la actualidad es la seguridad, la cual no le debe ser esquiva. No le caería mal considerar este clamor.

De regreso al ahora cuestionado Jerí, presidente de la República en su condición de presidente del Congreso, Valderrama también diría “…a diferencia de Jerí yo tengo al APRA detrás, es una gran diferencia inmensa”. Esa no es la impresión de sus militantes, sobre todo de aquellos que participaran en las elecciones internas del partido de la estrella y que quedaran rezagados.   

Semanas atrás haría referencia a una obediencia al resultado de su elección como candidato a la presidencia; sin embargo, hay voces de discrepancia y de denuncias sobre la falta de respeto interno, inclusive de llegar hasta otros fueron de ser necesario. La obediencia comienza dando el ejemplo, respetando las decisiones de la militancia. La solidez de la candidatura y la aspiración soñada de pasar a segunda vuelta no está en la incertidumbre del resultado de la dispersión de votos por el desmedido número de postulantes, la solidez debe darse desde el interior. No le vendría mal, pronunciamiento de todas las bases y viejos líderes y nuevos rostros apristas en respaldar plena e incondicionalmente su candidatura, y no verse un partido fragmentado, impropio del partido de Haya.

El liderazgo del otrora partido del pueblo debería ser ejemplo en consensos internos y el respaldo pleno de todos los sectores de la militancia, no basta con decirlo hay que evidenciarlo, lo que no se demuestra. Es un llamado a recuperar escaños en la representación parlamentaria, sin disciplina no se hacen realidad los sueños, sin disciplina compañeros no hay segunda vuelta; sin ser compañero.

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