Dos drones iraníes impactaron contra Embajada de EE.UU.

El conflicto en Medio Oriente escaló el lunes a un nuevo nivel tras el impacto de dos drones iraníes contra la Embajada de Estados Unidos en Riad, Arabia Saudita. El ataque, confirmado por el Ministerio de Defensa saudí, provocó un incendio controlado y daños materiales menores, sin reportes iniciales de víctimas.

El incidente ocurrió en la madrugada, dentro del barrio diplomático de la capital saudita, donde testigos relataron explosiones y columnas de humo visibles a varios kilómetros. El fuego fue rápidamente extinguido por los equipos de emergencia locales, mientras fuerzas de seguridad acordonaban la zona.

Medios internacionales como CNN, Reuters, Axios y Al-Arabiya informaron que los artefactos no tripulados provenían del norte del Golfo Pérsico, en medio de una oleada de ataques atribuidos a Irán tras los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán y posiciones de Hezbollah en Líbano.

El gobierno saudí elevó el nivel de alerta en todas las misiones diplomáticas extranjeras y reforzó la seguridad en torno a sus principales instalaciones energéticas. En paralelo, la embajada estadounidense en Riad emitió una alerta de seguridad urgente, exhortando a sus ciudadanos a permanecer bajo resguardo y evitar desplazamientos innecesarios.

El ataque se enmarca en una serie de hostilidades desatadas tras la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, lo que ha reconfigurado el equilibrio de poder regional. Irán respondió con misiles sobre territorio israelí, causando al menos diez muertos, mientras Donald Trump, presidente estadounidense, aseguró que continuará las operaciones “con toda fuerza”, aunque no descartó abrir un diálogo con el nuevo liderazgo iraní.

La crisis tiene también repercusiones económicas: el cierre temporal de plantas de QatarEnergy y el ataque con drones a la refinería saudí de Ras Tanura dispararon los precios del petróleo y gas en Europa hasta un 45%.

El Pentágono negó daños a instalaciones militares estadounidenses y descartó un ataque directo a un portaaviones en el Golfo. Sin embargo, la Casa Blanca anunció que reforzará la seguridad de todas sus embajadas en la región ante el riesgo de nuevos atentados o ciberataques del régimen iraní.

La situación sigue siendo crítica y las potencias occidentales temen que la escalada derive en un conflicto regional de mayores proporciones. Arabia Saudita y Kuwait mantienen sus fuerzas en máxima alerta, mientras el mundo observa con preocupación el avance del fuego cruzado en el corazón del Golfo Pérsico.

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