Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: cómo despertar vocaciones científicas desde la infancia
La directora de Investigación de la UTP, Gladys Charca, explica qué factores influyen en el acercamiento de las niñas a las áreas STEM y cómo impulsarlos desde la educación y la familia.
Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia plantea una cuestión fundamental: ¿qué se requiere para que más niñas se interesen y se desarrollen en el ámbito de la ciencia y la tecnología? Para Gladys Charca, directora de Investigación de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), la respuesta comienza mucho antes de tomar una decisión profesional.
“Los niños tienen mucha curiosidad y hacen muchas preguntas. Cómo se responde a estas interrogantes podría definir su futuro”, destaca.
Afirma que proporcionar a las niñas un espacio en el que se valoran sus preguntas y experimentos es crucial. “Con ello se les deposita la confianza que en el futuro puede dar lugar a que se sientan capaces de crear e innovar a través de la ciencia en bien de la sociedad”, explica.
Mentorías, referentes y confianza
Charca considera que lo fundamental es que desde la educación básica se respondan las inquietudes sin sesgos de género, permitiendo que las niñas exploren, pregunten y experimenten sin que sus intereses sean condicionados por estereotipos. Esto implica validar sus preguntas, estimular la curiosidad científica en el aula y mostrar la presencia de mujeres científicas como algo cotidiano, integrado al aprendizaje y no presentado como una excepción, según la experta.
Las experiencias prácticas también tienen un papel fundamental. “Es importante generar los espacios donde las niñas puedan manipular materiales, construir e investigar”, señala, en referencia a talleres, actividades experimentales y dinámicas que las acerquen a la ciencia desde la acción y no solo desde la teoría. Estos espacios permiten que las niñas desarrollen confianza en sus capacidades y descubran la ciencia como una actividad cercana y posible.
A ello se suman las mentorías con mujeres investigadoras, que permitan a las niñas conocer historias reales y trayectorias posibles. “Sentirán que es algo posible para ellas”, afirma, al destacar el valor de escuchar experiencias de vida y recorridos profesionales concretos, de acuerdo con la directora de la UTP. Además, resalta que el acompañamiento sostenido marca la diferencia, ya que brinda orientación y apoyo en momentos clave: “Esta intervención oportuna por parte de una mentora científica podría definir el futuro de la niña”.
Impacto social
Según Charca, el efecto de tener más mujeres en la investigación no se limita a lo individual. “Si el país logra acortar y cerrar la brecha de género en investigación, se podría responder de manera más efectiva a desafíos complejos”, explica. Una mayor participación femenina amplía las perspectivas y permite desarrollar soluciones más inclusivas y representativas de la sociedad en su conjunto, sostiene.
Desde el entorno familiar y educativo, el mensaje que aporta la directora de la UTP es claro: “Ofrezcamos a las niñas un espacio en el que puedan preguntar y experimentar sin temor”. Ese respaldo puede transformarse, con el tiempo, “en vocaciones científicas que contribuyan al desarrollo del país”, concluye.
