Cáncer: en el Perú, llegar tarde aún cuesta vidas

ENFOQUE

Por Damary Milla

Cada 4 de febrero, el Día Mundial contra el Cáncer nos invita a detenernos y mirar de frente una verdad incómoda: en el Perú, el cáncer sigue diagnosticándose demasiado tarde. No por falta de tecnología ni de conocimiento médico, sino por una combinación peligrosa de falta de acceso para toda la población, miedo, desinformación y postergación. Cada año, en cifras que podrían no ser concluyentes, se registran más de 73 000 nuevos casos y por encima de 35 000 muertes. Hoy, más del 70% de los casos se detectan en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de tratamiento y supervivencia disminuyen drásticamente. Ese dato, más que una cifra, es una alerta.

Hablar de cáncer ya no debería ser sinónimo de fatalidad. La evidencia es clara: hasta un tercio de los casos puede prevenirse y muchos otros pueden curarse si se detectan a tiempo. Sin embargo, la prevención y detección temprana continúa siendo el eslabón más débil de nuestro sistema de salud. Persisten barreras económicas, geográficas y culturales que alejan a miles de personas de un chequeo oportuno. En ese silencio, el cáncer avanza.

La prevención y el diagnóstico oportuno no son solo decisiones médicas, son actos de responsabilidad individual y colectiva. Realizarse un examen preventivo, atender una señal de alerta o acudir a un control no debería ser visto como un lujo ni como algo postergable. Es, en realidad, una forma concreta de cuidar la vida.

En este escenario, la Liga Contra el Cáncer cumple un papel clave en la disminución de la alta incidencia de esta enfermedad en el país. Desde 1950, su labor se ha enfocado en acercar la prevención a quienes más lo necesitan, promoviendo constantes campañas de despistajes gratuitos, información de valor y educación en salud, incluso en las zonas donde el sistema no siempre llega. Los retos siguen siendo enormes: reducir el diagnóstico tardío, fortalecer la cultura preventiva y lograr que la detección temprana sea una práctica habitual, no una excepción. En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, la pregunta es inevitable: ¿seguiremos esperando para prevenir el cáncer?

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