Mientras unos niños juegan y disfrutan de sus vacaciones, otros trabajan en las calles del Cercado de Arequipa
Detectan once casos de trabajo infantil en el centro histórico
Por: Daniela Nickole Santander
Mientras unos niños pasan sus días en casa jugando, aprendiendo un deporte o preparándose para el inicio del año escolar, otros pasan horas en las calles del Cercado de Arequipa vendiendo golosinas en situación de trabajo infantil. Esta dura realidad quedó nuevamente expuesta tras una intervención reciente en la que se identificó a once niños y adolescentes realizando actividades laborales en el centro histórico de la ciudad.
La acción fue realizada el último sábado con la participación de diversas instituciones aliadas como la Fiscalía de Familia, la Fiscalía de Prevención de Trata de Personas, la Policía Nacional, SUNAR y Migraciones. Según informó Alexandra Prado, subgerente de Promoción Social, se ejecutaron seis intervenciones en distintos puntos del Cercado, entre ellos las calles Mercaderes, San Juan de Dios, Santo Domingo y alrededores del parque Duhamel, donde se detectó a menores en situación de calle o acompañando a adultos en labores informales.
“Se han identificado alrededor de once niños que estaban realizando trabajo infantil en el Cercado de Arequipa”, señaló la funcionaria, precisando que en algunos casos los menores se encontraban solos, motivo por el cual se procedió a ponerlos a disposición de la comisaría de Palacio Viejo para iniciar medidas de protección. En otros casos, los niños estaban acompañados por sus padres o tutores, a quienes se les exhortó a evitar exponer a los menores a este tipo de actividades.
Durante el operativo se constató que muchos de los niños intervenidos realizaban venta ambulatoria junto a sus hermanos y que varios de ellos provenían de regiones del sur andino, como Cusco y Apurímac, llegando a Arequipa con el argumento de reunir dinero para útiles escolares. “Estamos observando más niños provenientes de la sierra del país, no necesariamente de Arequipa”, explicó Prado, evidenciando que el trabajo infantil sigue siendo una consecuencia directa de la pobreza y la falta de oportunidades.
Desde la municipalidad se recordó que el marco legal limita una intervención coercitiva, ya que podría derivar en maltrato infantil. Sin embargo, se inician procedimientos de prevención de riesgo de desprotección, los cuales son posteriormente evaluados por la Fiscalía para determinar si corresponde la apertura de un expediente. “El principal derecho que velamos es el derecho a la educación”, sostuvo la subgerente, enfatizando que normalizar la presencia de niños trabajando en las calles perpetúa un ciclo de exclusión y vulneración de derechos.
La reiteración de estos casos (más de 46 intervenciones registradas durante el año pasado) evidencia que el trabajo infantil sigue siendo una herida abierta en la ciudad. Una realidad que incomoda, pero que no puede seguir siendo ignorada, mientras algunos niños viven su infancia, otros apenas logran sobrevivirla.
