La Octava, un cierre de fe, color y devoción en Puno
Celebración culmina con misa, procesión y un fastuoso desfile de trajes de luces que ratifican a Puno como capital del folclor peruano.
VIRGEN DE LA CANDELARIA
La Octava de la Virgen de la Candelaria constituye uno de los momentos más esperados y significativos de la festividad en honor a la patrona de Puno. Esta conmemoración, que tiene lugar ocho días después del 2 de febrero —día central de la festividad—, combina la profunda devoción religiosa con una vibrante expresión cultural que pone de manifiesto la identidad y el orgullo del pueblo puneño.
La Festividad de la Virgen de la Candelaria, declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2003 e inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2014, simboliza la unión entre la fe católica y las tradiciones andinas. La Octava marca el cierre de los homenajes centrales a la “Mamacha Candelaria”, como la llaman cariñosamente sus devotos, y es considerada el broche de oro de más de una semana de celebraciones.
FE Y TRADICIÓN
La jornada de la Octava inicia con una solemne misa en el templo de San Juan Bautista, santuario principal de la Virgen. La ceremonia es presidida por el obispo de Puno y congrega a autoridades civiles, militares y eclesiásticas, así como a miles de fieles provenientes de distintas provincias y regiones del país. Durante la liturgia, se renuevan los votos de fe y agradecimiento a la Virgen, en un ambiente marcado por la música sacra y la emoción colectiva.
Al término del rito religioso, los cielos puneños se iluminan con fuegos artificiales y la tradicional quema de castillos, acompañados por las melodías de los sikuris, grupos de músicos que interpretan el siku o zampoña, un instrumento ancestral que da identidad sonora al altiplano.
PROCESIÓN Y FERVOR POPULAR
Luego, se realiza la procesión del anda de la Virgen, que recorre las principales calles de la ciudad adornadas con alfombras florales elaboradas por los vecinos. La imagen sagrada es cargada por cuadrillas de devotos y seguida por multitudes que acompañan con oraciones, cantos y lágrimas de emoción, reflejando la profunda conexión espiritual de Puno con su patrona.
En la tarde, la fe se transforma en un estallido de color y ritmo con la competencia de danzas de trajes de luces en el estadio Enrique Torres Belón. Decenas de comparsas presentan coreografías de danzas emblemáticas como la morenada, la diablada, los caporales, la kullahuada o los tinkus, acompañadas por potentes bandas de músicos que llenan el recinto de energía y alegría.
Este espectáculo, considerado uno de los mayores despliegues folclóricos del país, no solo reúne a agrupaciones de Puno, sino también a delegaciones invitadas de Arequipa, Cusco, Apurímac, Huancavelica, Junín y Lima.
La Octava, con su mezcla de fervor religioso y esplendor artístico, reafirma a Puno como la capital del folclor peruano y símbolo del mestizaje cultural que define al Perú. Cada febrero, la Virgen de la Candelaria convoca a miles de corazones que, entre fe y danza, mantienen viva una de las más grandes expresiones de identidad nacional.
