Observaciones al PDM se levantarán en 60 días, pero sin equipo técnico original
Por Jorge Turpo R.
El IMPLA informó que son más de 1800 observaciones que se responderán una a una. Mientras se conoció la renuncia del equipo técnico del PDM liderado por Manuel Málaga.
SE DESCONOCE NOMBRES DE LOS PROFESIONALES QUE INTERVENDRÁN
El levantamiento de las más de 1800 observaciones formuladas al Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM) no estará listo en febrero, como lo había anunciado a finales del año pasado el alcalde provincial Víctor Hugo Rivera. El proceso tomará al menos 60 días calendario adicionales, según informó el Instituto Municipal de Planeamiento (Impla) mediante un comunicado oficial.
El documento señala que, debido a la magnitud y complejidad técnica de las observaciones, se ha dispuesto ampliar el plazo para su análisis, validación y levantamiento. El nuevo cronograma rige desde el 9 de febrero. Sin embargo, la ampliación del plazo coincide con un hecho clave: el equipo técnico que elaboró el PDM dejó sus funciones semanas atrás.
El arquitecto Manuel Málaga, exjefe del equipo técnico, confirmó que él y su grupo decidieron no continuar en el proceso y que tanto la Municipalidad Provincial como el Impla aceptaron su salida. La situación plantea una interrogante central: ¿Quién levantará ahora las observaciones?
En entrevista, Málaga sostiene que el trabajo requiere necesariamente un nuevo equipo técnico especializado y asegura que el Impla debe haber previsto esa contratación si ha fijado un plazo concreto. También responde a los cuestionamientos sobre la elaboración del plan, las críticas públicas y las acusaciones que —según afirma— no se ajustan a la verdad.

¿Se necesita un nuevo equipo técnico para levantar las observaciones al PDM?
-Por supuesto que se necesita un nuevo equipo técnico. En nuestro informe final incluimos un documento específico con lineamientos para el levantamiento de observaciones. Allí agrupamos las observaciones por temas y recomendamos incluso qué especialistas debían intervenir en cada caso. Ese trabajo ya estaba encaminado metodológicamente.
Entonces, al no estar ustedes, ¿eso frena el levantamiento de las observaciones?
-Yo estimo que el Impla ya debe tener un nuevo equipo técnico. Si han dispuesto un plazo de 60 días en su propio comunicado, asumo que han contratado profesionales que se encargarán de levantar las observaciones. No tendría sentido fijar un cronograma sin contar con el equipo responsable.
¿Cómo fue la elaboración del PDM? ¿Trabajaron con presiones o con libertad técnica?
Debo reconocer que, en general, no hubo condicionamientos en nuestro trabajo. Tuvimos una relación permanente con el alcalde y fue una buena relación laboral. Durante el proceso sí recibimos algunas cartas notariales y documentos que consideramos intentaban ejercer presión sobre el contenido del plan. Además, en redes sociales se dijeron muchas cosas, incluso se organizó una movilización tras una conferencia de prensa de una coordinadora político-social.
En esa conferencia, el ingeniero Elvis Jump formuló acusaciones que no se ajustan a la verdad. Señaló que habíamos cometido ilegalidades, lo cual no es cierto. Por eso le enviamos una carta notarial solicitando rectificación y explicando técnicamente cada punto. Hasta ahora no hemos recibido respuesta.
Hay asociaciones de vivienda que ya están habitadas, pero el PDM no las reconoce como urbanas. ¿Cómo se explica eso?
-Hay dos situaciones distintas. Una es la de ocupaciones en terrenos agrícolas y otra en zonas eriazas. Cofopri establece criterios técnicos para definir cuando un asentamiento está consolidado y cuando no lo está. El PDM no se dedica a regularizar ocupaciones informales; para eso existen otras instancias.
En el trabajo de campo y mediante análisis de imágenes satelitales se determinó que había muchos sectores sin consolidación urbana. Puede haber algunas viviendas aisladas, pero técnicamente se consideran lotes vacantes. Cuando analizamos la ciudad en su conjunto encontramos que Arequipa tiene alrededor de 15 000 hectáreas con algún grado de consolidación urbana, pero identificamos aproximadamente 7000 hectáreas vacantes. Es decir, una ciudad y media adicional que se pretendía formalizar sin tener consolidación real.
¿Quiénes están detrás de esas ocupaciones?
-Hay casos de familias con necesidad real de vivienda, pero en gran medida se trata de un proceso especulativo. Formalizar esos terrenos toma tiempo y muchos pensaron que el PDM sería la vía para regularizar automáticamente todo, como ocurrió en planes anteriores.
Sin embargo, se ha detectado que hay personas que poseen múltiples lotes: seis, diez o más en zonas como el cono norte, Alto Cayma, Alto Selva Alegre o Paucarpata. Eso no responde a una necesidad habitacional, sino a especulación inmobiliaria. Una parte importante de esas 7000 hectáreas está en esa condición.
¿El PDM concluye entonces que no hay necesidad de vivienda?
No es que no haya necesidad de vivienda, sino que no hay necesidad de seguir expandiendo la ciudad. Existen muchos vacíos urbanos. La densidad ha caído drásticamente. En 1940, Arequipa tenía alrededor de 150 habitantes por hectárea; hoy tiene aproximadamente 51. Estamos en un tercio de la densidad que había hace ocho décadas.
La ciudad se ha extendido como una mancha de aceite. Esa expansión encarece la provisión de servicios básicos y la hace más ineficiente. La necesidad real de vivienda es mucho menor en comparación con el crecimiento urbano que ha experimentado la ciudad.
Pero existen numerosos proyectos inmobiliarios y el metro cuadrado está entre los más caros del país. ¿A qué se debe?
-Está relacionado con la intención de ocupar la campiña. Desde que comenzó la formulación del PDM aparecieron cientos de ofertas inmobiliarias. Algunas incluso promocionaban proyectos en áreas agrícolas asegurando que el cambio de zonificación ya estaba hecho, cuando eso no es automático.
No basta con solicitar un cambio para que se apruebe. Existen criterios de ordenamiento territorial que determinan dónde se puede y dónde no se puede urbanizar. El plan justamente busca establecer reglas claras.
Se ha dicho que el PDM limita la expansión vertical, más allá de cuatro o cinco pisos. ¿Es así?
-Eso no es cierto. Hay sectores que ya contemplaban alta densidad desde el PDM de 2016. Dentro de algunas urbanizaciones se permiten hasta ocho pisos y en avenidas principales incluso más, según una fórmula que relaciona el ancho de la vía con la altura de la edificación.
Gracias a ese criterio existen edificios de 15 pisos o más. El caso de las torres en Challapampa es un ejemplo. Incluso podrían haberse construido con mayor altura si cumplían los parámetros establecidos.
Finalmente, ¿las 1800 observaciones implicarán modificar el trabajo inicial?
-Las observaciones son parte natural del proceso. No significa que el plan esté mal hecho. En una ciudad tan desordenada como Arequipa es normal que existan numerosas observaciones, sobre todo cuando hay intereses económicos en juego.
El Impla tiene la obligación de responder una por una y publicar esas respuestas. Algunas observaciones pueden ser desestimadas, otras incorporadas total o parcialmente. Las que se incorporen requerirán ajustes en planos o criterios. Incluso pueden mejorar o ampliar aspectos del diagnóstico.
Ese es el proceso natural de cualquier plan. Lo importante es que se haga con rigor técnico y transparencia.
