Innovación universitaria para el desarrollo territorial
Alana Sánchez Orihuela
REFLEXIONES
El proceso de descentralización en el Perú requiere instrumentos que complementen la inversión pública tradicional. Las brechas entre crecimiento económico y bienestar ciudadano, visibles en diversas regiones del país, demandan estrategias que articulen conocimiento, productividad y cohesión social. En ese marco, la innovación impulsada desde las universidades puede convertirse en una herramienta para fortalecer el desarrollo territorial sostenible.
La universidad contemporánea forma profesionales y también genera conocimiento aplicado con potencial de impacto económico, ambiental y social. Cuando la investigación se vincula con el mercado y las necesidades del territorio, se convierte en transferencia tecnológica, emprendimiento de base científica y generación de empleo calificado.
Desde el Proyecto Venture Studio ProInnóvate de INNICIA, en la Universidad Católica de Santa María, promovemos la co-creación de startups basadas en investigación universitaria, con foco en biotecnología, sostenibilidad y tecnologías aplicadas. Este modelo permite transformar resultados académicos en soluciones orientadas a la productividad agrícola, la eficiencia hídrica, la economía circular, las energías limpias y la optimización de cadenas productivas locales.
Cuando el conocimiento se traduce en empresa, se dinamizan proveedores, se fortalecen capacidades técnicas en jóvenes profesionales y se amplían oportunidades económicas más allá de actividades extractivas. Esta diversificación productiva contribuye a reducir brechas estructurales y generar mayor valor agregado en las regiones.
En contextos con actividad minera, la innovación tecnológica puede aportar soluciones en monitoreo ambiental, tratamiento de residuos, uso eficiente del agua y desarrollo de actividades productivas complementarias. La articulación entre academia, sector privado y Estado permite sustentar técnicamente decisiones, mejorar el diálogo social y promover un desarrollo con mayor legitimidad.
El financiamiento público, como el otorgado por ProInnóvate del Ministerio de la Producción, cumple un rol estratégico al activar estos procesos en territorios con limitado acceso a capital. Invertir en ciencia aplicada y emprendimiento regional, fortalece capacidades locales y consolida un ecosistema de innovación alineado con las políticas nacionales de competitividad y productividad.
Impulsar la innovación universitaria lejos de sustituir otras políticas públicas, contribuye a generar empleo, diversificación económica y soluciones escalables desde el propio territorio. En la articulación entre conocimiento, empresa y comunidad está la oportunidad real para avanzar hacia un desarrollo más equilibrado e inclusivo.
