Chiclayo recibe al enviado especial del Papa en Jornada Mundial del Enfermo
Llegó el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
LAMBAYEQUE
La ciudad de Chiclayo vivió una noche de profunda emoción y fervor religioso con la llegada del cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quien arribó al aeropuerto José Quiñones Gonzales en su calidad de enviado especial del papa León XIV. Su visita se enmarca en las celebraciones por la Jornada Mundial del Enfermo, que se desarrolló del 9 al 11 de febrero en la capital lambayecana.
Fieles, representantes de movimientos apostólicos y autoridades eclesiásticas se congregaron para recibir al purpurado con cánticos, oraciones y muestras de gratitud. El cardenal Czerny llegó acompañado por el padre Joseph Savarimuthu, su secretario, y monseñor Giuseppe Quirighetti, consejero de la Nunciatura Apostólica en el Perú.
El obispo de Chiclayo, monseñor Edinson Farfán Córdova, destacó la relevancia pastoral de esta visita, que —dijo— “reafirma la presencia de la Iglesia junto a los enfermos y los más necesitados, recordando el mandato de Cristo de servir con compasión y esperanza”.
Como símbolo de devoción local, la Comisión de Movimientos Apostólicos entregó al cardenal Czerny una reproducción de la Santísima Cruz de Chalpón de Motupe, ícono de la fe lambayecana, gesto que fue recibido con emoción y gratitud.
Durante su estadía, el representante del Santo Padre participará en visitas a hospitales y centros de salud, además de encuentros con personal médico, voluntarios y familias de pacientes. También intervino en jornadas académicas y celebraciones litúrgicas, que culminarán el domingo 11 de febrero con una misa solemne en el santuario de Nuestra Señora de la Paz, a las 9:00 a.m.
La visita del cardenal Czerny simboliza un mensaje de consuelo, fraternidad y compromiso con la dignidad de la vida humana, especialmente en medio del dolor y la enfermedad. Chiclayo, por estos días, se convierte en un punto de encuentro espiritual donde la fe y la solidaridad se unen para dar testimonio del amor cristiano.
