Helados de vino, pisco sour y licor de damasco se vuelven sensación
TACNA
Las altas temperaturas del verano en Tacna, que superan los 30 grados Celsius, han llevado a la población a buscar alternativas refrescantes para enfrentar la intensa ola de calor. En ese contexto, los helados artesanales elaborados a base de vino, pisco sour y licor de damasco se han convertido en una de las novedades gastronómicas más comentadas de la llamada Ciudad Heroica.
Esta innovadora propuesta fue desarrollada por la empresa agroindustrial y restaurante Agroindustrial El Álamo, que decidió apostar por un producto distinto que combine tradición, creatividad y valor agregado a los licores regionales. Según explicó el ingeniero químico Erasmo Torres Alférez, la idea nació como parte de una estrategia para diversificar la oferta de la empresa.
“El proyecto empezó el invierno pasado cuando decidimos experimentar con helados a base de licores. Fue un proceso complejo que tomó aproximadamente seis meses de pruebas hasta lograr una fórmula que permitiera mantener el sabor y la textura adecuada”, señaló.
Actualmente la producción se realiza cada dos días y alcanza cerca de 700 helados diarios. Cada paleta se vende a cuatro soles y también se ofrecen presentaciones en pote de 180 gramos a ocho soles. Los productos están disponibles en el restaurante El Álamo, ubicado en el kilómetro 9.5 del distrito de Calana, así como en los Baños Termales de Calientes.
De acuerdo con Torres Alférez, la acogida del público ha sido inmediata. “La demanda es bastante alta; luego de la producción los helados no duran ni una semana porque se venden rápidamente”, afirmó.
La elaboración de estos productos requiere un proceso técnico particular debido a la presencia de alcohol en la mezcla. A diferencia del agua, que se congela a 0 °C, el alcohol necesita temperaturas mucho más bajas para solidificarse. Por esta razón, la producción de estos helados exige sistemas de refrigeración especiales.
“El alcohol tiene un efecto anticongelante, por lo que necesitamos trabajar con temperaturas de hasta -30 °C para lograr la consistencia adecuada”, explicó el especialista. Aunque lo ideal sería utilizar equipos que alcancen -45 °C, la maquinaria disponible permite trabajar con -30 °C, lo que resulta suficiente para el proceso de fabricación.
En cuanto a la composición, el helado de vino contiene aproximadamente 7% de alcohol, mientras que los de licor de damasco y pisco sour poseen cerca de 6%. Para obtener el vino utilizado en la mezcla, primero se debe completar un proceso de fermentación que puede durar hasta un año.
Además, durante la elaboración se emplean espesantes y aditivos especiales que ayudan a mantener la uniformidad de la mezcla y evitar que el alcohol se separe al momento de congelarse. El productor también experimenta con la incorporación de colágeno para mejorar la textura y retrasar el proceso de derretimiento.
Esta combinación de conocimiento técnico e innovación gastronómica ha convertido a estos helados en una de las opciones más buscadas por residentes y visitantes que buscan refrescarse durante el intenso verano tacneño.
