Arequipa: al menos 12 mil 400 millones de dólares para cerrar brecha en infraestructura
Las brechas de infraestructura en el Perú constituyen uno de los principales desafíos para el desarrollo económico y social del país. La insuficiente inversión en sectores estratégicos como transporte, energía, telecomunicaciones, salud, educación, infraestructura hidráulica, agua y saneamiento ha limitado la competitividad nacional y la integración territorial. Estas carencias no solo afectan la calidad de vida de la población, sino que también restringen la capacidad productiva y elevan los costos logísticos, generando un círculo de ineficiencia que frena el crecimiento sostenido.
De acuerdo con una publicación elaborada por la Universidad del Pacífico, el sector transporte concentra la mayor brecha de infraestructura a nivel nacional para el periodo 2016-2025, con un monto alrededor de los 57,499 millones de dólares. Este monto refleja la magnitud del problema y la urgencia de atenderlo, dado que la movilidad de personas y mercancías es un factor esencial para el dinamismo de los mercados y el funcionamiento del sistema productivo. La falta de inversión en transporte repercute directamente en la competitividad de las empresas, que enfrentan mayores costos de distribución y dificultades para expandirse hacia nuevos mercados. Al mismo tiempo, sectores como energía, telecomunicaciones y salud muestran déficits significativos que se traducen en un acceso limitado a servicios básicos, especialmente en zonas rurales y alejadas de los principales centros urbanos.

Según la estimación del Departamento de Estudios Económicos de la CCIA, en función a la publicación elaborada por la Universidad del Pacífico, en la región Arequipa, el panorama es similar, el sector transporte representa el 64.3% del monto estimado por invertir para cerrar la brecha en infraestructura, estimada en aproximadamente en 7,975 millones de dólares. Este déficit constituye una barrera significativa para el desarrollo regional, considerando que la infraestructura vial es un factor clave en la región para la articulación de los mercados locales y el acceso a los principales centros de producción y consumo.
Otros sectores también presentan déficits relevantes; el sector de energía, refleja la necesidad de ampliar la cobertura y mejorar la calidad del suministro eléctrico, especialmente en áreas rurales donde la falta de acceso limita el desarrollo de actividades productivas. La educación y la salud, con brechas de alrededor de 494 y 428 millones de dólares, los cuales evidencian la insuficiencia de infraestructura básica para garantizar servicios de calidad, lo que repercute en el capital humano y en la productividad futura de la región.
La magnitud de esta brecha pone en evidencia la insuficiencia de los niveles actuales de inversión. Si el presupuesto público destinado en los últimos años para la región Arequipa, promediando los 3,000 millones de soles, se mantuviera constante, se requerirían al menos 20 años para cerrar la brecha de infraestructura estimada en la región, bajo un escenario de eficiencia y honestidad en la ejecución del presupuesto público. Este escenario refleja la necesidad de acelerar la ejecución de proyectos y fortalecer los mecanismos de financiamiento e inversión como Obras por Impuestos y APPs.

Con la finalidad de incidir en la brecha en infraestructura en el sector transporte, la situación de ésta confirma, que aproximadamente el 80% de la red vial nacional de nuestra región se encuentra pavimentada, lo que implica que cerca del 20% de las vías aún permanecen sin pavimentar, lo cual debería ir mejorando en la medida que los años sigan pasando en función a la tendencia que se muestra desde años anteriores.

En el caso de Arequipa, la situación es aún más preocupante. En 2024, red vial departamental registra un nivel de pavimentación de apenas 58.5 %, evidenciando un déficit significativo en la inversión destinada a este sector. Esta brecha impacta directamente en la actividad económica regional, al incrementar los costos de transporte, dificultar el acceso a nuevos mercados y restringir el desarrollo de actividades productivas, especialmente en las zonas rurales, las cuales son de gran importancia en la región.

En el caso de la red vial vecinal de Arequipa, que conecta directamente a las comunidades rurales con los centros poblados y la ciudad, la brecha estructural es aún más evidente. Entre 2023 y 2024, la mayoría de estas vías seguían sin pavimentar, con más de 6,440 km en ambos años, mientras que las vías pavimentadas se mantuvieron apenas por encima de los 1,219 km.
Este escaso avance en la pavimentación es preocupante, ya que se trata de la infraestructura que permite el acceso de las zonas rurales a mercados locales y servicios básicos como salud y educación. Aunque desde 2020 se ha registrado una mejora gradual, el ritmo sigue siendo muy lento frente a las necesidades de conectividad e integración territorial.

Las consecuencias de esta situación son múltiples. Por un lado, se reduce la capacidad del sector empresarial para ampliar sus operaciones hacia nuevos mercados, debido a los elevados costos de transporte y a las dificultades logísticas. Por otro lado, se limita el acceso de la población a servicios básicos como salud, educación y comercio, profundizando las desigualdades territoriales. El desafío para la región Arequipa y el país será acelerar el ritmo de inversión en infraestructura y mejorar la eficiencia en la ejecución de proyectos. La articulación entre el sector público y privado, así como una adecuada priorización de proyectos estratégicos, serán determinantes para reducir las brechas existentes y sostener el dinamismo económico regional.
